Ser trabajador independiente implica desafíos constantes, pero también grandes satisfacciones. Así lo vive Jorge Prince, profesor de educación física y preparador físico, quien desde hace años eligió desarrollar su profesión de manera autónoma, apostando a un camino donde el esfuerzo personal y la vocación son fundamentales.
"Es difícil, sí, porque depende de uno mismo", reconoce. La organización, la constancia y la capacidad de generar propuestas propias forman parte de su día a día. Sin embargo, lejos de quedarse en las dificultades, destaca lo positivo de su elección: "Es lindo porque sabes que tu esfuerzo, tu inventiva y la base, que es la pedagogía, hacen la diferencia".
En su trabajo, Jorge pone el foco en el niño como protagonista. A través del deporte, busca no solo enseñar técnicas, sino también ofrecer un espacio donde los más chicos puedan divertirse, aprender y, sobre todo, sentirse contenidos. En la escuelita de fútbol Fair Play, donde trabaja junto al profesor Ezequiel Jerez, desarrolla actividades orientadas a la formación integral de los chicos. Además, también dicta clases de hockey, ampliando así su propuesta deportiva siempre enfocada en niños.
"La intención es que el niño se divierta, que aprenda y que también se eduque", explica. Su mirada está puesta en generar entornos donde el juego sea la herramienta principal de enseñanza, entendiendo que desde ahí se pueden construir aprendizajes duraderos.
El paso del tiempo le ha permitido cosechar momentos que, según cuenta, son los que le dan verdadero sentido a su tarea. "A veces vas por la calle y te dicen 'chau, profe', o se acercan y te abrazan. Quizás no te acordás, pero ellos sí. Eso es muy gratificante", relata. Esos gestos, simples pero profundos, reflejan el impacto que tiene su trabajo más allá de lo deportivo.
Para Jorge, su profesión tiene un valor especial: la posibilidad de llevar el juego a la vida de los niños. En cada clase, intenta generar un espacio donde puedan desconectarse por un rato de sus preocupaciones cotidianas. "Los chicos te ven y se olvidan de todo. De eso se trata, de que puedan dejar de lado por un momento las cosas de la casa o de la escuela", señala.
Al mismo tiempo, entiende que su rol también implica transmitir valores. El respeto, el compañerismo y la importancia del esfuerzo son ejes que atraviesan cada encuentro. En ese sentido, su trabajo no solo forma deportistas, sino también personas.