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En tiempos del corredor bioceánico de Capricornio, Perico es uno de los activos más potentes del norte argentino. Vamos al grano: un camión que atraviesa Jujuy camino a otra provincia o a Chile genera movimiento, pero deja poco valor si no encuentra razones para detenerse. La situación cambia cuando esa carga se almacena, consolida, pasa por aduana, utiliza frío, cambia del camión al tren, contrata mantenimiento, combustible, seguros, alojamiento o servicios profesionales. Cambia todavía más cuando alguna actividad industrial se incorpora antes de continuar viaje. Esa diferencia separa a un territorio de tránsito de un verdadero nodo logístico.
Perico tiene una particularidad que merece mayor atención: reúne en un espacio relativamente concentrado infraestructura ferroviaria, aeropuerto internacional, zona franca, parque industrial y conexiones viales hacia los principales ejes del NOA y las fronteras con los países vecinos. No significa que todo funcione todavía como un sistema, sino que buena parte de las piezas ya están allí.
La red vial constituye una de ellas: la RN 66 vincula Perico con las RN 9 y 34 y permite integrarla al sistema que comunica Jujuy con Salta y el centro del país. Hacia el oeste, la RN 52 conduce a Susques y al Paso de Jama, conexión internacional con Chile y puerta hacia San Pedro de Atacama y los puertos del norte chileno. Hacia el norte Jujuy posee además frontera terrestre internacional con Bolivia a través de La Quiaca–Villazón.
El caso del Aeropuerto Internacional Gobernador Horacio Guzmán, introduce una diferencia importante frente a otros proyectos logísticos: el modo aéreo está físicamente incorporado al mismo territorio donde se encuentran las demás infraestructuras. La utilidad futura no tiene por qué limitarse al pasajero. La autorización otorgada en el pasado mes de junio por el Gobierno argentino — a través de la Subsecretaría de Transporte Aéreo mediante la Disposición 9/2026 — a la empresa ParanaAir, comprende servicios regulares de pasajeros y carga en las rutas Asunción–Jujuy–Iquique y Asunción–Viru Viru–Jujuy. Esto permite interpretarse como una señal concreta de que el mencionado aeropuerto puede formar parte de una red regional que vincule Paraguay, Bolivia, Jujuy y el Pacífico.
El ferrocarril también deja de ser una posibilidad librada solo a la imaginación. En febrero de 2018 salió desde Perico una formación del Belgrano Cargas con porotos y garbanzos destinados a Europa y África. Los veinte contenedores recorrieron 1.741 kilómetros hasta el Puerto de Buenos Aires pasando por Güemes, General Pinedo, Santa Fe y Rosario. Aquella experiencia demostró que la ciudad puede originar cargas ferroviarias conectadas con el sistema nacional. El problema fue la falta de continuidad suficiente para convertir operaciones de ese tipo en una práctica regular.
La novedad de 2026 es que esa infraestructura empieza a ser pensada de manera conjunta. En julio fue adjudicada la consultoría para elaborar el proyecto ejecutivo integral que contempla 56 hectáreas de ampliación del Parque Industrial, un Centro de Transferencia Multimodal Camión–Tren con terminal de cargas y una plataforma logística de frío multiproducto y multitemperatura para importación y exportación. El contrato tiene un plazo de siete meses y debe producir los planos, estudios, presupuestos y documentación necesaria para una futura licitación de las obras.
La plataforma de frío merece la misma consideración que la playa ferroviaria. Perico está inserta en los Valles productivos y tiene una larga tradición de comercialización frutihortícola. Un sistema de almacenamiento refrigerado permitiría conservar producción, disminuir pérdidas, consolidar volúmenes y ampliar mercados. El nodo no debería diseñarse solamente en función de la minería o del tránsito internacional de grandes empresas, sino además, prestar servicios a productores que hoy no alcanzan individualmente la escala necesaria para colocar sus productos en mercados más lejanos.
Se agrega como otra herramienta importante la Zona Franca, la cual fue habilitada formalmente por el gobierno nacional en 2023 sobre la RN 66, con algo más de 111.000 metros cuadrados de área franca y una zona primaria aduanera de aproximadamente 12.000 metros cuadrados. El Gobierno provincial informó que 2025 fue su primer año de operación estable, con siete empresas trabajando y dos usuarios directos construyendo galpones; reuniendo además desde comienzo de este año 64 pymes y alrededor de 550 empleos directos.
En el mes de enero se sumó otro paso: ARCA aprobó la prefactibilidad para un depósito fiscal general de aproximadamente 6.000 metros cuadrados dentro del parque industrial, en la intersección de las rutas nacional 66 y provincial 10. La aprobación no equivale todavía a su habilitación definitiva, pero permitiría incorporar una función necesaria para almacenar mercadería sometida a control aduanero y facilitar operaciones de comercio exterior.
Zona Franca, depósito fiscal, industria y terminal ferroviaria cumplen funciones distintas. Su potencial aparece cuando funcionan coordinadamente. Una empresa podría producir en el parque industrial: utilizar servicios aduaneros, almacenar mercadería, consolidarla en un mismo punto y elegir después si continúa por camión, ferrocarril o, para determinadas operaciones, por avión.
Y como dato no menor es que el llamado Gran Jujuy (espacio de integración metropolitana que incluye a San Salvador de Jujuy, Palpalá, Yala, Monterrico, El Carmen y San Antonio), pueden pensarse como una articulación centrada en la distribución territorial con funciones económicas complementarias: Perico, como plataforma logística, aeroportuaria, industrial y comercial; Palpalá, como polo industrial y de reconversión productiva; San Salvador de Jujuy, como centro administrativo, empresarial, tecnológico, educativo y turístico; Yala, como destino de turismo de naturaleza, conservación ambiental y recreación; Monterrico, como núcleo agrícola, tabacalero y agroindustrial; El Carmen, como polo turístico, agropecuario y de aprovechamiento recreativo de sus diques; y San Antonio, como territorio de producción agropecuaria, turismo rural y patrimonio cultural.
Lejos de competir entre sí, estos municipios pueden consolidar un “sistema económico metropolitano integrado”, articulando producción, industria, servicios, conocimiento, turismo e infraestructura, con capacidad para atraer inversiones, fortalecer cadenas de valor y proyectarse hacia los mercados regionales e internacionales a través del Corredor Bioceánico de Capricornio. Incluso el caso de la zona franca puede añadirse a largo plazo con esa lógica territorial.
Existe un antecedente en el país que es la Zona Franca Bahía Blanca–Coronel Rosales, la cual funciona mediante áreas operativas y subzonas habilitadas en localizaciones diferentes. Su reglamento contempla expresamente la posibilidad de incorporar predios, instalaciones y terminales portuarias o aeroportuarias como anexos o subzonas, siempre con las autorizaciones correspondientes, tal es el caso de Puerto Galván, que fue habilitado posteriormente como subzona franca.
Eso no significa que Palpalá o San Salvador puedan incorporarse automáticamente al régimen de Perico. Requeriría decisiones provinciales, autorización nacional y habilitación aduanera. Pero el precedente permite discutir una estrategia futura en la que la zona franca deje de ser observada únicamente como un predio cerrado y pase a organizar una plataforma productiva más amplia para el Gran Jujuy.
Por eso la afirmación debe ser precisa. Perico no es hoy un gran hub multimodal en pleno funcionamiento; pero puede aspirar a convertirse en el nodo multimodal más completo del NOA si logra transformar la infraestructura que actualmente trabaja de manera separada o todavía está en etapa de proyecto. La diferencia estará en el funcionamiento como un sistema unificado. Una zona franca sin cargas suficientes, un ferrocarril sin frecuencias, un aeropuerto sin logística de carga o un Parque Industrial desconectado de los mercados pueden coexistir durante años sin formar un nodo. El valor surge cuando una empresa tiene razones económicas para utilizar varios de esos servicios en una misma operación.
El progreso de la ruta bioceánica acelera la necesidad de dar esta discusión. No debería importar solamente cuántos camiones atraviesen Jujuy, sino qué operaciones pueden realizar antes de continuar. Almacenar, transformar, consolidar, reparar, financiar, asegurar, despachar o transferir una carga significa empleo y facturación que permanecen en el territorio.
Entonces lo que falta es conectar los componentes y asignarle una función dentro de una estrategia que abarque al Gran Jujuy, Salta, Bolivia, Paraguay, Brasil y los puertos chilenos.
Perico tiene una ventana que no va a quedar abierta para siempre, motivo por el cual debemos preguntarnos: ¿Jujuy convertirá esa ventaja en un nodo real, o verá pasar por sus rutas la riqueza que otros terminarán capturando?