El tema que trataré de abordar a partir del título, me fue inspirado por un trabajo que apareciera en un antiguo suplemento dominical del Diario La Prensa de Buenos Aires, del 3 de mayo de 1942 y que viniera como un valor agregado dentro de una publicación, que podría catalogarse como de: "libros raros y/o antiguos".
El artículo aparece firmado por el escritor y periodista de origen Vasco José Luis Lanuza, el cual, brillará en los ambientes literarios porteños entre las décadas del 40 al 60, del sXX. Nobleza obliga, el disparador que me animó a escribir estas líneas fue su frase encabezando dicho suplemento: "El cielo es la mitad del paisaje".
Lanuza, haciendo honor a tal definición, citaba ejemplos de clásicos poemas Gauchescos: "Santos Vega" y aquí vale decir que, fueron varias las plumas que celebraran al mítico personaje: Hilario Ascasubi por ejemplo, nos dice: "Venía clareando el cielo / la luz de la madrugada...".
Por su parte José Hernández desde su Martín Fierro escribía: "...Ya la luna se escondía / y el lucero se apagaba / y ya también comenzaba / a venir clareando el día...". El cielo, también fue motivo de inspiración para Estanislao del Campo quien desde su "Fausto" expresado a través de la voz principal "Anastasio El Pollo", distingue los tonos del cielo desde su experiencia visual con la que identificaba el pelaje de los caballos: "Y si se pudiera al cielo / con un pingo comparar / también podría afirmar / que estaba mudando pelo...".
Rafael Obligado abordó a Santos Vega, desde una visión idealizada y romántica. Y como no podía ser de otra manera el "cielo" de su Santos Vega no es una entidad mítica abstracta, sino que aquí, la llana inmensidad del paisaje pampeano con la noche, la luna, las estrellas, las lagunas y el presentido horizonte, completan un inspirado estímulo para su ojo poético. Y cómo obviar al cielo y las estrellas que poco y nada, tienen que ver con las poesías de los actos escolares. Existe para estos "cielos" un virtual agradecimiento desde un lugar contemplativo a tanta magnificencia y es precisamente Lanuza quien agrega: "Nombrar al cielo con frecuencia produce un placer casi espiritual, algo parecido a sus otras pertenencias". Para su circunstancia de caballero (nunca mejor dicho) de la Patria y El Cielo además, como su prenda patrimonial.
Hay otro cielo ahora convertido en cielito, forma musical bailable la cual, nos identifica como argentinos hija a su vez, de la contradanza europea propia de sus salones elegantes. Luego, convertida en prenda danzante de los gauchos y también de parejas sueltas aunque, con ligeras variantes en su coreografía bailable denominados, Cielitos Patrióticos de la Independencia: "Cielo, Cielito y más cielo /cielito siempre cantad / que la alegría es el cielo / del cielo es la libertad.". Al respecto, ¿hay alguna duda que nuestros hombres de a caballo fueron descollantes figuras, en las luchas por nuestra Independencia? Jujuy y sus gauchos tienen mucho para testimoniar, sobre el deseo de alcanzar una patria libre.
Vuelvo a José Luis Lanuza y a su artículo del Diario La Prensa, cuando cita a Ventura Linch desde su "Cancionero Bonaerense". El Gauchaje encontró en sus coplas, el mejor vehículo para expresar sus ideales patrióticos y los Cielitos fueron algo muy suyo, animando a los batallones: "Cielo, cielito dichoso / cielito del americano / que el cielo hermoso del sur / es cielo más estrellado". Remarca Lanuza: "Todos los dones de la Patria nos vienen del cielo. El cielo nos da la paz y el cielo nos da la unión" y agrego: nuestra bandera misma, ha sido inspirada en los colores del cielo. En nuestra enseña Patria se condensa toda la magnificencia del cielo ese, que no tiene fin e ilumina nuestras madrugadas. Un cielo sin fronteras y que acompaña en todos los rumbos gauchos". Aquí, es justo decir que en el Santos Vega de Rafael Obligado se encuentra un implícito agradecimiento a la luminosidad del día y esta a su vez, suprema creación del cielo. Ahora, no puedo dejar de nombrar a mi abuelo paterno Augusto quien, desde su trabajo de tropero de los caminos rurales (uno de los tantos oficios que el modernismo, dejó de lado) contemplara miles de madrugadas, durmiendo al sereno y con cielos de amaneceres soleados, de rocío, de lluvias de heladas invernales, de escarcha en los zanjones o bien, de arduos calores bajo el sol del verano. De modo que dejo aquí, todo mi buen recuerdo, para aquel entrañable Gaucho pampeano. Y a propósito del término Gaucho, quisiera aportar algunas precisiones: hacia los siglos XVII y XVIII específicamente, se denominaba a Gauderios (voz de origen portugués) a aquellos jinetes que tropeaban hacienda vacuna y/o caballadas en Río Grande do Sul y a ambas márgenes del Río de la Plata dicho término Gauderio, derivó a la actual denominación: Gaucho.
Cito ahora a Hilario Ascasubi y a su "Santos Vega, o los mellizos de la flor" también, una visión épica de la literatura gauchesca. Jujuy ha querido recordar a este escritor y militar, designando con su nombre a una calle del Barrio Chijra. También nos habla del cielo de los gauchos orientales, el cantor y compositor uruguayo: Osiris Rodríguez Castillos desde su, "Cielo de los Tupamaros" (deformación de Tupac Amaru): "Cielo, mi cielito lindo / danza de viento y juncal / prenda de los Tupamaros / flor de la Banda Oriental / Pa' mi que los chapetones / ya nos cuentan "redotaos" / pero no cuentan que somos / pocos pero bien montaos...", recordando así, a aquel cielo de 1811 y sus luchas por la Independencia. Lucha intensa y prolongada por acabar con la presencia Realista y su Virreinato del Río de la Plata. "Cielo" este -el de Rodríguez astillos- que bien pudo enriquecer en número y calidad, a los "Cielitos y Diálogos Patrióticos" de Bartolomé Hidalgo.
Un aporte de mi autoría
"Cielito de la mañana/con luna borrándose /tapada entre su cobijo / hasta el nuevo anochecer". "Cielito Gaucho que anduvo / peleándose con valor / por defender a una Patria / del cruel tirano invasor". "Y hoy de nuevo está en peligro /nos la quieren malonear / ciertos ojos codiciosos / con la intención de apropiar". "Cielito Gaucho tan noble / ya te llaman a luchar / pa' correr depredadores / malos hijos, del lugar".