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Juana Azurduy de Padilla y los principios de la libertad

Belgrano la nombró teniente coronel del Ejército del Norte tras verla combatir con enorme valentía.

Miércoles, 06 de mayo de 2026 00:00
CHUQUISACA | VIVIENDA DE LA HEROICA MUJER EN SU VEJEZ.

"Como muchos hombres trabajaron y lucharon para lograr la independencia nacional, no puede sorprender que las mujeres sobresalieron para defender estos principios. Es el caso de Juana Azurduy de Padilla que activamente luchó defendiendo sus principios libertarios siendo respetada por su actuar en las batallas en que las que intervino". Los conceptos pertenecen a nuestro columnista destacado Fernando Zurueta, que en esta oportunidad aborda la vida y obra de Juana Azurduy de Padilla.

"La primera referencia de esta luchadora se publicó en 1871 en que Samuel Velasco Flor en su biografía la cita como una 'gran guerrillera', dato que logra de Indalecio Sandi quien acompañó a doña Juana en sus últimos días y lo relata Joaquín Gantier en su libro 'Juana Azurduy de Padilla'.

Y recordar a Juana Azurduy resulta de trascendencia porque mayor es el placer que se siente, al conocer su obrar y entrega a una causa tan importante como fue el logro de la independencia luchando en el Alto Perú lo que es hoy Bolivia y en el norte argentino.

Nació en Chuquisaca que pertenecía al Virreinato del Río de La Plata y según la partida de bautismo del 12 de julio de 1780, libro 39 pág. 35 de Santo Domingo de Sucre, al que tuve acceso siendo sus padres Mathias Asurdui y Eulalia Mermudes siendo poseedores de tierras en la zona llamada Río Chico y Cantón de Toroca siendo vecinos de los Padilla.

Desde muy niña Juana acompañaba a su padre en su trabajo de campo con actitudes que en ese entonces 'eran impropios para una mujer', por lo que su madre le prohibió montar a caballo. Juana mostró tener una personalidad diferente a lo que deseaba su madre desobedeciendo lo dispuesto, pidiendo a su padre que la ayude a cumplir sus deseos.

A su padre le agradaba verla decidida y consentía sus caprichos aun con el enojo de su madre. Le enseñó a montar a caballo y mantenerse firme, lanzándose al galope o al tranco aprendiendo cuál era el momento que debía usar el látigo o la suavidad.

El nacimiento de otra mujer en la familia trajo alegría. Juana feliz con el nacimiento de su hermanita que llamaron Rosalía, dedicaba mucho tiempo para acompañarla ayudando a su madre cumpliéndose lo que la sociedad impone sin estar convencida: 'La mujer debía estar recluida en la casa ocupada en las labores del hogar, dedicada a la educación de sus hijos con principios religiosos'.

Poco tiempo después en la familia se produce un hecho inesperado al morir Eulalia - la madre. Quedan las niñas al cuidado de su padre quien con esfuerzo cumplía sus deberes, pero los inconvenientes no terminaron.

Luego se da la más terrible desgracia al morir su padre. Ante este inesperado problema protegiendo en su orfandad surge Petrona Azurduy, hermana de Matías quien, con preocupación por la educación de Juana y Rosalía, entrega sus fuerzas al cuidado de sus sobrinas quienes eran diferentes.

Juana con un carácter varonil intentaba imponerse en sus reacciones de rebeldía, mientras que Rosalía más sumisa, no traía problemas familiares. Petrona quiso imponer autoridad, aunque no dio los resultados esperados.

JUANA AZURDUY DE PADILLA | HEROÍNA DE LAS REPUBLIQUETAS.

Petrona buscó la ayuda de un sacerdote y en la conversación se resuelve que Juana a los diecisiete años estudie en el Convento Santa Teresa para aprender el catecismo y la cartilla, con un único fin 'que sea una mujer devota cuidando su familia, con dedicación y rezos'. El propósito perseguido no pudo ser realidad por lo que volvió a su casa al mando de la hermana de su padre: Petrona.

Se logró un clima apropiado por un tiempo y como buenos vecinos con los Padilla se compartían encuentros permanentes en reuniones y fiestas de mutuo apoyo en las tierras de Toroca.

Cuando Juana conoce a Manuel Asencio Padilla, famoso guerrillero del Alto Perú en la lucha por la independencia, lo impresiona su presencia y su sencillez como de sus conocimientos al detallar los terrenos recorridos, de las crecidas en los ríos y de sus recuerdos cuando llegaron los indígenas llamados 'catari' (parecidos en su acción como los aimara) que seguían a Tupac Catari en la rebelión contra el dominio español. Al escucharlo, Juana siente una atracción inexplicable y piensa que tienen los mismos sentimientos, la misma sinceridad y ansias de justicia ante los atropellos de los realistas.

Se consolida esta relación y a los veinticuatro años en el año 1805 se casó con Juana con Manuel Asencio Padilla. Y desde un primer momento Juana colabora con su esposo en aquel ambiente de lucha con toda decisión y alegría. 'En su vínculo conoce de los abusos y privilegios que gozan los realistas y cómo el régimen político los obliga a pagos que benefician a la corona española. Y de esta injusticia surgirá el deseo de cambiar ese régimen por otro más equitativo en que los hijos del país tengan mayores derechos que los de España o por lo menos iguales pensando en lograr una patria mejor'. Así lo define Joaquín Gantier en su libro dedicado a Juana Azurduy.

Luego, al recibir Manuel Asencio Padilla un comunicado del coronel Esteban Cárdenas para alistar a sus guerreros se decide que Juana, como compañera de su esposo, lo acompañará en todas sus hazañas.

Y con su actuación va sobresaliendo en la organización de guerrillas combatiendo a las fuerzas realistas, dirigiendo fuerzas locales llamadas 'republiquetas' que eran focos de resistencia patriota y que sirvieron para ayudar a Belgrano a defender el norte argentino.

El escritor Rodolfo Ceballos, en su libro en 'Jujuy comienza la patria', relata lo que dijo Mitre: 'Juana Azurduy en la campaña usaba pantalón blanco de corte mameluco, chaquetilla escarlata o azul adornadas con franjas doradas y una gorrita militar con pluma azul y blanca que eran los colores de la bandera del General Belgrano al que tenía admiración. La nombra como guerrillera que mantuvo viva la llama de la Guerra de las Republiquetas, llamada así despectivamente a la sublevación registrada en las regiones del Alto Perú'.

En la batalla de Viloma peleó al frente de su batallón 'Leales' recibiendo una herida: ante su actuación una de las batallas más importantes fue la toma del Cerro de Potosí en el año 1816 en que estuvo al frente de un ataque contra la fuerza realistas. En ese momento logra capturar varias banderas enemigas siendo un hecho de enorme valor simbólico en esa época. Al conocer el General Belgrano de esta actuación fundamenta su resolución de ascender a teniente coronel destacan múltiples combates guerrilleros en Chuquisaca.

En Sucre dirigía a un grupo de combatientes con el nombre de Leales que permanentemente luchaban. Realizaba ataques sorpresivos a destacamentos realistas y emboscadas en caminos de montaña con rápida retirada para evitar ser derrotada en quebradas y senderos.

Su ejército, formado por campesinos e indígenas como también pobladores locales se armó con un gran compromiso: lograr la independencia y siempre estuvo al frente de estos grupos en batalla montando a caballo con sable por lo que sus tropas la respetaban por su valentía y firmeza.

Sirvió a las órdenes de Güemes, asistió a varios combates y mereció el grado de teniente coronel que le otorgó el director Pueyrredón y una espada que le obsequió el General Belgrano, para completar su vestido militar.

El General Belgrano fue defensor de Juana por su entereza y valentía y la nombró teniente coronel del Ejército del Norte en 1816 después de verla combatir con enorme valentía en el Alto Perú.

Al igual que Bolívar no podía olvidar a la mujer heroica, su fama de guerrillera extraordinaria, que murió el día 25 de mayo de 1862 en Chuquisaca -hoy Sucre- donde se encuentran sus restos en la 'Casa de La Libertad' donde se firmó la independencia de Bolivia".( Autoría Fernando Zurueta).

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