La floricultura de Jujuy atraviesa un momento de transformación. Mientras cambian las tendencias de consumo, crece la demanda de jardines sustentables y aparecen nuevas exigencias comerciales, productores, viveristas, investigadores y paisajistas coinciden en que el sector necesita aggiornarse para no quedar rezagado.
Ese será precisamente uno de los ejes de la 1° Jornada Provincial de Floricultura que se realizará hoy, de 8.30 a 13.30, en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Unju, con la participación de productores, técnicos, el municipio capitalino y especialistas para debatir el presente y el futuro de la actividad.
La iniciativa surge en un contexto donde la cadena florícola local enfrenta desafíos vinculados tanto a la producción como a la comercialización. "Hoy la persona que se acerca a comprar una planta quiere vivir una experiencia", explicó Graciela Sánchez, referente de la Asociación de Productores de Plantas Ornamentales de Jujuy (Appojuy). Según señaló, el mercado ya no demanda necesariamente las mismas especies de años atrás y exige una atención más integral, asesoramiento y propuestas acordes a las nuevas tendencias.
"La actividad está muy vinculada al bienestar, la belleza y la armonía. Como cualquier otro rubro, cambia permanentemente y requiere actualización", sostuvo.
Uno de los diagnósticos más contundentes proviene del ámbito del paisajismo. Para la especialista Candela Plomer, existe una brecha creciente entre las plantas que producen los viveristas y las especies que actualmente buscan los profesionales del sector y los clientes.
"Los productores no están ajustando su oferta a la demanda. Muchas veces siguen reproduciendo lo que les llega desde Buenos Aires y no lo que necesita realmente el mercado local", afirmó.
La paisajista señaló que durante años predominó una oferta basada en especies tradicionales como rosas, azaleas o la santa rita, que continúan teniendo demanda, pero que ya no alcanzan por sí solas para responder a las nuevas tendencias.
Actualmente, explicó, el paisajismo avanza hacia jardines de bajo mantenimiento, con menor consumo de agua y menos necesidad de podas, fertilizaciones o aplicaciones fitosanitarias. En otras palabras, se buscan plantas adaptadas al ambiente donde van a crecer.
"No se trata de adaptar el jardín a la planta, sino de elegir plantas que se adapten naturalmente al lugar", resumió.
Especies nativas
La búsqueda de alternativas más sustentables abre una oportunidad para una riqueza poco explorada en la provincia: las plantas nativas con potencial ornamental.
Desde la Facultad de Ciencias Agrarias de la Unju trabajan en proyectos de investigación destinados a identificar especies locales que puedan incorporarse a jardines, plazas y espacios públicos.
Samuel Gaspar, ingeniero agrónomo e investigador de la casa de estudios, explicó que mientras los árboles nativos ya tienen cierta presencia en el paisaje urbano como lapachos, jacarandás o ceibos, todavía existe una gran deuda respecto a las especies herbáceas y arbustivas.
"Lo que falta en la planificación del paisaje son las plantas bajas, las herbáceas y los arbustos nativos. Ahí es donde estamos investigando", indicó.
Entre las especies identificadas aparecen glandularias de flores rojas y moradas, plantas de la familia de las amarantáceas con alto valor ornamental y variedades del género Lippia, capaces de cubrir el suelo y funcionar como alternativa al césped tradicional.
La ventaja es múltiple, estas especies ya están adaptadas al clima local, requieren menos agua, menos mantenimiento y presentan mayor resistencia a las condiciones ambientales de la provincia.
El cambio de paradigma también tiene una explicación ambiental. En un escenario donde el agua se vuelve un recurso cada vez más valioso, las especies adaptadas al territorio ganan protagonismo.
Plomer explicó que las nuevas tendencias internacionales apuntan a jardines sostenibles que reduzcan el consumo de recursos y minimicen los costos de mantenimiento.
La lógica ya comienza a reflejarse en proyectos de paisajismo urbano impulsados por municipios y organismos públicos, donde las plantas nativas aparecen como una alternativa estratégica.
Gaspar coincide en ese diagnóstico. Según explicó, muchas de las especies locales crecen naturalmente en condiciones de escaso riego y podrían reemplazar a plantas que demandan una importante cantidad de agua para mantenerse en buen estado.
Innovar para sostener
La actualización no sólo pasa por la elección de especies. También implica repensar la forma de vender.
Desde Appojuy advierten que los consumidores actuales esperan más información, mejores formas de pago, asesoramiento personalizado y una experiencia de compra que vaya más allá de llevar una planta a casa.
"Hay una segunda generación de productores que tiene enormes posibilidades de crecimiento, pero necesita herramientas renovadas", señaló Sánchez.
La productora considera que la profesionalización de la comercialización será tan importante como las innovaciones productivas para sostener y ampliar el mercado.
En ese sentido, la jornada incluye exposiciones sobre marketing, tendencias de consumo, articulación entre viveristas y paisajistas, fertilización y requisitos fitosanitarios, con el objetivo de abordar la actividad desde todas sus dimensiones.
Ciencia y sustentabilidad
Otro de los aportes que impulsa la Universidad está relacionado con la búsqueda de sustratos alternativos para la producción de plantas ornamentales.
Gaspar advirtió que materiales ampliamente utilizados como la tierra de monte o el mantillo no son recursos infinitos y que su disponibilidad podría verse comprometida en los próximos años.
Por ese motivo, investigadores de la Facultad analizan el comportamiento de residuos provenientes de otras actividades productivas, como el aserrín, para evaluar su potencial como sustitutos en distintos cultivos ornamentales.
La meta es desarrollar sistemas de producción más sustentables y menos dependientes de recursos naturales cada vez más escasos.
Así, los organizadores coinciden en que la jornada representa mucho más que una capacitación puntual. La expectativa es que funcione como un espacio de encuentro para reconstruir una agenda común entre productores, instituciones y profesionales.
La actividad también busca retomar el espíritu de articulación que años atrás tuvo la Mesa de Floricultura provincial y generar nuevas instancias de capacitación para productores, viveristas y jardineros.
"Esperamos que sea un punto de partida", resumió Sánchez.
El desafío es grande ya que consiste a adaptar la producción a las nuevas demandas, incorporar conocimiento científico, apostar por especies nativas y fortalecer una actividad que, además de generar empleo y movimiento económico, tiene un impacto directo en la calidad de vida, el paisaje urbano y el bienestar de la comunidad.