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“La Wawa” llevará una historia jujeña al Cine de las Alturas

Dirigido por Paulina Álvarez y Alexander Molina, fue realizado por egresados de la Enerc NOA. El cortometraje está inspirado en hechos reales ocurridos en Jujuy durante los años 70.
Jueves, 14 de mayo de 2026 00:00
“LA WAWA” | ABORDA UNA HISTORIA PROFUNDAMENTE JUJEÑA, PERO TAMBIÉN UNIVERSAL, DIJO MATÍAS EZEQUIEL PÉREZ.

El cortometraje jujeño "La Wawa", dirigido por Paulina Álvarez Giovannini y Alexander Molina y realizado por estudiantes de la Enerc NOA, fue seleccionado para integrar la Competencia Oficial Cortos NOA de la 11° edición del Festival Internacional de Cine de las Alturas, que se desarrollará hasta el 17 de este mes en San Salvador de Jujuy. La producción, inspirada en un caso real ocurrido en la provincia durante los años '70, aborda la vida de una familia de trabajadores rurales atravesada por la violencia, el abuso laboral y la lucha por sobrevivir. En diálogo con "El Matutino" de El Tribuno de Jujuy, el montajista Matías Ezequiel Pérez brindó detalles sobre el intenso proceso creativo y humano detrás de esta historia profundamente ligada a la identidad social jujeña.

"La Wawa" nació como una tesis de ficción de la sede NOA de la Enerc y rápidamente logró destacarse dentro del ámbito audiovisual regional. El corto propone un relato atravesado por la crudeza del trabajo rural y las desigualdades sociales, pero también por la esperanza representada en un bebé que se convierte en el eje emocional de la narración.

"Es una historia real basada en algo que pasó dentro de la familia de Alex Molina, uno de los guionistas y codirectores del proyecto", explicó Pérez durante la entrevista. "Cuenta la historia de dos trabajadores golondrina que trabajan en una finca y sufren abusos por parte del patrón. Necesitan cobrar para poder alimentar a su bebé, la wawa, pero constantemente encuentran obstáculos y violencia".

El realizador señaló que el caso que inspiró el cortometraje ocurrió en los años '70 y estuvo relacionado con un crimen dentro de una finca jujeña, situación que derivó posteriormente en la adopción de un integrante de la familia vinculada al proyecto. Aunque el guión fue modificado y atravesado por elementos de ficción, el núcleo emocional y social de la historia se mantuvo intacto.

"Se cambiaron nombres, situaciones y locaciones para proteger identidades y también para adaptarlo a tiempos cinematográficos, pero la esencia sigue siendo la misma", sostuvo el montajista. "Lamentablemente es una problemática que quizás todavía sigue apareciendo en el Jujuy moderno".

Uno de los mayores desafíos fue transformar una historia compleja y cargada de dramatismo en un cortometraje de apenas 15 minutos. Pérez explicó que el guión original era mucho más extenso y que el trabajo de montaje resultó clave para lograr una narración compacta sin perder profundidad emocional.

"Al principio no sabíamos bien por dónde llevar la historia porque era bastante larga para contarla en tan poco tiempo", recordó. "Tuvimos que recortar muchísimo, sumar algunos recursos de ficción y trabajar mucho desde el montaje para mantener el espíritu original".

MONTAJISTA MATÍAS EZEQUIEL PÉREZ

El proceso demandó cuatro jornadas intensas de rodaje y casi un mes completo de edición y postproducción. "Muchas veces la gente piensa que un corto de 15 minutos se hace rápido, pero detrás hay muchísimo trabajo", afirmó. "Fueron días enteros filmando en exteriores, más semanas de montaje, sonido, corrección de color y todo el proceso de producción".

Las grabaciones se realizaron en dos fincas ubicadas en Los Alisos y San Antonio, aunque el trabajo visual logró unificar ambos espacios para que en pantalla parezcan un mismo lugar. El equipo técnico buscó transmitir la sensación de agotamiento físico y emocional de los personajes a través de jornadas bajo el sol, escenas nocturnas y un tratamiento visual realista.

"El objetivo era que el espectador pudiera sentir el cansancio, el desgaste y la violencia que atravesaban estos trabajadores", expresó Pérez. "Hubo un trabajo enorme desde fotografía, arte y sonido para construir esa atmósfera".

Uno de los aspectos más complejos del rodaje fue encontrar al protagonista más pequeño de la historia: el bebé que interpreta a "La Wawa". Según relató el montajista, el casting demandó semanas de búsqueda hasta encontrar al niño indicado.

"Costó muchísimo encontrar al bebé. Estuvimos mucho tiempo buscando y adaptando todo el rodaje a sus tiempos y necesidades", comentó entre risas. "Era fundamental porque la guagua es el corazón de la película, es ese puntito de luz en medio de tanta oscuridad".

El elenco estuvo conformado por cinco personajes principales y siete extras que interpretan a trabajadores rurales. Además, en determinadas escenas se utilizó un muñeco para facilitar algunas tomas complejas, aunque gran parte de la carga emocional dependía de la presencia real del bebé en pantalla.

Pérez también destacó el compromiso del equipo artístico y técnico, integrado por unas 25 personas, y agradeció especialmente el acompañamiento de organismos públicos vinculados al cine y la cultura.

"El apoyo del Instituto de Artes Audiovisuales de Jujuy, del Incaa y de la educación pública fue fundamental para que esto pudiera hacerse", remarcó. "El financiamiento permitió cubrir traslados, logística y gran parte de la producción".

Finalmente, el montajista celebró el crecimiento del sector audiovisual jujeño y la presencia de múltiples producciones locales dentro de la programación del Festival de Cine de las Alturas.

"Muchos de los cortos seleccionados fueron realizados por estudiantes y egresados de la Enerc NOA. Eso habla de un ecosistema audiovisual que está creciendo muchísimo y de un recurso humano impresionante", destacó. "Ojalá 'La Wawa' pueda seguir recorriendo festivales y generar identificación en el público porque es una historia profundamente jujeña, pero también universal", concluyó.

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