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Proyecto 101, el arma de China en la carrera de la IA

Sabado, 17 de enero de 2026 00:00

Detrás de sus patentes de Inteligencia Artificial, Beijing desarrolla una reforma educativa que alcanza a 5 millones de estudiantes de 77 universidades. La estrategia para ampliar el programa y los 15 millones de niños de 6 años que ya estudian IA.

La información que difunde China sobre sus avances en Inteligencia Artificial (IA) suele destacar que concentra alrededor del 60% de las patentes generativas globales, superan las 5.300 empresas (el 15% del total mundial), ostentan el récord de más de 1.500 grandes modelos y cuentan con desarrollos de código abierto, como DeepSeek, capaces de disputar el liderazgo a las principales plataformas occidentales. Sin embargo, una cuestión que por algún motivo pasa desapercibida es la silenciosa revolución que impulsa el denominado "Proyecto 101", una profunda reforma curricular de la educación universitaria que hoy tiene a la IA como su eje estratégico indiscutido. "China está marcando la diferencia", reconoció el científico estadounidense John Edward Hopcroft, ganador del Premio Turing 1986 y una de las figuras centrales de la informática moderna.

Hopcroft lo dijo durante la reciente inauguración del Festival de Arte de IA de Hong Kong, donde sostuvo que "los estudiantes chinos tienen la ventaja de vivir en un país que apuesta a la educación en IA, y comparte toda la información online para que los alumnos puedan acceder a ella, al igual que los profesores y cualquier otra persona interesada".

"Las universidades chinas cuentan con muchos de los mejores estudiantes del mundo", insistió el académico de conocido historial en el país asiático, ya que no solo brindó su apoyo al Proyecto 101 que lanzó el Ministerio de Educación en 2021, sino que también lideró un programa de capacitación para profesores en 2018 y dio cátedra en las más prestigiosas casas de altos estudios.

El Proyecto 101 comenzó hace cinco años como un programa piloto en informática, con el objetivo explícito de alcanzar estándares de excelencia en la formación de ingenieros, científicos y desarrolladores que sostuvieran el salto tecnológico chino. En 2023 se amplió a otras ocho disciplinas académicas, entre ellas matemáticas, física y química, y en 2024 incorporó una especialización de IA que unificó contenidos, generó bibliografía de alta calidad en mandarín (disponible online) y promovió la articulación entre universidades de élite y regionales, con el objeto de reducir las brechas educativas entre distintas zonas.

Más allá de la evolución formal del programa, resulta clave entender que la IA fue uno de los pilares indiscutidos desde el lanzamiento, tal como lo señaló el viceministro de Educación, WuYan, al presentar la iniciativa: "Una de las tareas prioritarias será la elaboración de nuevos planes de estudio para áreas estratégicas como la Inteligencia Artificial", indicó entonces.

Según los últimos datos oficiales, el Proyecto 101 no se aplica de manera uniforme en las más de 3.000 universidades que existen en China. Su núcleo central está integrado por 77 instituciones reconocidas por la excelencia de sus ofertas académicas, entre ellas Tsinghua, Pekín, Zhejiang, Shanghai Jiao Tong, Nanjing y la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong.

Tsinghua -una de las universidades más prestigiosas del mundo y la mejor posicionada de Asia- ya introdujo 117 cursos piloto y 147 asignaturas que integran métodos pedagógicos basados en IA, desarrollando asistentes de enseñanza inteligentes, ayudas para planificar lecciones y sistemas de calificación automatizados. En tanto, la Universidad de Fudan, en Shanghái, presentó un Instituto de Inteligencia Artificial Incorporada Confiable (Iteai, por sus siglas en inglés) dedicado a la investigación de vanguardia y aplicaciones prácticas de tecnologías inteligentes.

Aunque puedan parecer pocas universidades, en comparación con todas las que existen, se estima que el Proyecto 101 alcanza a más de 5 millones de estudiantes de pregrado, según relevamientos del Ministerio de Educación. Las autoridades consideran que esa cifra podría crecer de manera significativa en el mediano plazo si el programa se amplía a universidades provinciales y regionales, como parte de una mejora del sistema de la educación superior.

Más allá del alcance específico del Proyecto 101, alrededor de 600 universidades chinas ya enseñan contenidos relacionados con la IA a decenas de millones de estudiantes, según datos del China Daily. Esta situación obedece al Plan de Innovación en IA para Colegios y Universidades, lanzado en 2018 con el objetivo estratégico de formar a investigadores y crear, al menos, medio centenar de programas de especializaciones en centros de altos estudios.

A esta oferta pedagógica se suma que, a mediados de 2025, más de 15 millones de niños de 6 años comenzaron a estudiar los principios básicos de la IA en 184 escuelas piloto, en una medida que ratificó la voluntad política de innovar todo lo que sea necesario para convertir a China en líder global del sector hacia 2030, según las metas del Plan Nacional de IA de 2017.

Ciudades como Beijing y Hangzhou avanzaron incluso un paso más, con planes de trabajo hasta 2027 que establecieron la educación obligatoria en IA para todas las escuelas primarias y secundarias, aunque con un piso todavía modesto de 8 y 10 horas anuales respectivamente.

"La Inteligencia Artificial es la llave de oro del sistema educativo", afirmó el ministro de Educación, Huai Jinpeng. Fue la voz oficial de una nación que impulsa la IA en todos los sectores de la sociedad, como adelantaron desde la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (Cndr).

Mientras otros países discuten regulaciones, límites éticos o directamente miran para otro lado frente a tecnologías que ya están en los celulares de los alumnos, China redobla su revolución educativa con el Proyecto 101 como columna vertebral. Para Beijing, la verdadera carrera por la IA no se define sólo en los algoritmos, sino en cómo se forman quienes los crean.

Después, claro, será el turno de discusiones más incómodas, porque ningún futuro -por más inteligente que se proclame- puede sostenerse si la educación se reduce a una mera fábrica de programadores.

 

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