El otoñal mes de abril esconde entre sus días una fecha dorada, memorable, como es el natalicio de un hombre que no solo trabajó la madera, sino que la hizo cantar: Gregorio "Goyito" Velázquez, el luthier sampedreño, el hacedor de guitarras que recorrieron el mundo en manos de destacados artistas.
Pero este aniversario no es uno más; porque al desandar las páginas de la memoria, la historia nos descubre que este 25 de abril, se cumple el centenario de su natalicio.
De lustrabotas a mago de las seis cuerdas
Nacido un 25 de abril de 1926, la vida de "Goyito" fue una obra maestra de superación. Quienes tuvimos el privilegio de entrevistarlo en su humilde taller, aquel santuario bajo la sombra de un viejo chañar, conocimos al niño que vendía diarios en la estación, lustraba zapatos, y lavaba piezas de motores, ignorando que sus manos estaban destinadas a la gloria.
"Goyito" Velázquez no compraba maderas de catálogo. Él rescataba el abeto y el nogal de los antiguos embalajes que llegaban de Europa, antes de la Segunda Guerra Mundial y sus manos hacían magia con maderas que por aquel tiempo tenían siglos de historia, y las transformaba en cajas de resonancia perfectas.
El encuentro del gaucho Cafrune con el duende
La historia lo recuerda como el hombre que le hizo cuatro guitarras a Jorge Cafrune. El "gaucho cantor" quedó tan prendado de su sonido que no hubo vuelta atrás, cuando en algunos escenarios regalaba su guitarra a otros artistas, ese gesto lo obligaba a regresar a San Pedro de Jujuy a buscar a su "luthier", al humilde artesano de la madera, quien con la misma dedicación fabricaba con sus manos una nueva guitarra para Cafrune.
Aunque su humilde taller era la estación obligada para numerosos artistas y concertistas de España, "Goyito" Velázquez seguía siendo el mismo, el esposo de doña Primitiva Cruz, el padre de sus cinco hijos, Silvia, Mirtha, Natalia, Daniel y José Luis, y el vecino que recibía a sus amigos con la sabiduría de los simples.
El encuentro con Atahualpa Yupanqui y la película "Zafra"
Durante el rodaje de la película "Zafra" (filmada en gran parte en nuestra región) ocurrió un imprevisto que se transformaría en una de las anécdotas más gloriosas de la cultura sampedreña: a Atahualpa Yupanqui, el gran referente del folclore, se le rompió su guitarra. Al principio, "don Ata" se mostró un tanto escéptico cuando le sugirieron que en San Pedro había un luthier capaz de arreglar su preciado instrumento.
Sin embargo, decidió visitar el taller de "Goyito" Velázquez. Al entrar y ver la calidad de los instrumentos que fabricaba con sus propias manos, Yupanqui quedó impactado. El maestro no solo confió en él, sino que esperó pacientemente a que el artesano realizara la reparación.
Al final, quedó maravillado con el trabajo impecable y la belleza del arreglo, reconociendo en nuestro "Duende de Plata" a un artista de una categoría excepcional.
El encuentro con el maestro Francisco "Pancho" Barroso
Otro de los capítulos fundamentales en la vida de "Goyito" fue su vínculo con el maestro Francisco "Pancho" Barroso. De Gregorio Velázquez no solo recibió conocimientos técnicos, sino una guía espiritual y artística que terminó de pulir su talento. Barroso, al descubrir la sensibilidad de las manos del luthier y la perfección de sus instrumentos, reconoció en él a un verdadero custodio de la música. Esta relación fue el puente que permitió que el artesano de la madera elevara su oficio de luthier a la categoría de arte puro, dejando una huella imborrable en cada guitarra que salió de su taller.
Un grito de justicia histórica
En 1995, el staff de la revista Grito Verde descubrió al artesano de la madera y los duendes enamorados de esa magia y ese talento que permitieron a sus manos sacarle trinos a la madera, consideró que era el tiempo justo para rendirle el homenaje que merecía.
Además de plasmar su vida en las páginas, en 1996 lo eligió como el personaje del año y le hizo entrega del máximo galardón. Esa noche de mayo, Gregorio Velázquez recibió la preciada estatuilla y se transformaba así en el primer Duende de Plata de la revista.
Acto por centenario
Hoy, con la madurez de los años y la fuerza de siempre, Grito Verde redobla la apuesta para celebrar junto a sus hijos, nietos y bisnietos, y amigos que lo recuerdan con gran afecto un hito en su historia cultural: el centenario del nacimiento de Gregorio Velázquez.
El acto se realizará este sábado 25 a las 20, en el salón del conservatorio Santa Cecilia ubicado en avenida Brasil del barrio Santa Rosa de Lima y contará con testimonios de vida invaluables, como el del profesor Mingo Sanagua y la danza homenaje de "Pirco" Díaz, quienes recordarán el legado de su entrañable amigo.
El legado de "Goyito" no solo quedó guardado en los talleres o en los libros de historia; vive y late hoy en las manos de su hijo, José Luis Velázquez y esa noche, ofrecerá un concierto de guitarra. No será cualquier instrumento: hará sonar las cuerdas de la guitarra que su propio padre le fabricó artesanalmente, uniendo así, en un solo acorde, el amor de un hijo y la maestría de un padre que, aunque ya no esté físicamente, sigue hablando a través de la madera y el sonido.