Con una amplia participación de productores, profesionales, especialistas, empresas y referentes del sector, se concretó en Yuto la IV Jornada Hortícola NOA, bajo el lema "Estrategias biorregenerativas en la agricultura moderna". Fue en la sede la Estación Experimental de Cultivos Tropicales - Eect Inta Yuto y permitió compartir experiencias y debatir alternativas para una producción más sustentable y rentable.
En las jornadas se abordaron los principales fundamentos de la agricultura biorregenerativa, poniendo el foco en estrategias orientadas a recuperar y fortalecer la salud del suelo y avanzar hacia sistemas productivos más sustentables. Se abordó el manejo y aprovechamiento eficiente del agua, la incorporación de cultivos de servicio e intercultivos, y experiencias en cultivos hortícolas, en especial en tomate, con la utilización de especies como vicia y mijo.
La propuesta integró recorridos por ensayos a campo e invernaderos de la Eect del Inta Yuto, donde los participantes pudieron conocer experiencias vinculadas al manejo biorregenerativo de los cultivos y la tecnología con demostraciones de drones y herramientas destinadas al manejo agrícola.
A los disertantes se sumaron empresas que trabajan de manera articulada con Inta, acompañando la actividad con sus stands y tecnologías. Acompañaron intendentes de localidades de Salta y Jujuy y autoridades provinciales y nacionales.
Entre los expositores estuvo Carlos Abecasis, ingeniero agrónomo de la Universidad de Morón y especialista en agroecología, quien planteó que la pérdida de rentabilidad que atraviesa buena parte de la producción agrícola no puede explicarse únicamente por factores externos como el cambio climático, los conflictos internacionales o las políticas económicas. Si bien reconoció que estos elementos influyen, sostuvo que existe un problema estructural vinculado con las prácticas productivas.
"La falta de rentabilidad está totalmente asociada a la degradación del suelo y la degradación del suelo está totalmente asociada con malas praxis", afirmó Abecasis, y advirtió que numerosas prácticas agronómicas fueron naturalizadas como correctas sin evaluar suficientemente sus efectos acumulativos, por lo que planteó que "no es solamente usar un bioinsumo o alguna de las técnicas, sino un conjunto de cosas". Consideró que es necesario combinar tecnologías y prácticas, pero también abandonar manejos e insumos que afectan negativamente al suelo.
Destacó que la degradación es el resultado de años de prácticas que terminan afectando la vida y el equilibrio del suelo, y por eso estimó que la agricultura regenerativa aparece como una alternativa necesaria frente al deterioro de los recursos productivos.
Explicó que recuperar un suelo degradado no es un proceso inmediato, ya que entiende que del mismo modo que la pérdida de calidad llevó años su reconstrucción demandará tiempo.
Abecasis cuestionó además la mirada tradicional que divide a los organismos del suelo entre "buenos" y "malos" ya que entiende que muchos de los problemas sanitarios responden a desequilibrios provocados por prácticas acumuladas durante años. Por eso, propuso comenzar por identificar qué se está haciendo mal y avanzar progresivamente en la recuperación del sistema.
Planteó a los productores que busquen ingresar a la transición hacia la agricultura regenerativa, el primer paso debería ser un diagnóstico integral, revisar las prácticas utilizadas desde fertilizantes y herbicidas hasta las rotaciones, el uso de maquinaria y otros manejos que pueden afectar la biodiversidad. Debe sumarse un análisis químico, físico y biológico del suelo que permita conocer su estado real, y mencionó también la cromatografía como una herramienta para evaluar el equilibrio o desequilibrio del suelo y orientar las decisiones productivas.
El especialista explicó que materia orgánica y microorganismos, son componentes son indispensables y deben funcionar de manera conjunta, la primera aporta energía y alimento a los microorganismos, mientras que la actividad microbiana resulta esencial para sostener los procesos biológicos del suelo.
En este esquema, advirtió que el uso continuado de fertilizantes, insecticidas, fungicidas y herbicidas puede afectar negativamente a los microorganismos. Por eso, consideró necesario adoptar una mirada integral y no incorporar nuevas herramientas sin revisar simultáneamente las prácticas que pueden neutralizar sus beneficios.
Abecasis ubicó a la biodiversidad en el centro del sistema, al entender que no se trata solo de diversidad vegetal sino también de materia orgánica, insectos y microorganismos. "Si yo tengo la biodiversidad suficiente, todo va a empezar a funcionar, pero basado en la biodiversidad", sostuvo, al destacar que un sistema equilibrado permite mejorar la disponibilidad de nutrientes, agua y aire y fortalecer los procesos naturales.
El especialista recomendó que los productores que comienzan esta transición lo hagan, inicialmente con técnicos especializados en agricultura regenerativa, ya que cada suelo tiene características particulares y requiere estrategias específicas. Con más de dos décadas de experiencia en este enfoque, Abecasis consideró que el cambio de paradigma ya dejó de ser una teoría por lo que ponderó las jornadas en Inta Yuto.
Los cultivos de servicio
En la misma línea, el ingeniero agrónomo Alejandro Cuadra, diplomado en Agricultura Regenerativa y asesor en Cuaeco, abordó durante las jornadas el cambio de paradigma agronómico y destacó el papel de los cultivos de servicio como una herramienta para recuperar los suelos y mejorar la productividad.
Explicó que se trata de cultivos que no tienen como destino la cosecha, sino que se incorporan al sistema productivo para intensificar las rotaciones o asociarse con los cultivos de renta. "Los cultivos de servicio son cultivos que se integran al sistema productivo y nos permiten recuperar la salud física, química y biológica del suelo", dijo.
Según Cuadra, para que el suelo recupere su equilibrio es necesario comenzar por resolver su condición física, generando porosidad e infiltración que permitan el desarrollo de los microorganismos y la producción de materia orgánica. En este sentido, consideró que los productores deben perder el temor a incorporar otros cultivos dentro de sus esquemas productivos.
"El productor se tiene que sacar el miedo de que los cultivos de servicio o hacer otro cultivo dentro de un cultivo de renta les compite", sostuvo, y afirmó que las mediciones y ensayos realizados permiten comprobar que estas prácticas contribuyen a que las producciones hortícolas y extensivas expresen su mejor potencial y reduzcan la dependencia de insumos externos.
El especialista explicó que el modelo convencional muestra signos de agotamiento en aquellos sistemas donde los rendimientos disminuyen y la rentabilidad se deteriora. Frente a ello, planteó la necesidad de regenerar los desequilibrios del suelo para recuperar productividad y avanzar hacia producciones más amigables con el ambiente.
Para la horticultura, especialmente por tratarse de alimentos destinados en muchos casos al consumo fresco, destacó además los beneficios de un sistema que busca imitar los procesos naturales y disminuir el uso de productos químicos.
Cuadra aclaró que no existe una cobertura universalmente recomendable, ya que cada ambiente y cultivo requiere un diagnóstico específico. "Hay que ver cuáles son los desequilibrios y cuál es el cultivo objetivo para trabajar en beneficio de ese cultivo de renta", explicó.
Finalmente, vinculó esta estrategia con el creciente uso de bioinsumos para que los microorganismos incorporados al sistema puedan cumplir su función, primero es necesario generar las condiciones adecuadas en el suelo. "Tenemos que resolver el ambiente y lo logramos con los cultivos de servicio", afirmó el especialista.