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VIDEOS. El legado musical del Indio Solari

Poeta, compositor y referente ineludible de la cultura argentina, fue el arquitecto de uno de los fenómenos más extraordinarios de la historia musical del país: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Viernes, 05 de junio de 2026 10:37

Con la muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari se apaga una de las voces más influyentes, enigmáticas y trascendentes de la historia del rock argentino. Dueño de una poética única, capaz de convertir canciones en manifiestos generacionales y recitales en auténticos rituales populares, dejó una huella imposible de borrar en la cultura nacional. Al frente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota construyó un fenómeno artístico que desbordó los límites de la música para transformarse en identidad, pertenencia y refugio emocional para millones de seguidores.

Cuando Los Redondos llegaron a su fin en 2001, muchos creyeron que se cerraba definitivamente una de las páginas más extraordinarias del rock en español. Sin embargo, fiel a su naturaleza esquiva y desafiante, eligió escribir un nuevo capítulo. En 2004 presentó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, una banda que nació bajo la sombra inevitable de su leyenda, pero que terminó convirtiéndose en un fenómeno propio.

Lejos de vivir de los recuerdos, encontró una nueva forma de dialogar con su público. Sus canciones siguieron multiplicando sentidos y sus conciertos adquirieron una dimensión inédita. Cada presentación convocó multitudes llegadas desde todos los rincones del país, transformando rutas, estaciones de servicio y ciudades enteras en escenarios de una peregrinación colectiva que encontró en la música un lenguaje común.

Aquellas multitudinarias “misas ricoteras” se convirtieron en una de las expresiones culturales más impactantes de las últimas décadas. No eran solamente recitales: eran encuentros donde miles de personas celebraban una misma pasión, compartían códigos, historias y canciones que atravesaron generaciones. Con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Solari no solo prolongó el legado de Los Redondos; lo llevó a una escala impensada, consolidando un vínculo con su gente que sobrevivió al paso del tiempo, a la distancia de los escenarios y, ahora, incluso a su ausencia física.

Porque si algo enseñó el Indio durante más de medio siglo fue que algunas voces nunca terminan de apagarse. Permanecen en las canciones, en las rutas recorridas para llegar a un recital, en las banderas agitadas frente a un escenario y en la memoria de quienes encontraron en sus palabras una manera de entender el mundo. Allí seguirá viviendo, convertido para siempre en una de las leyendas más grandes de la música argentina.

En esta nota, un recorrido antojadizo y laberíntico por su obra, desde los primeros pasos con Los Redondos hasta la colaboración con Wos y sus últimas composiciones en su laboratorio de Luzbola. Esa fortaleza que diseñó en el Oeste del Gran Buenos Aires, que hizo búnker creativo y afectivo y donde lo sorprendió la muerte en una noticia que llevará un tiempo asimilar.

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