iniciá sesión o registrate.
En la ExpoJuy 2026, la carpa del Ministerio de Desarrollo Económico reunió a productores jujeños que apuestan al valor agregado. Entre ellos estuvo la cooperativa Pampa Dulce, de Ciudad Perico, dedicada a la producción de frutas y elaboración de mermeladas sin azúcar, pulpas naturales y jugos.
Valeria, responsable de ventas, explicó que cuentan con una finca en la zona de Las Pampitas, donde cultivan zarzamora, frutilla y maracuyá, mientras que la elaboración se realiza en una fábrica de Perico.
La experiencia comenzó hace diez años con la producción de stevia fresca y deshidratada. Posteriormente, incorporaron nuevos productos para aprovechar la cosecha. "Necesitábamos darle un valor agregado a la producción que teníamos. Al principio no sabíamos cómo hacerlo con el maracuyá, pero fuimos aprendiendo a elaborar jugos y pulpas", relató.
En tanto, Asunción Alancay, tejedora de Tilcara, presentó sus prendas artesanales en el espacio de Las Hijas del Sol, con piezas que reflejan una tradición familiar transmitida de generación en generación.
Nacida en Barrancas, Castro Tolay, departamento de Cochinoca, creció en una familia de tejedores. "Mi papá era tejedor, mis abuelos, mis bisabuelos, mis abuelas. Vivo de esto desde el año 94", contó. Trabaja con distintas técnicas, como el telar a pedal, de cintura y de suelo, además de bastidores. Entre sus productos se destacan los ponchos de lana de llama 100%, ruanas, chales, bufandas, pulóveres, hilos, tulmas y llaveros.
En sus tejidos combina tintes naturales, como cochinilla, añil, cúrcuma y repollo morado, con colorantes artificiales. Cada pieza requiere tiempos diferentes de elaboración: un poncho, por ejemplo, puede llevar casi un mes de trabajo debido a la complejidad de la técnica utilizada.
Sus creaciones se comercializan en Tilcara, en el centro de interpretación Hijas de la Luna, y en Purmamarca, en el local familiar Yok, donde también participan otros integrantes de su familia. La cooperativa también comercializa frutas congeladas, como frutillas, mango en cubos y mezclas de frutos rojos. La congelación les permite conservar la materia prima y disponer de stock para su comercialización y procesamiento.
Las pulpas se venden en botellas de 500 centímetros cúbicos, sin agua agregada ni conservantes. "Solamente se pasteurizan para resguardar la seguridad del producto", dijo y aseguró que con ello duran cerca de ocho meses. (Liliana Alfaro)