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Bajo una tenue llovizna de frío otoñal que no dejó de persistir, se realizó la celebración más esperada por las madres del barrio Malvinas Argentinas con la calidez del abrazo mutuo y la conexión cordial. Fue un festejo donde no faltaron sonrisas, bailes y música en vivo, organizado por el grupo de vecinos que concretó esta magnífica sorpresa a las agasajadas nucleadas en el tinglado "2 de Abril" del barrio. Con el entusiasmo de una experiencia que se multiplicó en energías latiendo a flor de piel, la fiesta se llevó a cabo recientemente con pura emoción y alegría, junto a madres de todas las edades. Los sonidos fueron abarcando en esta suerte de planeta amable donde todo se resolvía entre saludos y aplausos.
Al escenario donde se lucieron las reinas de las familias, llegó la música de Amanda Albero, que desprendió folclore entre chacareras y zambas, ritmos bien propios recibidos con cariño por las protagonistas del encuentro. Daniela Murillo, hizo lo propio con la música carpera, desplegando su buena vibra; ocasión en la que también fue parte el grupo Celos con su cancionero de cumbia jujeña, homenaje al son de una felicidad momentánea que animó las almas. El trío Camacho compartió el arte con saxofones, allí Martín y sus hijos Alan y Leandro, fueron uno en el recital con temas que desafiaron al tiempo.
El reloj medía los minutos de otra manera e hizo que la vida sea puro baile. Hacía rato que las sillas dispuestas en el tinglado, habían quedado vacías porque las señoras celebraron su día como debía ser, bailando canciones y disfrutando a más no poder de la propuesta del dj Gustavito; hasta esperar la llegada de Santino "El changuito jujeño", inmenso a través de su voz cargadita de folclore chaqueño.
Hubo sentimiento y corazón en la actuación del pequeño que le hizo justicia a su poética cantada. Con un sostenido abrazo simbólico, dejó de obsequio lo mejor de sí mediante una fuerza especial que quedó registrada en más de un smartphone, junto a todos los artistas que marcaron presencia a través de su expresión. En la fiesta no existieron las descortesías, todo estuvo puesto al servicio de una comunidad vecinalista que rescató la unión.
Ciento cincuenta regalos, con más de cincuenta premios, fueron entregados desde la mesa central, mientras que los perritos comunitarios se acercaban a las invitadas para recibir caricias y, a cambio, alimentar sus corazones con amor genuino. Por la tarde, el movimiento no cesó dentro de la celebración. Los emprendedores sociales llegaron a cautivar con una energía que apuesta por la mezcla de disciplinas, dejando bien en alto la actividad física por medio del baile.
Guiados por José Crespo, mostraron su propuesta con el fin de ser una motivación para mejorar la calidad de vida como una manera de entender el bienestar y promover la salud a través de coreografías sin etiquetas, pero de gran despliegue emocional. Decretaron el lema "Más zapatillas y menos pastillas" dedicado para que las madres asimilen el movimiento como un elixir revitalizante que el cuerpo precisa para sentirse vivo.
Y con la música en los oídos, hubo sorteo de regalos y concurso de baile en el espacio donde la diversión no se hizo esperar. Siguiendo con la temática de la danza, el ballet "Aire Jujeño" -a cargo de Nahir Vázquez- lució impecable en la presentación que retroalimentó la jornada colmada de agradecimientos y aplausos, en partes iguales. La feliz sensación de las mamis protagonistas, fue fiel reflejo de una iniciativa concretada con esfuerzo que ganó valor con cada participante. "Fue algo hermoso, lo hice por mi mamita, que la perdí cuando tenía dos años. Es misión cumplida", expresó Néstor Méndez, vecino organizador que agradeció a vecinalistas, autoridades y a la cooperativa "Lobito For Ever".