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Octubre nos interpela con dos fechas trascendentales. El 1 celebramos el Día Internacional de las Personas Mayores y el tercer domingo, el Día de la Madre. Nuestras madres de hoy son los adultos mayores de mañana.
Llegar a los 60 años de edad sin tener los aportes necesarios implicará una irremediable exclusión del régimen.
El doctor Daniel Stasevich, en una ponencia presentada en el ámbito académico del Congreso de Seguridad Social de la Aaba, reunió datos del Indec, de la Oficina de Presupuesto del Congreso y de organismos internacionales que nos revelan una realidad preocupante y explican muchas cosas: una mujer que convive con hijos tiene menos probabilidad de tener un trabajo remunerado, gana menos por hora que una mujer sin hijos y tiene menos posibilidades de jubilarse, ya que para jubilarse por el régimen general hace falta acreditar 30 años de aportes.
En el universo femenino, el 41% de las mujeres sin hijos alcanza esa cantidad de años de servicios con aportes jubilatorios, mientras que sólo el 25% de las mujeres que son madres pueden alcanzarlo. Entre las que no llegan, más de la mitad de las madres reúne menos de 10 años de aportes, contra un tercio de las mujeres sin hijos.
Los datos y las historias que cuentan las madres demuestran que tener un hijo implica un costo de oportunidad: el salario y las oportunidades de ascenso de una mujer que se incorpora al mercado laboral son siempre menores.
Según el Indec, las mujeres representamos el 51,75% de la población y según la serie histórica del Indec, somos mayoría desde 1960. La Oficina de Presupuesto del Congreso (2021) midió la pérdida real que implican las tareas de cuidado para las mujeres con hijos: convivir con al menos un hijo reduce en 11,5% la probabilidad de integrar la fuerza laboral y en 12,3% el salario real por hora de quien trabaja, respecto de una mujer sin hijos. Esas tareas de cuidado las realizan las madres sin sueldo y sin aportes.
Las tareas de cuidado tradicional y socialmente asignadas a las mujeres tiene un costo personal muy alto: cuidar a los seres más vulnerables de la familia (hijos y adultos mayores con problemas de salud) le costó a muchas mujeres su historia laboral. La buena noticia es que la legislación internacional y nacional ya reconoce esa deuda social. A nivel internacional la Ley Modelo Interamericana de Cuidados, impulsada en el marco de la Organización de los Estados Americanos, busca que los Estados reconozcan, redistribuyan, regulen y financien el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
En ese marco, en Argentina el decreto 475/2021 permite a las mujeres sumar años de aportes por tareas de cuidado, de modo que se reconoce 1 año de aportes por cada hijo nacido con vida, 2 años por cada hijo adoptado, 1 año adicional por hijo con discapacidad y 2 años adicionales por cada hijo por el que se cobró la Asignación Universal por Hijo al menos 12 meses.
Además, cuando faltan años de aportes, las mujeres de entre 50 a 59 años todavía pueden conseguirlos mediante un plan de pagos en Anses. Pero, al cumplir los 60 años de edad, esa puerta se cierra para las mujeres y la única alternativa suele ser esperar a los 65 años para acceder a la Prestación Universal para Adultos Mayores, beneficio mucho menor ya que equivale tan sólo al 80% del haber de una jubilación mínima. En octubre de 2026 la Puam es de $418.598,81 y la jubilación mínima es de $505.748,51 (incluyendo el bono extraordinario en ambos casos). Por eso es necesario actuar a tiempo.
Quizás el mejor regalo para mamá este año sea la información y sentarse con ella a planificar. En reconocimiento a todas las mujeres que con dedicación y amor ejercen tareas de cuidado, no sólo con sus propios hijos sino también con toda la familia, pagando el costo a veces irrecuperable de las oportunidades laborales perdidas, aconsejamos analizar su historia laboral y evaluar las opciones que van a tener cuando alcancen la edad jubilatoria. Esa charla puede valer más que cualquier obsequio. Una consulta a tiempo puede cambiarle la vida a una mujer y la falta de planificación cuando se llegó a los 60 años sin tener los aportes necesarios será una irremediable exclusión del régimen. Este mes podemos regalar a nuestras madres algo que no se envuelve: tranquilidad y previsión.
(Autoría: Patricia Mariela Argañaraz, abogada especialista en Derecho Laboral y de la Seguridad Social, Magíster en Justicia Constitucional y Derechos Humanos. Socia de Estudio Jurídico Argañaraz&Rossa. www.arganarazyrossa.com).