Una alimentación basada en productos frescos y específicos puede ayudar a preservar la memoria y reducir el riesgo de deterioro cognitivo, según investigaciones recientes difundidas por el centro médico académico Cleveland Clinic.
Los especialistas de esta institución destacan que el consumo regular de pescado graso, hojas verdes, frutos rojos, frutos secos y café se asocia a un mejor funcionamiento cerebral y a una menor incidencia de enfermedades neurodegenerativas.
El informe detalla que los ácidos grasos omega 3 presentes en pescados como el salmón, la caballa y las sardinas favorecen los procesos de aprendizaje y memoria. Las hojas verdes (como espinaca, kale y brócoli) aportan vitamina K y folato, dos nutrientes esenciales que contribuyen a la protección de las neuronas y la producción de neurotransmisores.
Además, los frutos rojos contienen antioxidantes que ayudan a prevenir el daño celular en el cerebro, mientras que los frutos secos y las semillas se destacan por su aporte de grasas saludables y compuestos antiinflamatorios.
El café, por su parte, contiene compuestos bioactivos que, de acuerdo con la entidad académica, pueden mejorar la atención y la memoria, y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como el Alzheimer. El té verde, con su combinación de cafeína y L-teanina, también figura entre las bebidas recomendadas para favorecer la función cognitiva.