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Noticias del Ucumar

Domingo, 19 de abril de 2026 00:11

Viajando por el tramo de doble mano, desde Tucumán a Jujuy y mirando a la derecha allá, iluminado por el sol de la tarde, está el mítico Cerro Crestón. Supo prestar su nombre -además- para lograda propaganda de un vino en damajuana durante el Mundial de fútbol del 78 (detalle este, prescindible si los hay). La selva yungueña en su base, guardiana de dicho cerro y reservorio de valiosas hoy, casi desaparecidas especies arbóreas, resguarda además, pedregosos ríos, altos helechos, nieblas, sombras y soles ardientes, laderas con disimulados socavones, senderos de animales montanos. Todo eso y más es el hábitat del Ucumar. Y no es su único refugio, las playas del Río Bermejo en la región del gran Chaco, también sospechan de su presencia. En nuestra provincia, andando el angosto camino de cornisa y llegando a la frontera con Salta, puede leerse a mano derecha, un cartel: “El Ucumar” y cierta inquietud suele abordar al automovilista ante posible encuentro con el “bicho”. Pero quien es este ser quizás, eslabón perdido entre un lento y paulatino mudar de mono, a hombre, “allá lejos y hace tiempo” (Guillermo E. Hudson).

Según antiguas lenguas andinas su nombre significa “oso” y se refiere al oso de anteojos, muy ocasionalmente visible en las zonas selváticas desde Tucumán, hasta Venezuela, inclusive. Dicha especie animal por cierto, en franco proceso de extinción. Volviendo a la ciudad de Metán allí, existe un grupo de entusiastas investigadores de la suerte de este peludo ser, “espaldudo”, largos brazos y manos enormes (como sendas bolsas de agua caliente), sus largas y renegridas mechas cayendo hasta los hombros y más abajo también, ojos enormes y colorados, de imponente altura algunos testimonios hablan de dos metros, treinta y más. Lo que estaría comprobado es que en América no existen primates de semejantes dimensiones y dichas características morfológicas finalmente, ¿propias de la imaginación humana? Figura peluda y humanoide, mezcla de “Pie Grande” y/o, Yeti de los Montes Himalaya. Este legendario ser al que testigos involuntarios dicen , que lo cruzaron a las vueltas de un sendero o bien a cierta distancia, atravesando un río en busca de frutos silvestres.

Tal experiencia visual, se les representa como algo cercano a una oscura (nunca mejor dicho) ípesadilla!, muy difícil de ser superada. Hombres acostumbrados a trajinar selvas, montes cerrados y neblinosos en suma, Puesteros, Pescadores y Cazadores y hasta lugareños, habitantes permanentes de esas geografías se estremecen de solo nombrarlo. Así, más de uno al relatar su experiencia hasta lagrimean un tanto avergonzados es decir, quebrados emocionalmente, girándose un tanto del Interlocutor, para extraer del bolsillo exterior de su bombacha de campo, un “sucito” y arrugado pañuelo.

De tales testimonios dan cuenta dos entusiastas investigadores, nativos de San José de Metán: Carlos Luna y Héctor Ortiz serios, empeñosos y bien intencionados en aportar la palabra de testigos que, arrimen evidencias acerca del connotado, Ucumar. De ellos, extraigo los testimonios siguientes: suele vérselo desde los basurales de Rosario de la Frontera al sur de Salta, donde afirman, bajan del cerro a comer los desperdicios durante la noche. Mario Reynoso Pescador aficionado y residente en la ciudad de Salta, cuenta haberlo tenido muy cerca e inclusive, el Ucumar se acercó a olfatearlo luego se dio vuelta hacia su derecha, perdiéndose entre la espesura. Mabel Santillán mujer mayor, propietaria de una finca en la selva Metanense al pie del mítico cerro Crestón, donde planta y cosecha frutales diversos al parecer, lo vio por tres veces “robándole”.

Que se oculta en una cueva, en la ladera del cerro y que tapa la boca de la misma, con ramas. Y seguirían los testimonios de lugareños de no ser porqué ahora quisiera referirme a un pasaje del libro, “Folklore de los Valles Calchaquiés” con estudio preliminar, selección, notas y glosario del Investigador Riojano, Fermín Alfredo Anzalaz. En uno de ellos, cuenta del testimonio de Pedro Heredia al que para decir verdad, no lo presenta con la mejor prensa: “un sátiro, cuyo único fin es la lujuria y que satisface sus caprichos, eligiendo a hermosas doncellas, a quienes abandona en la desesperación, tan pronto como satisface sus lujuriosos caprichos”. A su vez, Juan Ramos, poblador de El Espinal. En el Dpto. de La Candelaria, al sur de Salta afirma que: “al que lo molesta el bicho lo ataca y que su hembra es más pequeña, delgada y de pelambre tupida pero, más clara”. Afirma, no tenerle miedo y que desea volver para fotografiarlo. Se dice que el Ucumar le huye al fuego y que todo lo que ingiere, son alimentos crudos. También, en las laderas de los cerros próximos a Humahuaca, dan cuenta de su presencia, con las primeras sombras de la noche. ¿Mito?, ¿leyenda?, ¿febril imaginación, fruto de la creencia colectiva, empeñada en ver más allá de la realidad cotidiana? América sigue siendo un continente nuevo el cual de hecho y día a día, nos cubre de sorpresas. Estaría bueno que la Ciencia se empeñe en su tarea, arrojando certezas que a su vez, no den por tierra con la visión de los lugareños sino que, por el contrario, hagan su aporte in situ, poniendo luz sobre eventos los cuales y hasta el momento, están teñidos de supuestos.

Coplero del Ucumar Los pedregales del río / las laderas del Crestón / conocen de tu quejumbre / más que grito, desgarrón.

Ucumar, así te nombran / en Humahuaca, Metán / y los Puesteros se inquietan /de solo oírte nombrar. Ucumar, a que has venido / que te trajo por acá /la vida te ha sido ingrata / condenado a trajinar. Se santiguan Pescadores / Cazadores, qué más da. / Ocasionales que al verlo / / ya no quieren regresar. En que remoto pasado / se ha perdido tu eslabón / que pudiendo ser hermanos / sos sombra en el socavón.-

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