Al menos 16 personas murieron este miércoles en Nepal y las autoridades buscan a cientos más tras una violenta riada y varios deslizamientos de tierra que golpearon el corredor montañoso fronterizo con China. La Junta de Turismo nepalí incluyó a 384 viajeros —291 extranjeros y 93 nacionales— en una lista provisional de personas sin contacto, mientras que 33 miembros de las fuerzas de seguridad permanecen incomunicados.
Al otro lado de la frontera, en el Tíbet, las autoridades chinas reportaron un número aún indeterminado de muertos, heridos y desaparecidos en el paso de Gyirong, aunque los medios estatales todavía no dieron un balance preciso.
Un terremoto como posible origen del desastre
El desastre ocurrió alrededor de las 10.30, hora de China. Según la agencia estatal china Xinhua, el flujo de agua, lodo y derrubios se originó en el lado nepalí de la frontera y llegó hasta el paso de Gyirong. Sin embargo, el diario nepalí The Himalayan Times, citando a la División de Previsión de Inundaciones de Nepal, sostiene una versión distinta: la riada habría bajado desde el Tíbet a través del río Bhote Koshi, que cruza ambos territorios. Ninguna de las dos versiones aclara aún el origen exacto del fenómeno.
El Gobierno de Nepal apunta a un terremoto como posible desencadenante. El ministro de Exteriores, Shishir Khanal, explicó ante la Cámara de Representantes que un sismo registrado a las 8.37, hora local, habría provocado un gran desprendimiento que bloqueó el cauce del río y dio origen a la crecida detectada minutos después. El Servicio Geológico de Estados Unidos midió a esa hora un temblor de magnitud 4,4 en territorio tibetano, según recogió el Kathmandu Post.
Las autoridades nepalíes, no obstante, tratan esta hipótesis con cautela: el organismo de gestión de desastres la considera preliminar, y el Departamento de Hidrología continúa investigando si el desborde de un lago glaciar —como ocurrió el verano pasado— también pudo haber influido.
Rasuwa, el distrito más golpeado
La crecida repentina del río Bhote Koshi impactó primero en el distrito fronterizo de Rasuwa, en especial en las localidades de Timure y Syabrubesi, donde arrasó viviendas, mercados e infraestructuras. Después avanzó hacia el sur por el curso del río Trishuli hasta llegar al distrito vecino de Nuwakot.
El Gobierno nepalí desplegó al Ejército, la policía, equipos médicos y helicópteros, aunque los daños en las rutas y el elevado caudal del agua complican las tareas de rescate. Según el canciller, permanecen incomunicados 26 policías, nueve miembros de la Policía Armada y 44 militares destinados en Timure y Mailung, además de varios trabajadores de aduanas e inmigración en Rasuwa cuyo número aún no fue precisado. Las autoridades pidieron a los habitantes cercanos a las riberas que se trasladen a terrenos elevados y extendieron la alerta río abajo, según Reuters.
Las imágenes de televisión mostraron viviendas derrumbadas entre el agua, automóviles arrastrados por la corriente y un puente metálico engullido por la riada. "Hay devastación mires por donde mires", relató a Reuters Tula Bahadur BK, un trabajador sanitario de Rasuwa, quien dijo tener a cinco familiares desaparecidos.
Más de 400 megavatios de energía afectados
La crecida también dañó carreteras, puentes y varias centrales hidroeléctricas. De acuerdo con el Ministerio de Energía nepalí, unos 430 megavatios de capacidad de generación resultaron afectados, una cifra que equivale a más del 12% del total hidroeléctrico del país, según cálculos de Reuters.
La respuesta de China
El presidente chino, Xi Jinping, ordenó movilizar todos los recursos disponibles para intensificar la búsqueda de desaparecidos, atender a los heridos y evacuar a las personas en zonas de riesgo, además de reforzar la vigilancia frente a posibles desastres secundarios. El vice primer ministro Zhang Guoqing viajó a la zona al frente de responsables de varios departamentos para supervisar las tareas de rescate.
Un desastre que se repite
La tragedia ocurre apenas un año después de otro episodio similar en el mismo corredor. En julio de 2025, otra riada del río Bhote Koshi dejó al menos 11 muertos en Nepal y decenas de desaparecidos a ambos lados de la frontera, sin que se conociera después un balance definitivo. Aquella inundación destruyó el Puente de la Amistad, la principal conexión terrestre entre Nepal y China, y dejó interrumpidos durante meses el comercio y el transporte fronterizos. Un estudio posterior determinó que el agua provino de un lago formado sobre un glaciar tibetano, que se abrió paso a través de canales en la superficie y el interior del hielo.