El mundo de la moda y el cine vuelve a cruzarse con uno de los títulos más influyentes de las últimas décadas: The Devil Wears Prada. A casi 20 años de su estreno, la expectativa por su secuela revive no solo la historia, sino también el impacto cultural que supo marcar.
Lejos de ser una película más en cartelera, hablamos de un fenómeno que trascendió la pantalla. No solo por su vestuario icónico, sino por personajes que quedaron en la memoria colectiva, como Miranda Priestly o Andy Sachs, interpretados por Meryl Streep y Anne Hathaway. Figuras que construyeron una narrativa donde la moda es apenas la superficie de algo más profundo.
Porque, en esencia, la historia habla del ingreso al mundo laboral, de la exigencia, la competencia y de decisiones personales que muchas veces implican dejar partes de uno mismo en el camino.
En ese contexto, la moda jujeña no quiso quedarse afuera. En una propuesta conjunta entre el Cine Teatro Alfa y Jujuy Models, se realizó una pasarela previa al estreno, donde 15 modelos presentaron looks inspirados en el universo del film. Estuvo presente la propietaria del Alfa. Susana Cernuschi.
Siluetas ajustadas, cortes limpios y telas que acompañan el cuerpo marcaron la impronta del desfile. Nada sobra. Cada pieza trabaja la figura desde la simpleza, construyendo una estética pulida y sofisticada.
La colección se mueve en un terreno seguro pero efectivo: feminidad contemporánea, líneas que estilizan y una elegancia que no necesita excesos para imponerse. Es moda que no busca cuestionar, sino afirmar presencia.
"Cada casa aportó sus prendas, siempre relacionadas a lo que fue la primera película y también a esta nueva etapa", explicó Toño Martínez, fundador de Jujuy Models.
Los colores jugaron un rol central. "El rojo, el negro y el blanco son los tonos que predominan en estas historias, y eso se vio reflejado en la pasarela", detalló.
Sobre el escenario, las siluetas ceñidas, las aberturas estratégicas y los cortes asimétricos construyeron una narrativa visual alineada con el espíritu del film: elegancia, seguridad y presencia.
El desfile, que se extendió durante diez minutos, fue recibido con entusiasmo por el público. "La gente se fue muy contenta. Fue un espectáculo lindo, y todos los que participamos le pusimos mucha energía desde el primer momento", agregó Martínez.
Además del show, la propuesta también funcionó como una puerta de entrada al mundo de la moda local. Desde la escuela, con más de 12 años de trayectoria en la provincia, destacaron la importancia de formar desde edades tempranas, incorporando herramientas como asesoramiento de imagen y producción de moda.
"La moda es algo fascinante, y tratamos de transmitir eso en cada instancia de formación", concluyó.
Uno de los organizadores del evento, Misael Quispe, explicó: "Es una propuesta para que el espectador se lleve una experiencia distinta, más allá de ver la película".
Además, destacó que no es la primera vez que se impulsa este tipo de iniciativas: "Ya realizamos una experiencia similar, invitando a distintos artistas a interactuar con el público, y la idea es seguir acompañando futuros estrenos con propuestas de este estilo".
En el escenario no solo hubo modelos, sino también coreografías a cargo de Waack Lovers, una academia de baile que deslumbró con su vestuario y puesta en escena. "El baile también está muy relacionado con la moda y con la película. Estilos como el voguing o el waacking se lucieron en el escenario", agregó Quispe.
La música también tuvo un rol clave en la propuesta. Más allá del clásico "Vogue" de Madonna, el desfile incorporó "Runway", de Lady Gaga junto a Doechii, un tema vinculado a esta nueva etapa del universo del film. Con millones de reproducciones en plataformas digitales, la canción refuerza una idea clara: la moda no solo se viste, también se escucha.