ABRA PAMPA (Corresponsal).
La comunidad educativa de la Escuela Normal nivel secundario de Abra Pampa volvió a manifestarse recientemente para reclamar un pedido que lleva años sin respuesta. Se trata de la construcción de un espacio cubierto que permita proteger a los estudiantes del frío, el viento y la fuerte irradiación solar durante las clases de Educación Física, además de servir como lugar para actos escolares, muestras pedagógicas, talleres y conferencias.
Los padres y docentes remarcaron que las gestiones están documentadas en una carpeta que refleja los trámites realizados por directivos anteriores, pero hasta la fecha no han obtenido soluciones. Con la llegada de los fríos, la necesidad se hace más urgente y la comunidad asegura que este año no será "uno más de pedidos sin respuesta", ya que considera que debe existir igualdad de condiciones para todos los estudiantes.
En diálogo con este diario, la directora María Garay expresó que "el playón deportivo con el que hoy cuenta la institución no fue obra del Estado, sino fruto del esfuerzo de los propios padres, quienes a través de la cooperadora escolar lograron construir al menos un espacio de cemento donde los alumnos pudieran realizar educación física. Sin embargo, esa solución parcial no alcanza para cubrir las necesidades de la escuela. Para dimensionar la situación, basta mencionar que los estudiantes deben dividirse en distintos lugares. Se alquila el salón de la calle 31 de agosto para cumplir con actividades, y otras veces los jóvenes se trasladan hasta el polideportivo municipal. Pero ese recorrido implica largas distancias y, además, el municipio tiene sus propias actividades, en ocasiones usamos las galerías que tiene la escuela, pero no es funcional", concluyó la directora.
Por su parte, padres referentes señalaron que están siguiendo un plan de lucha que busca respuestas inmediatas y advirtieron que no descartan continuar hasta conseguir respuestas al petitorio por parte de las autoridades ministeriales.
Durante la protesta, los padres se presentaron con carteles que llevaban leyendas conmovedoras, apelando directamente a las autoridades para que comprendan que se trata de una necesidad urgente. "Nuestros hijos merecen condiciones dignas", expresaba uno de los mensajes, reflejando el sentimiento compartido por toda la comunidad.
La realidad que atraviesa la comunidad educativa refleja un esfuerzo constante por sostener la enseñanza en condiciones mínimas, pero también expone una deuda que ya no puede seguir postergándose. Los alumnos caminan bajo el frío o el sol para llegar a espacios prestados, los padres hacen sacrificios económicos para alquilar salones, y las clases se improvisan en lugares que no son funcionales.