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Día Mundial del Cerebro: cuáles son los hábitos que ayudan a mantenerlo sano

El día a día tiene un impacto directo sobre este órgano, que controla el movimiento, la memoria, el lenguaje, las emociones y prácticamente todas las funciones del organismo.

Miércoles, 22 de julio de 2026 09:04

Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una iniciativa impulsada por la World Federation of Neurology (WFN) para concientizar sobre la importancia de cuidar la salud cerebral y prevenir las enfermedades neurológicas, una de las principales causas de discapacidad y muerte en el mundo.

Aunque muchas veces se piensa en el cerebro solo cuando aparece una enfermedad, los neurólogos insisten en que su cuidado comienza mucho antes.

 

Además, el aumento de la expectativa de vida hace que patologías como el accidente cerebrovascular (ACV), la enfermedad de Alzheimer, el párkinson y otras demencias sean cada vez más frecuentes. Sin embargo, una parte importante de esos casos podría prevenirse o retrasarse adoptando un estilo de vida saludable.

Los hábitos que ayudan a proteger la salud cerebral

El cerebro representa apenas el 2% del peso corporal, pero consume alrededor del 20% de la energía que utiliza el organismo. Para funcionar correctamente necesita oxígeno, nutrientes, descanso y estimulación constante.

Uno de los pilares es el sueño. Dormir entre siete y nueve horas por noche permite consolidar la memoria, eliminar sustancias de desecho acumuladas durante el día y favorecer el aprendizaje. La falta de descanso sostenida, en cambio, se relaciona con problemas de concentración, cambios en el estado de ánimo y un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

La actividad física también cumple un papel fundamental. Caminar, andar en bicicleta, nadar o realizar cualquier ejercicio de forma regular mejora el flujo sanguíneo hacia el cerebro, favorece la formación de nuevas conexiones neuronales y ayuda a controlar factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado.

La alimentación es otro punto clave. Las dietas ricas en frutas, verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva y frutos secos —como la dieta mediterránea— se asocian con una mejor salud cerebral. En cambio, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares puede favorecer enfermedades vasculares que también afectan al cerebro.

A esto se suma la importancia de mantener la mente activa. Leer, aprender un idioma, tocar un instrumento, resolver juegos de lógica o adquirir nuevas habilidades son actividades que estimulan distintas áreas cerebrales y fortalecen la llamada “reserva cognitiva”, una capacidad que ayuda a compensar los cambios propios del envejecimiento.

Prevenir hoy para cuidar el cerebro del futuro

Los especialistas recuerdan que muchas enfermedades neurológicas comparten factores de riesgo con las enfermedades cardiovasculares. Controlar la presión arterial, mantener un peso saludable, no fumar, moderar el consumo de alcohol y realizar controles médicos periódicos son medidas que protegen tanto al corazón como al cerebro.

También es importante prestar atención a determinados síntomas que requieren una consulta médica inmediata, como la pérdida repentina de fuerza en un brazo o una pierna, dificultades para hablar, alteraciones bruscas de la visión, pérdida del equilibrio o un dolor de cabeza muy intenso y diferente al habitual. En el caso del ACV, actuar durante las primeras horas puede marcar una enorme diferencia en la recuperación.

En paralelo, los expertos destacan el valor de los vínculos sociales. Compartir actividades, conversar con amigos y mantener una vida social activa no solo mejora el bienestar emocional, sino que también estimula funciones cognitivas como la memoria, el lenguaje y la atención.

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