Cuando se habla de "Cocaine Bear" o "Pablo Escobear", la mayoría piensa primero en la comedia de terror dirigida por Elizabeth Banks que se estrenó en cines en febrero de 2023. Pero detrás de la ficción, con su oso asesino perseguido por Keri Russell y Ray Liotta, hay un episodio real ocurrido en los bosques del norte de Georgia, Estados Unidos, en 1985, que combina narcotráfico, un accidente aéreo y un final trágico para un animal salvaje.
El origen: un cargamento de cocaína caído del cielo
Todo comenzó el 11 de septiembre de 1985, cuando Andrew C. Thornton II, un ex oficial de narcóticos estadounidense convertido en contrabandista de drogas, arrojó 40 paquetes de cocaína desde una avioneta privada porque la carga resultaba demasiado pesada para transportarla. Según relatan distintos medios, Thornton buscaba aligerar el peso de la aeronave para completar el vuelo sin inconvenientes.
La maniobra no le sirvió de nada: Thornton murió ese mismo día al saltar del avión con un paracaídas defectuoso. Su cuerpo fue hallado por la policía en un camino cercano a Knoxville, Tennessee, con equipamiento de salto, miles de dólares en efectivo y una bolsa de lona con varios kilos de cocaína atada a la cintura.
El hallazgo del oso, meses después
La droga arrojada desde el avión quedó desperdigada en los bosques de Georgia, en el límite con Tennessee, y allí permaneció durante meses hasta que un cazador se topó con un oso negro muerto junto a los paquetes abiertos. El 23 de diciembre de ese año, la Oficina de Investigación de Georgia informó que se había encontrado un oso negro muerto que se había comido la cocaína de los envases hallados en el lugar.
El animal pesaba 79 kilogramos y sufrió una sobredosis de cocaína fatal, según el reporte oficial de las autoridades. Distintas coberturas periodísticas de la época, retomadas décadas después por medios internacionales, detallan que el oso fue encontrado entre decenas de envases de plástico abiertos con trazas de cocaína, lo que confirmó que el animal había ingerido buena parte de la droga desparramada por el traficante.
A diferencia de lo que muestra la película, no hubo ataques a turistas ni una masacre en el bosque: en la vida real, ninguna persona murió a causa del oso que había consumido cocaína.
De un hallazgo policial a un ícono pop
El apodo "Pablo Escobear" surgió tiempo después, como un juego de palabras que combina la palabra inglesa para "oso" (bear) con el apellido del histórico capo colombiano Pablo Escobar, en referencia al origen narco de la cocaína que mató al animal.
La historia permaneció como una curiosidad local durante casi cuatro décadas, hasta que Universal Pictures decidió llevarla a la pantalla grande. La película, protagonizada por Keri Russell, O'Shea Jackson Jr., Alden Ehrenreich y con la última aparición en cines de Ray Liotta, se estrenó el 24 de febrero de 2023 y se convirtió rápidamente en un éxito de taquilla gracias a su premisa disparatada, aunque tomó enormes licencias creativas respecto de los hechos reales.
Coincidiendo con el lanzamiento del filme, la plataforma Peacock produjo además el documental Cocaine Bear: The True Story, dedicado a reconstruir con mayor rigor lo ocurrido en 1985.
Una leyenda que sigue creciendo
Hoy, el oso disecado que popularizó la historia puede visitarse en un centro comercial de Kentucky, convertido en atracción turística para quienes quieren conocer de cerca al protagonista de una de las anécdotas más insólitas de la crónica policial estadounidense de los años 80: un animal salvaje que, sin saberlo, terminó en el centro de una historia de narcotráfico, muerte y —casi cuarenta años después— gloria cinematográfica.