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Falleció Daniel Manero, un artesano del teatro independiente

Tenía 68 años y trabajó más de veinte años en La Rosa Teatro, haciendo maquillaje y muchas actividades más.Fue el diablo de "Al diablo el carnaval" y con ese traje recibió el Premio San Salvador de su grupo el año pasado.

Sabado, 25 de abril de 2026 00:00
HACIENDO DEL DIABLO | EN LA OBRA EN LA QUE TAMBIÉN TRABAJÓ GABY GUZMÁN PÉREZ (FALLECIDO HACE DOS AÑOS).

El año pasado recibió el Premio San Salvador por labor cultural, en representación del grupo en el que desarrolló todas sus artes, vestido de diablo. Quizás fue la despedida más simbólica artísticamente hablando, del actor, maquillador, productor, utilero, etc, Daniel Manero.

El reconocido artista falleció el lunes pasado, a sus 68 años, y las redes se llenaron de mensajes de afecto y dolor por parte de artistas y agrupaciones de diferentes disciplinas, el teatro, las letras, etc.

Ese momento, el del 6 de agosto del año pasado, el premio era para el grupo La Rosa, y su director Germán Romano, eligió el personaje del diablo que Manero había representado en "Al diablo el carnaval", una de las obras más populares de este elenco, que además tuvo varias temporadas y ediciones, transformándose en una saga.

Con ese traje, Manero resumía su trayectoria, porque en La Rosa cumplió varias funciones, y quizás la más destacada fue la de maquillador, pero también fue asistente técnico, utilero, asesor de vestuario, actor y parte de la murga.

Su último trabajo fue el año pasado también con el estreno en noviembre de la obra "Carroceros".

Desde maquillaje y asistencia, participó en las obras "Venecia" de Jorge Accame, "Suriman Ataca" y "Lo que no es del Cesar", de Jorge Accame; "Edipo Rey" de Sófocles; "Medio Pueblo" y "Un tonto en una caja", de Martín Giner; "Solo Los Giles Mueren de Amor" de Cesar Brie; "La Isla de" y "Yo, Belgrano", de Germán Romano; y "El Hombre que no Subió al Colectivo" coproducción internacional entre México, Chile y Argentina.

Como actor, trabajó en obras como "Mitos de Burro" (creación grupal); "9 y 8" de Germán Romano; "Al Diablo el Carnaval" (creación grupal); "Al Diablo el Carnaval 2... en 3D" y "Al diablo el Carnaval 3", de Germán Romano; y "Chingoil Company" de Jorge Accame.

Representando a Jujuy y Argentina, giró con La Rosa por varias provincias de nuestro país y varios países latinoamericanos.

Fue parte fundamental en la organización de los Entepola (Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano) organizados por La Rosa durante una década en Jujuy.

Trabajó en distintas funciones en el espectáculo de la Elección Reina Nacional de los Estudiantes, de la Fiesta Nacional de los estudiantes jujeña. Hizo maquillaje para producciones de la Escuela de Comedia Musical Lumen Dei, la Escuela de Comedia Musical Artes, Comedia Musical del Complejo Educativo "José Hernández", del grupo teatral cristiano Efata, de El Carmen, a cargo de la producción del Vía Crucis viviente, etc.

Amante de la cultura en general también fue parte del grupo literario "Ahora o nunca", socio del Mozarteum Jujuy y miembro de Amigos del Teatro Mitre.

Finalmente, cabe mencionar que fue alumno de la primera promoción y abanderado del Colegio N° 2 "Armada Argentina", donde más tarde se desempeñó también como auxiliar administrativo y secretario, y desde donde también lo recordaron con mucho cariño.

“Dani tenía una pasión humilde”

Por Germán Romano Dir. de la Rosa Teatro

Algunas personas solemos entrar al mundo del arte escénico para protagonizar, tenemos la inocente idea que la forma de trascender es pelear por un lugar de visibilidad para poder expandir el mensaje escénico de humanidad desde una altura que sea reconocible para la sociedad.

Daniel Manero hizo todo lo contrario, desde su trinchera en el Colegio Nacional N° 2, buscó, encontró y ejecutó desde La Rosa Teatro un plan de trabajo humilde, sin ambiciones, en busca de un apoyo espiritual y alegre que ayudo a decenas de artistas jóvenes o jóvenes en el Teatro a caminar en el terreno del Arte Escénico.

Su estado de esperar a que lo llamen y trabajar más de lo que se le pidió era costumbre para todos los que siempre trabajamos con Dani.

Jujeño, amante del teatro independiente, siempre fue desafiado por su mamá y su hermano, a soltar la butaca y pasar al otro lado del Teatro, el escenario. Y cuando lo hizo nunca se conformó, no le gustaba y su autoexigencia y sencillez lo hacían reírse de sí mismo, aunque lo aplaudan miles o se rían hasta llorar.

Dani no tenía técnica actoral, pero su gusto por el cine nacional y las estrellas de un pasado en blanco y negro lo llevaron a construir un formato de voces y acciones inspiradas en Tandarica, Nini Marschall, Luis Sandrini y Tita Merello.

En estas dos décadas pudo cumplir sueños de arte en La Rosa Teatro, Efata, Ahora o Nunca, y si esto era poco y como el verano en Jujuy es carnaval, se pegaba sus giras a la ciudad de San Pedro para maquillar cuerpos de bailarinas y bailarines. El logro fue, que además esos proyectos trabajaran entrelazados y cuidando el arte de identidad local.

En Entepola, el que recibía en Jujuy a los miles de artistas que non visitaban, era Daniel Manero. No podía ser otro, necesitábamos alguien auténtico y responsable. Dani trabajó en las sombras para hacer un mejor Jujuy.

En giras nacionales o internacionales siempre lleva en lo alto de su frente a Jujuy. Claro, era de esos jujeños que no son un cargo o buscan un beneficio, sino de los que realmente amaban su tierra.

La misma entrega y profesionalismo estuvo en sus manos para producir por ejemplo en el Teatro Nacional Cervantes y al otro día volver a dejarlo todo en un cumpleaños de un sobrino. Esa es la combinación de palabra que buscaba y no me salía, pasión humilde, nadie de los que trabajaron con él van a negar su enorme profesionalismo, y su humildad para recibir halagos. Quizás por eso le pedí el año pasado que recibiera el premio San Salvador de Jujuy, porque este obrero del arte, nunca buscaba luces o aplausos, más bien buscaba ayudar y aplaudir.

El dolor que sentimos en La Rosa Teatro es irreparable, no seremos los mismos, se murieron Gabriel Guzmán Pérez (en 2024) y Daniel Manero, dos montañas de energía que nos dejaron un agujero tan lastimero que no alcanzará ni siquiera el teatro para sanar esta angustia. En estos años hemos festejado vida y llorado muerte, así nos contradice las emociones en un breve lapso. Todo esto se parece tanto al teatro.

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