Osso Juguetes, es un emprendimiento que nació en la ciudad de Perico, y se gestó en el patio de una casa. Actualmente, quedó entre los seis finalistas del concurso "Emprendedor del Año" y ahora busca conquistar al público y al jurado en la gran final.
Su historia comenzó hace seis años, cuando, en plena pandemia, Oscar Solis fabricó un auto a escala para su pequeño hijo, el puntapié de lo que terminó siendo un emprendimiento con más de 500 vehículos creados, con proyección internacional.
Solis dialogó con El Tribuno de Jujuy y, recordó cómo todo comenzó. "Lo hice sin ningún objetivo comercial, solamente lúdico. Después de terminarlo, puse una foto en un estado de Whatsapp y ahí empezó todo. Con un pedido, luego otro y otro y desde ahí ya no paramos más", relató.
Luego de seis años, aquel proyecto artesanal se transformó en una fábrica que se dedica a la elaboración de vehículos personalizados para niños que reproducen a los reales a escala, y miden aproximadamente 2.60 metros de largo.
El crecimiento del emprendimiento llevó a Solis a participar del concurso Emprendedor del Año, donde compitió con 250 proyectos. Luego de distintas instancias de selección y una presentación en vivo frente a un grupo de evaluadores, Osso Juguetes logró quedar entre los seis finalistas.
Esto adquiere gran relevancia porque el emprendimiento jujeño es el único proyecto finalista proveniente del interior del país. "Somos los únicos fuera de Buenos Aires. Para nosotros es un orgullo estar ahí y hacer ruido, estar entre los grandes, estando tan lejos", destacó.
La definición tendrá lugar hoy en la capital nacional, donde participarán el público, las redes sociales y un jurado. Oscar y su equipo viajarán para participar de la instancia final y representar a Jujuy.
Juguetes a medida
Una de las características que distingue a Osso Juguetes es la posibilidad de personalizar cada vehículo. Los clientes pueden elegir colores, formas y diferentes detalles para obtener una unidad diseñada especialmente según sus preferencias. "Somos únicos en ese sentido, porque el cliente se lleva exactamente lo que quiere", explicó Solís.
Los vehículos cuentan con chasis 100% metálicos, capaces de soportar incluso el peso de un adulto, mientras que las carrocerías son fabricadas en fibra de vidrio.
El proceso de producción combina materiales adquiridos en Jujuy con otros provenientes de distintas provincias, pero una parte importante de la cadena de trabajo se sostiene con mano de obra local, tapiceros, especialistas en calcos y trabajadores que realizan los volantes en cuero, entre otros.
Junto a jóvenes
El emprendimiento no solo genera producción y empleo, sino que además abrió sus puertas a estudiantes que buscan adquirir experiencia y aprender oficios. Actualmente, jóvenes de una Escuela Técnica y de la Tecnicatura en Mecatrónica del Populorum Progressio realizan pasantías.
"Les damos la posibilidad a los chicos de que aprendan oficios y cosas que en la escuela no estaban aprendiendo", señaló.
La expansión de Osso Juguetes ya trascendió las fronteras. Concretó sus primeras exportaciones a Estados Unidos y Chile, y tiene proyectos en desarrollo para México e Italia.
Una historia en familia
Detrás del emprendimiento también existe una historia familiar. Oscar Solís recordó especialmente a su abuelo y a su padre, quienes estuvieron vinculados al trabajo en taller.
Incluso existe un antecedente que marcó su propia experiencia, hace ya 60 años, su abuelo construyó un tractor para su padre. Ese mismo tractor fue utilizado posteriormente por él, y aquella vivencia fue una de las motivaciones para construir su primer vehículo infantil.
A pesar de encontrarse en un contexto económico complejo, sostener un emprendimiento durante seis años representa uno de los principales logros para el emprendedor. "Es un orgullo poder mantener abierto el emprendimiento que uno con tanto amor ha creado", expresó.