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El hábito de tomar té verde aporta beneficios graduales para la salud hepática

Nutricionistas destacan que su consumo frecuente puede influir en biomarcadores y reducir riesgos metabólicos, siempre que se mantenga dentro de cantidades recomendadas y se eviten suplementos concentrados sin control médico

Domingo, 05 de julio de 2026 10:52

La infusión de té verde puede aportar beneficios al hígado cuando se consume de forma regular, pero esos efectos suelen ser graduales y dependen de la cantidad, de si se toma como bebida o como extracto concentrado y del estado general de salud, según explicó la revista Parade a partir de la opinión de nutricionistas especializadas. La importancia del tema crece en un contexto en el que la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, antes llamada hígado graso no alcohólico, afecta a casi el 40% de la población mundial.

La recomendación habitual para obtener beneficios a largo plazo es beber entre dos y cinco tazas diarias de té verde preparado como infusión. Diana Cusa, dietista sénior de Servicios de Alimentación y Nutrición del Plainview Hospital de Northwell Health, Estados Unidos, indicó que una taza de 240 ml contiene alrededor de 50 a 100 mg de epigalocatequina galato, conocida como EGCG.

Malina Malkani, especialista en nutrición, dueña de Malina Malkani Nutrition y autora de Safe and Simple Food Allergy Prevention, sostuvo que lo que una persona bebe influye de forma directa en la salud hepática. Según explicó, las bebidas azucaradas se asocian con un riesgo mucho mayor de enfermedad del hígado graso, mientras que hábitos cotidianos como tomar té o café pueden jugar a favor porque el hígado procesa de manera continua todo lo que entra al organismo.

El hígado cumple funciones centrales en el sistema digestivo. La especialista detalló que produce bilis para ayudar a descomponer y absorber grasas, regula el azúcar en sangre y el colesterol, filtra toxinas y además mantiene una comunicación constante con las bacterias intestinales.

Cómo actúa el té verde a corto plazo

Cusa explicó que los beneficios de corto plazo, dentro de un día o de un par de semanas, suelen ocurrir a nivel celular y no necesariamente se traducen en una sensación evidente de mejora de la función hepática. Aun así, el EGCG del té verde puede empezar a influir sobre el hígado y el metabolismo en cuestión de días o semanas.

McKenzie Dryden, dietista del HonorHealth Whole Health Institute, señaló que los antioxidantes del té verde pueden actuar con rapidez al ayudar a reducir el estrés oxidativo y la inflamación. Añadió que el primero acelera el envejecimiento y contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas como patologías cardiovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer.

Dryden citó una revisión de investigaciones en la que la mayoría de los estudios observaron esos beneficios a lo largo de un período de 12 semanas. Cusa agregó que la bebida también puede ayudar a regular el azúcar en sangre, mejorar en forma leve el metabolismo de las grasas y reducir la acumulación de nueva grasa.

La misma especialista indicó que, dentro de horas o días, el té verde puede favorecer ligeramente la quema de grasa e inhibir su formación. Según describió, esta acción ocurre porque activa ciertas enzimas que envían a la célula la señal de usar grasa como fuente de energía en lugar de almacenarla, y a la vez frena aquellas implicadas en la síntesis de grasa.

Johannah Katz, dietista de Consumer Health Digest, advirtió que el hígado no suele responder a una sola taza de té de una manera perceptible ese mismo día. Afirmó que cualquier mejora relacionada con este órgano sería más bien gradual y mensurable a través de biomarcadores, como enzimas hepáticas o marcadores metabólicos.

Los riesgos del consumo excesivo y los suplementos

Los beneficios sostenidos durante meses o años pueden traducirse en una menor probabilidad de desarrollar cuadros como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, cirrosis, esteatosis, hepatitis, insuficiencia hepática, cáncer de hígado y diabetes tipo 2. Cusa atribuyó ese efecto acumulativo a la reducción de la inflamación, a la mejora del control glucémico y al aporte constante de antioxidantes procedentes del EGCG.

Dryden remarcó que beber té verde suele ser seguro para la salud hepática, aunque recordó que contiene cafeína y por eso actúa como diurético. Según precisó, el consumo de grandes cantidades de cafeína, por encima de 400 mg al día, puede causar deshidratación por la pérdida de agua a través de la orina.

Malkani advirtió que la mayoría de los riesgos a corto y largo plazo no se vinculan con la infusión, sino con suplementos de extracto concentrado de té verde, sobre todo cuando se toman con el estómago vacío. Indicó que quienes usan estos productos pueden sufrir lesión hepática en el plazo de semanas o meses, y que el riesgo aumenta en personas con el marcador genético HLA-B35:01.

La especialista aclaró que esas lesiones tienden a aparecer con dosis altas de suplementos, muy superiores a las que aporta una taza de té preparada de forma habitual. También recomendó consultar con un médico si la persona ya tiene una enfermedad hepática previa o consume suplementos para bajar de peso que incluyan extractos concentrados de té verde.

Cusa resumió que no debe asumirse que, si una pequeña cantidad resulta útil, una dosis mayor será mejor, en especial en forma de suplemento. También señaló que la genética y el estado de salud individual influyen en la forma en que cada organismo metaboliza el té verde, y que sus beneficios aumentan cuando se lo incorpora a una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar el alcohol.

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