PUBLICIDAD

Su madre y abuela la guiaron para brillar

Silvana Bejarano aprendió a sobrellevar la ausencia de dos seres que le marcaron el camino de su profesión.
Jueves, 21 de mayo de 2026 00:22
MODISTA DE ALMA | SILVANA BEJARANO CON UNA DE SUS CREACIONES.

La vida le mostró diferentes situaciones a Silvana Bejarano, quien aprendió enseñanzas de vida que hasta el día de hoy valora e implementa en cada uno de sus días.

Nacida el 7 de marzo de 1991, esta joven que tiene la cultura del trabajo tan enraizada, que rescata de su pasado una herencia hecha don, que trascendió de generación en generación y en la que hoy se desempeña para salir adelante. "Mi abuela Ana Aramayo tenía la máquina a pedal y me generaba curiosidad por lo que hacía con la costura. Siempre me gustó verla realizar vestidos o detalles y eso yo también quería", expresó Bejarano acerca de su infancia que también transitó en la Escuela 418 "Eva Perón" y, su adolescencia, en el Bachillerato 2. Vivía con su abuela y sus padres, así empezó su gusto por el mundo de las telas. "Cuando falleció, me quedé usando su máquina, fue una herencia. Como fue pasando el tiempo, se fueron actualizando todas las máquinas", reveló quien empezó a coser a los doce años mientras tomaba clases de tejido y de máquina familiar. Al momento del fallecimiento de su abuela, Bejarano tenía 14 años y ya estaba fascinada con la confección de prendas y el descubrimiento de ese universo tan particular.

DOCENTE APASIONADA | TRANSMITIENDO SU CONOCIMIENTO A UN GRUPO DE EGRESADAS.

Durante su juventud, llegó a capacitarse más como modista, asistió a talleres y cursos que desafiaban su habilidad y esto motivó a que su madre viera el entusiasmo.

"Mi mamá Ana Chaparro fue la primera que elegí para hacerle prendas. Ella me regaló la primera máquina familiar eléctrica porque ella miraba mucho que me tardaba con una máquina a pedal. Y empecé a modificar pantalones, remeras, bolsos y mochilas", comentó la modista para quien su madre fue el principal motor para continuar con esta labor, hoy energía luminosa que la guía desde otro plano.

El gusto por el diseño fue convirtiéndose en algo más y la moldería fue su próximo objetivo. Empezó a ver las características de cada tela, los estilos, la ubicación y/o cómo observar el cuerpo de cada persona. "Sentía una gran satisfacción que lo que pensaba, lo podía llevar a la vida real", aseguró.

Orgullosa y agradecida a su abuela y a su madre, abraza la profesión que ejerce como docente dedicada y que comparte con alumnos junto a la creatividad y energía laboral que lleva a un máximo nivel.

"Su papá le había regalado esa máquina a mi abuela cuando ella tenía diez años, entonces la cuidaba un montón. Me gustaba mucho sus relatos y me nació esa pasión", explicó Bejarano, quien aseguró que transmite esta habilidad gracias a dos mujeres que le marcaron el camino.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD