La familia de Miguel Ángel Coria, joven jujeño asesinado en la ciudad boliviana de Tarija, denunció que se trató de un crimen de odio. El representante legal de la familia dio a conocer cómo sucedió el episodio y que el presunto homicida tiene un amplio prontuario delictivo y que cuenta con dos condenas.
Cabe recordar que el crimen sucedió el pasado 25 de abril en la ciudad de Tarija y que el presunto homicida se encuentra con prisión preventiva e imputado por el delito de "asesinato", que prevé una pena máxima de 30 años de prisión.
Gabriela Coria, hermana de Miguel Ángel, declaró: "Es mi hermano por el que tenemos destrozada el alma y el corazón, pero tenemos que buscar fuerzas para salir a contar que esto no es un caso más, una muerte más. A mi hermano Miguel Ángel lo mato el odio, la crueldad, alguien que tenía total desprecio por la vida humana".
"Esta muerte tiene que marcar un precedente para la sociedad, por todas aquellas personas que no tuvieron justicia. Por mi hermano y para prevenir todos estos casos", indicó y agregó que "no debía morir de esa manera tan cruel, solamente por sentir distinto, por pensar distintos o vivir una vida distinta".
Coria también manifestó que "la persona que hizo este cruel asesinato tiene mucho poder económico y sé que está acostumbrado a lidiar con estas cuestiones y a salir airoso de todo esto. Necesito que me acompañen todos los días para que esto no se pierda y llegue a tener justicia de verdad".
Rudy Casas, representante legal de la familia Coria, expresó que se trata de "un asesinato que ha sido ocasionado por un perjuicio a las personas que tienen una orientación sexual diferente. Miguel era una persona homosexual y ese ha sido realmente un crimen para él, porque ha sido esa orientación sexual que ha llevado a que la persona que hoy está imputado acabe con su vida".
El letrado develó que el inculpado "tiene un historial de denuncias desde 2006, en la cual todos tienen un común denominador, que son agresiones físicas, violencia intrafamiliar, amenazas y que a la fecha cuenta con dos condenas y lamentablemente esta persona no estaba privada de su libertad".
Sobre el hecho
Casas también brindó detalles sobre el crimen: "Víctima e imputado estaban yendo juntos al domicilio de la víctima. Ahí es donde supuestamente, según la declaración del imputado en su examen médico forense, señala que Miguel hubiera intentado darle un beso y ese fue el desencadenante para que esta persona, de forma brutal, cruel y salvaje, proceda a realizar golpes en la humanidad de la víctima".
"Miguel escapó. Estaba huyendo por su vida, pero el agresor decidió perseguirlo para acabar con su vida. Lo encontró y lo siguió golpeando hasta tirarlo al piso y ahí tomó otra decisión, atacar un órgano vital que es la cabeza y procedió a darle golpes tan fuertes que le destruyó las fosas nasales. Las patadas eran tan fuertes que golpeaba contra una pared y eso ocasionó la fractura del cráneo", agregó.
"Ya incapacitado y sin poder defenderse, habiendo prolongado el sufrimiento de manera innecesaria de la víctima, procedió a bajarle el pantalón y darle puñetes. Volvió a golpearlo y una vez que verifica que está muerto, se dio a la fuga", dijo.
"A Miguel no lo mató la violencia física, lo mató el prejuicio, la discriminación, el odio a su orientación sexual", concluyó.