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De cuando se apagó la luz del autor de “El Tajo” y dos celebraciones

Martes, 19 de mayo de 2026 23:43
DOMINGO ZERPA | FALLECIÓ UN DÍA COMO HOY EN 1999.

Dicen que la causa de la partida del gran poeta de la Puna Jujeña, Domingo Zerpa, se produjo por la celebración del cumpleaños del amor de su vida, la poeta Blanca Dora Tregini, el día anterior. Él participó con mucha alegría; pero después de eso, llegó su fin, y el 20 de mayo de 1999 lo despedimos con su propio canto, “Labrador Caído”: “Murió a la media noche, / le enterraron al alba... Hasta después de muerto / buscó la madrugada. // ... Con el cielo en los párpados, / lleno su cuerpo de alba, / cuatro amigos de bronce / le llevaron en andas. // Ni duelo prolongado, / ni lágrimas pesadas. / Partió como en el día / mejor de su labranza. // ... // Vivió para la tierra, / como otros para el agua; / pudo haber sido pájaro / y fue semilla... íBasta!”.

Un día pregunté al poeta, mucho antes de su muerte: - Don Domingo cuál es para usted su mejor poema y me contestó: -Albarracín elija usted, ese es mi mejor poema, le contesté en el acto: - “El Tajo”. Y me entregó ese poema en forma manuscrita para la Revista Capricornio Nº 3, y luego fue impreso en el espacio central de Poesía Capri de la Revista Nº4, con ilustración de Gerardo Albarracín, con una mujer llamada “América”. También salió impreso con la misma ilustración en la revista Nº16 (marzo de 1997) y en la contratapa de la Revista Nº17 (2001); en el libro “Tranco a tranco” (2000) parte II, y en “Juira... Juira” (antología propia del 2020).

De este poema es el siguiente fragmento: “Esta América nuestra / la del maíz y el cóndor, / el tomate y la alpaca; / la que tiene los ojos a la altura de Méjico / y los pies en la Antártida, ... // Esta América nuestra, profunda como el huayno, / dulce como la caña, / la de Eustasio Rivera y su “Vorágine”, /la de los dos Arguedas, la de Icaza, ... // Esta América nuestra, la del lago en el cielo: Titicaca; / la del cielo entre nubes: / Cotopaxi, Aconcagua ... / la de Pablo Neruda, la de Rubén Darío / y su apóstrofe a Roosevelt en lengua castellana. // Esta América nuestra... sin metáforas, / como en los tiempos de antes... Moctezuma, Atahualpa.”

El día antes, como decíamos se habían celebrado, los 90 años de Dora Blanca Tregini, esposa y poeta del vate de la Puna. Quiero recordarla con un soneto de su libro “Hacia la Puna” (1984), titulado “El Embrujo”: “Desprendida del cielo de la Puna, / como una flor de exótica belleza, / deshojada en mil pétalos, la luna / se posó en la arenisca montañesa. // Y buscando, después, en la laguna / el gélido frescor azul turquesa, / fue segando las aguas con su ichuna / de mercurio, y de plata, y de pureza. // Cuando vengan las llamas enfloradas / a beber de esas aguas embrujadas / por la noche, confiadas y tranquilas, // llevarán en sus ojos el embrujo, / porque estarán vestidas con el lujo / de la luz, en sus pupilas.

Este poema se publicó en Capricornio Nº7, un poema manuscrito de Alfonsina Storni dedicado a Dora Blanca Tregini, “Frase”, que dice: “Fuera de ley, mi corazón / A saltos va en su desazón // Ya muerde acá, sucumbe allí / Cazado allá, cazando aquí. / Donde lo deba yo dejar / Mi corazón no se ha de estar. // Donde lo deba yo poner / Mi corazón no ha de querer. // Cuando le diga yo que sí / Dirá que no, contrario a mí. / Bravo león, mi corazón / Tiene apetitos, no razón”. Hay una dedicatoria: En el álbum de mi talentosa alumna, Dora Tregini. Afectuosamente, Alfonsina Storni (agosto de 1930).

La otra celebración del 19 de mayo de 1999 fue la del escritor Miguel Ángel Pereira, desde Histoletras quiero recordarlo con un fragmento de “Los Humildes”: “Porque tienen el corazón limpio y las manos sucias de trabajo. Dolido el cuerpo de fatigas y cansada la vida de injusticia. ...Porque hay en ellos la sufrida permanencia del árbol en la playa, dando sombra y leña sobre piedras y corrientes. Humildad de flor silvestre y guardando silencio de montaña.

Por eso estoy con los humildes... Porque primero fue el indio el que perdió sus tierras y su vida. El gaucho su libertad y su rancho. Porque fue el soldado desconocido que dio todo sin pedir nada y al regreso de sus días no encontró familia ni trabajo. El laurel en su frente se ceñía, pero en sus manos sólo encontraba ausencias. Porque fue el montonero que a lanza y coraje defendió sus fueros comarcanos y no dejó irse la patria en traidoras particiones. ... Porque fue la masa deshonrada en sucesivos engaños, la chusma, el populacho, cuyo destino feliz o desgraciado será el destino de la Patria. Por eso su causa es mi causa ...Porque es rudo y sufrido todo cuanto sus manos hacen, ...y porque en cada pecho existe una asta para clavar seguro la bandera soberana. Por eso defiendo a los humildes.

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