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El fotógrafo francés Rémi Vacher consiguió registrar con su cámara a un gato de las arenas, una especie considerada entre las más difíciles de observar en estado salvaje. El hallazgo ocurrió en una zona remota del desierto marroquí, donde encontró a una joven hembra sola junto a su guarida tras la dispersión de su familia.
Vacher viajó a Marruecos después de recibir información sobre una camada formada por una madre y cinco cachorros. Cuando llegó al lugar, la situación había cambiado: la mayoría de los animales ya se había marchado y únicamente permanecía una de las crías.
“La especie me fascinó durante años”, explicó el fotógrafo a Clarín, que reside en Emiratos Árabes Unidos. Según contó, la rareza de los avistamientos fue precisamente lo que lo motivó a emprender el viaje.
El dilema de intervenir o no
Al encontrar a la pequeña gata sola y en mal estado físico, Vacher se enfrentó a una decisión compleja. El animal estaba muy delgado y presentaba numerosas garrapatas, lo que despertó la tentación de alimentarlo.
Sin embargo, el fotógrafo optó por no intervenir directamente. En lugar de ello, decidió monitorear la situación mediante cámaras trampa para comprobar si la madre regresaba a buscar a la cría.
“Si hubiéramos intervenido, la presencia humana podría haber provocado que la madre la abandonara o trasladara la camada, con más riesgo para todos”, explicó.
También señaló que el gato de las arenas está altamente adaptado a las condiciones extremas del desierto. Su alimentación y sus necesidades de agua son muy específicas, por lo que ofrecer comida o bebida inadecuadas podría haber perjudicado al animal.
El regreso de la madre
La espera tuvo un desenlace positivo. Diez días después de la llegada de Vacher, la madre regresó a la guarida y la situación de la pequeña cambió rápidamente.
Según relató el fotógrafo, la gata comenzó a recuperarse y a mostrar signos evidentes de mejoría. Tiempo después, tanto la madre como la cría desaparecieron del lugar.
Aunque desconoce dónde se encuentran actualmente, habitantes nómadas de la región continúan detectando huellas en la zona, lo que indica que la familia sigue moviéndose por ese sector del desierto.
Un felino adaptado al sigilo
El gato de las arenas, conocido científicamente como Felis margarita, habita regiones del norte de África, la península arábiga y Asia Central. Se trata de una especie nocturna que pasa gran parte del día refugiada en madrigueras y sale durante la noche para cazar pequeños roedores y reptiles.
Su pelaje claro le permite confundirse con el entorno desértico, mientras que sus patas amortiguan el ruido al desplazarse sobre la arena. Estas características, sumadas a su pequeño tamaño y a la lejanía de su hábitat, explican por qué tan pocas personas logran observarlo en libertad.
“Son muy, muy raros de ver”, afirmó Vacher. “Se mueven de noche, son pequeños y viven en lugares muy difíciles de acceder. Estoy muy feliz de haber podido hacerlo”.
Las imágenes obtenidas en Marruecos aportan un registro poco frecuente de una especie sobre la que todavía existe información limitada y que continúa siendo uno de los grandes enigmas de la fauna del desierto.