Martín Jerez tiene un recorrido en el arte de la música que lo llevó por varias experiencias, formaciones y aristas.
Es charanguista, nacido en Palpalá y está radicado en Buenos Aires hace muchos años, aunque no descarta la idea de volver a Jujuy en algún momento.
Recientemente lanzó un segundo trabajo solista, que de alguna manera completa el primero que salió en 2021. Ya está disponible en plataformas digitales "Xuxuy: Lado B", un trabajo de cinco temas que además estuvo presentando hace unos días en peñas de la Quebrada y de capital.
Este trabajo se grabó el año pasado y se terminó de mezclar en este 2026. Feliz y satisfecho con este resultado, conversó con El Tribuno de Jujuy.
Cuenta que este "Lado B" lo vuelve al encuentro (la presencialidad), porque es una producción más orgánica, que se grabó de una sola vez, con todos los músicos juntos.
El "Lado A", en cambio, surgió en pandemia, se publicó en 2021, y tiene una impronta exclusivamente tecnológica. Se trabajó en el encierro del 2020. Martín ya tenía sus equipos de grabación propios en su domicilio, y de repente, de viajar y tocar por todos lados, tuvo que quedarse solo y encerrado. Fue entonces que surgió la idea de un proyecto propio, y así fue.
Hasta el momento había trabajado como músico o como productor de otros proyectos musicales en Jujuy (grupos Los Palpa, Quebracho), en Córdoba como músico sesionista, y en Buenos Aires, adonde fue para estudiar producción musical e ingeniería en sonido.
Llegó el tiempo de hacer su propio camino, el que comenzó con "Xuxuy: Lado A", y continuó con "Xuxuy: Lado B", lo más reciente.
Cuenta que se quedó en Buenos Aires, porque mientras estudiaba comenzaron a salir oportunidades de trabajo muy sólidas como las de los canales televisivos Paka Paka y Encuentro, "que en ese momento eran señales con temporadas muy fuertes de mucha producción".
"Eso me dio experiencia en la técnica, en la calle, de estudio, de entrevistas, etc", repasa valorando ese trabajo multifacéctico.
Y recuerda: "Cuando estuve acá (en Jujuy) acompañé mucho a otros artistas, cuando me fui a Córdoba, también. Siempre acompañando. Y mientras grababa, me empezó a picar el bichito de la tecnología, y por eso me fui a estudiar a Buenos Aires", relata.
"Allá instalé mi propio estudio y me empecé a fascinar con esto de producir a otros artistas, sacarle el brillo, venían con sus ideas a medias y yo les ofrecía mi impronta. Me gustaba que haya una impronta mía en el trabajo de otros. Sobre todo, porque era gente de Buenos Aires que estaba muy lejos de lo folclórico, e incluso de los instrumentos del folclore", cuenta sobre su experiencia como productor, que lo llevó a trabajar con artistas de todos los estilos, incluso el trap y el reguetón.
Eso también hizo que pudiera acercase a artistas que le interesaban personalmente como "Lisandro Paz, que es un artista santiagueño que estuvo un tiempo habitando acá en Jujuy, después se fue a Buenos Aires, e hicimos un disco con Peteco Carabajal. Eso fue muy bueno, porque lo hicimos en Estudios Ion donde se hacía el programa 'Encuentro en el Estudio' con Lalo Mir. Y también hicimos una producción fílmica muy grande, y ahí empecé a trabajar con artistas que yo quería. Ese fue como mi gran proyecto, entre los años 2021 y 2022", comenta Martín.
"Otro artista con el que me dio mucho placer trabajar, y lo sigo haciendo actualmente es Diego Arolfo, músico santafecino radicado en Buenos Aires también. Yo era chico y escuchaba sus zambas, y unos amigos me contaron que él había pedido mi número. Hicimos un trabajo chiquito de tres canciones, a Diego lo convenció, y después hicimos uno mucho más grande, que era un homenaje al chamamé y lo trabajamos a fondo, y en cada detalle. Eso nos valió en el 2024, la nominación a los Premios Gardel", narra. El disco se llamó "Volver en guitarra".
"Al mismo tiempo, Diego es músico estable de El Chango Spasiuk, y eso me puso en contacto con otros artistas", continúa, describiendo las redes y las líneas que se fueron uniendo en su camino.
La pandemia
"En pandemia, en Buenos Aires, yo ya tenía mis equipos de grabación, y aprovechando el encierro me propuse grabar algo propio. Y lo hice, muy desde la tecnología porque tenía todo a mano, pensando en el sonido de Santaolalla (Gustavo), recuperando obras de Víctor Jara como 'La Partida' -porque fue uno de los primeros temas que aprendí a tocar en el charango-, y después recuperé una grabación muy vieja que yo tenía de Jorge Cumbo, quien fue un gran vientista andino", relata sobre el proceso creativo de su primer trabajo "Xuxuy: Lado A". ese trabajo lo anduvo presentando en formato solista, con sólo él en el escenario y mucha tecnología.
Escapándose de la IA
"Y en este momento de tanta inteligencia artificial, que ya no sabés si el que habla es la persona que dicen, si la foto es real o es trucha, porque cada vez es mejor la calidad de este fenómeno, yo que estaba con el charango en mano, y me dije: 'volvamos a la madera' que nos habla, nos comunica y nos dice. Así que junté un grupo de músicos norteños, Andréz Cazón en percusión (de Purmamarca), Renato Careaga en bajo (de Palpalá), Horacio Aguilar en guitarra (salteño radicado en Buenos Aires)", explica.
"Lo que queríamos es tener el toque norteño, porque en Buenos Aires hay muchos músicos muy buenos, pero cuando les pasas un bailecito no sale igual", asegura, "fuimos a un estudio, hicimos tres o cuatro pasadas sin metrónomo y después nos fuimos a escuchar. De cada versión elegimos la que más nos gustó. Por eso Lado B tiene esa característica, de que es cien por ciento real, es orgánico, no está retocado ni editado. Tenía la intención de volver a encontrarnos", confiesa.
Y llegó el Lado B
Este nuevo trabajo, "Xuxuy: Lado B" incluye cinco temas, que define como "interpretaciones". "Prefiero no decir versiones, porque eso significa un trabajo más profundo que hasta puede incluir charlar con el autor", afirma.
"Yo le digo interpretaciones porque es la manera que yo le encuentro para trasmitir esas canciones que son de otros. Pensé un género por canción: 'La subida' del maestro Ernesto Cavour que es boliviano; un vals venezolano titulado 'El diablo suelto', y que Jaime Torres lo tocó mucho; la chacarera 'La humilde', de Atahualpa Yupanqui; y 'La Bolivianita'", detalla.
Hace unos días estuvo presentando este trabajo en peñas de la capital y de Humahuaca.
A fin de mes se presentará en la Feria de Mataderos de Buenos Aires, y en mayo, mes de su cumpleaños, tiene previsto hacer la presentación en alguna sala de Buenos Aires.
En agosto quiere presentar "Xuxuy: Lado B" en Jujuy, en el Teatro El Pasillo; y septiembre lo encontrará por el sur del país.
Sobre el nuevo EP y la experiencia de Martín Jerez
Martín Jerez es músico, productor y educador. "Xuxuy: Lado B", es su nuevo EP y propone una experiencia acústica e íntima donde el charango se posiciona como eje central, acompañado por un ensamble que potencia la expresividad del repertorio. El EP fue registrado en Estudio DejaVu.
Antes de esta etapa solista en la que produce sus propios trabajos, el artista formó el grupo Los Palpas junto a Maxi Ciares; luego fue músico del grupo Quebracho, con el que estuvo en espectáculos callejeros de Cosquín, y con el que recorrió Tucumán y Salta; de Capi Nieva.
En Córdoba, donde trabajó como músico sesionista, también se acercó a la movida rockera.
En Buenos Aires tocó mucho tango, trabajó con Rodolfo Mederos, La Academia Tango Club, y otros proyectos colectivos.
También recorrió varias provincias trabajando para el portal Educar, que dicta talleres a nivel nacional de manera gratuita. "Me convocaron para dar talleres a distintos tipos de públicos, y con esta actividad recorrí Chaco, Neuquén, etc, dando talleres sin alejarme del arte", dice.