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La sala repleta y entradas agotadas para escuchar a Pilar Sordo

La psicóloga chilena habló del amor propio, una cuestión descuidada.
Miércoles, 22 de abril de 2026 21:55
DE LO QUE NO SE HABLA | ES JUSTAMENTE DE NOSOTROS MISMOS.

La sala del Centro Cultural "Martín Fierro" estaba repleta y era miércoles. Realmente es sorprendente la demanda de este tipo de conferencias que desde hace algunos años ha copado salas teatrales por su éxito. Estoy hablando de los encuentros en teatros con psicólogos.

Recientemente llegó a Jujuy, una vez más, la profesional chilena Pilar Sordo, quien traía la propuesta de tocar un tema muy controvertido que a todos nos movilizó porque realmente hay cuestiones que no solemos detenernos a pensar. El título de la conferencia fue "Dime cómo te hablas y te diré cuanto te quieres".

El amor propio, un tema que cuesta pensar y más aún poner en práctica. Muy amena y graciosa, tanto como interesante y útil, resultó su propuesta, en este regreso a la provincia después de un tiempo.

El primer concepto que tiró fue el de autocrítica en ternura, para pensar cuán tiernos somos con nosotros mismos.

Y como en todos los ámbitos actuales, surge la crítica a los celulares y las redes, que nos atrapan al punto de "acercar a los que están lejos y alejar a los que están cerca", y que además influyen tanto en ese amor propio, en cómo nos vemos, nos valoramos y nos medimos con quienes todo publican en las redes.

Sordo explicó que ya no es conveniente hablar de "salud mental", sino de "salud", puesto que somos un todo y una cosa está relacionada con todo lo demás, no se puede hablar sólo de la mente, o sólo del organismo.

Compartió una encuesta realizada sobre cuáles son los temas psicológicos más consultados en las terapias, y mencionó en primer lugar el del "Amor propio" -ella dice que nos dijeron muy tarde que teníamos que amarnos-; en segundo lugar surgió el de los "Duelos"; y siguiendo "El sentido de la vida", "Zona de confort" (explicó que el miedo es un compañero constante y es natural, y que no está mal quedarse en ese espacio de confort cuando no es necesario salir de ahí, no es una exigencia que debe carcomer la cabeza), "Los vínculos" (aquí se refirió muy al pasar a las nuevas generaciones de parejas, que se separan ante la mínima diferencia, insistiendo en que en la actualidad somos incapaces de sostener una incomodidad hasta superarla y fundar un vínculo, que claramente tendrá grises porque se trata de dos personalidades que conviven), "Expresión de las emociones" (y en este apartado se preguntaba ¿qué nos pasó con la risa, por qué nos reprimimos para no reírnos fuerte? O bien ¿llorar sin vergüenza y sin culpa cuando lo necesitamos?; también surgieron "La vejez y la muerte"; y finalmente "La educación de nuestros hijos", momento en que dio una fuerte recomendación: "el límite no se dice, se ejerce".

Haciendo foco en el "amor propio" se explayó en distintos puntos. Uno es la capacidad de ser varios/as yo, es decir de las identidades, como por ejemplo la que en un momento del día se puede permitir llorar por algún duelo, y por la tarde sonreir para hacer un video para redes por trabajo.

Otra parte del amor propio es la autoaceptación, y saber destacar en nosotros mismos las luces y las sombras.

Y finalmente, el autoconvencimiento de saber que "la gente me va a dar lo que es (esa gente), no lo que merezco. Lo que merezco me lo doy yo", concluyó.

Impecable presentación con más de mil espectadores (la capacidad de la sala), sin estridencias y con mucho para reflexionar.

El público se lleva algo para seguir masticando en sus hogares.

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