Después de jubilarse como docente, ella anunció algo así como "el regreso", pero lo cierto es que nunca se fue del todo. De todas formas, la gran Mónica Pantoja, decidió anunciar oficialmente su vuelta a los escenarios con el espectáculo "Donde late la vida", que presentará mañana a las 21.30 en Teatro El Pasillo (José de la Iglesia 1190).
Nunca se fue, porque ella y su nombre son ya parte de la imagen global del emporio musical jujeño. Es la voz femenina que sobresalió en momentos en que todavía no había conciencia de la lucha por las mujeres en los escenarios.
A lo largo de su trayectoria se mantuvo vigente. Cantó con grandes maestros humahuaqueños, porque es parte del elenco de Quebradeños. Es del círculo de Fortunato Ramos, Tomás Lipán, Jaime Torres, la Negra Cabana, Chacharpaya, y con todo, deleitó a los jujeños y en otras provincias, hasta que hubo un tiempo que la vocación de maestra la inundó un poco más.
Sí, es maestra rural, y se dedicó exclusivamente los últimos años, trabajando en una escuela de alta montaña.
Ya jubilada, volverá a dedicarse a armar sus conciertos, y esa es una buena noticia.
Conversamos con ella sobre este espectáculo que suena a inicio aunque la trayectoria la acompañe. Es un nuevo ciclo, una nueva etapa en la que se dejará invadir por la música.
Cuenta que interpretará el repertorio que la ha acompañado a lo largo de su vida, su cotidiano y su carrera; canciones de profundo contenido social que aún hoy hacen eco en nuestra realidad.
Estará acompañada musicalmente por Aldo Cruz (guitarra), Carlos Peñalva (charango), Franco Tolaba (vientos), Félix Plaza (batería) e Ignacio "Pucho" Ramos (bajo).
Y así como ella se subió a escenarios acompañando otros proyectos, esta vez, los invitados a su escenario, serán los músicos y compositores Marcos Rodríguez y Tata Nieva (bandoneón).
La propuesta estética se completa con la danza de Daniela Vale. La parte artística visual estará a cargo de Judith Colqui.
"Después de mi jubilación estuve en escenarios pero acompañando el proyecto de otros amigos artistas, éste será el primer concierto exclusivamente mío", comenta la cantora, conocida como "La Zagala de Humahuaca". "Es un proyecto que lo venimos armando con el Pucho (Ramos), -su hijo músico y productor-. Siempre estuvo la idea de volver a los escenarios después de jubilarme y de tomarme un tiempo de descanso. Él es el que me moviliza porque yo a veces decaigo con algunas contrariedades, pero me doy cuenta que cantar para mí es necesario. Después de cantar, soy otra, es una energía que te atraviesa el cuerpo y es inexplicable. Es una energía que me queda flotando", expresa. "Por otro lado, como a mí me cuesta expresarme verbalmente, encuentro en las canciones la forma de canalizar las emociones", asegura.
Este regreso "se propone poder contarle a la gente un poco de mi camino, con las canciones y los autores que han influido en mí, desde la niñez. Principalmente fue mi vieja, mi mamá que cantaba haciendo los quehaceres domésticos. Y le gustaba mucho silbar, y silbaba muy bonito", recuerda. "Todo este tiempo me resonaron algunas de las canciones que ella cantaba, así que las incluí. Mi mamá fue migrante boliviana, vino de Padilla, Chuquisaca", explica.
"El recorrido que voy a hacer va desde la niñez, cuando yo cantaba coplas y me pagaban con caramelo, pasando por las canciones que canté en mi adolescencia, aún sin se consciente de lo que estaba diciendo. Después me pasó la maternidad y mi profesión, y hoy en día estoy en otro momento de mi vida, con varios ciclos cerrados y otros iniciando, como el del abuelazgo, y todo eso se disfruta y se refleja en mi voz y en mi repertorio. Además, tengo más tiempo compartido con mi hijo", dice satisfecha.
"Cada tema ha sido escogido especialmente para narrar una parte de mi vida", continúa, quien también tuvo su tiempo de abrir el abanico en este camino, y de dedicarse exclusivamente a los compositores jujeños se extendió al cancionero latinoamericano. Eso también estará presente en "Donde late la vida". "Porque somos hijos de una Patria Grande, y estamos atravesados por la cordillera de Los Andes, por eso las músicas de Perú, de Bolivia, del norte argentino, son comunes a nuestras vivencias, tenemos la misma raza y las mismas costumbres", expresa.
Mónica canta canciones de Domingo Ríos, Ricardo Vilca, Fortunato Ramos, el Colla Mercado, por mencionar sólo algunos, de los que no sólo elige y los visibiliza, sino que además tuvo la riqueza de conocerlos personalmente "y que ellos me pasen de forma directa sus composiciones para que yo las haga", reconoce.
Y de la relación que musicalmente estableció con su hijo Pucho cuando él creció, destaca que conoció y se familiarizó gracias a él con el rock argentino, y entonces todo se enriquece. "Mi hijo terminó siendo mi maestro en muchas cosas", asegura.
En este tiempo
Decimos que "volver" es una forma de decir, "porque sí me daba tiempo para acompañar a algunos amigos, como, por ejemplo, a Marcos Rodríguez, con quien grabamos 'Dina golondrina'; o a Tata Nieva en sus espectáculos".
Mañana es el gran día, y se espera que, a partir de ahora, ella comience a recorrer los tablados de peñas, festivales, y medios que vuelvan a instalar su voz en todas partes, para volver a disfrutarla.