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Los fanáticos de Volver al Futuro recuerdan cada 21 de octubre el día en que Marty McFly y el Doc Brown llegaron al futuro a bordo del DeLorean, según la trama de la segunda película de la saga.
La franquicia recaudó más de 936,6 millones de dólares en todo el mundo, una cifra que supera los 1.800 millones si se actualiza a valores actuales. Sin embargo, antes de convertirse en un éxito global, la historia nació a partir de una pregunta aparentemente sencilla.
En 1980, el guionista Bob Gale encontró en el sótano de su familia el anuario escolar de su padre. Allí descubrió que había sido presidente de su curso y comenzó a preguntarse si ambos habrían sido amigos de haber asistido juntos a la escuela secundaria.
Esa inquietud se transformó en la idea central que Gale desarrolló junto con el director Robert Zemeckis. El proyecto, de todos modos, tuvo que atravesar numerosos obstáculos: fue rechazado más de 40 veces por grandes estudios hasta que recibió el respaldo de Steven Spielberg y la aprobación de Universal Pictures.
Qué predijo la película sobre 2015
La visión del futuro que presentó la saga combinó aciertos tecnológicos con elementos que todavía no forman parte de la vida cotidiana.
Entre las predicciones que se acercaron a la realidad aparecen las pantallas planas, las videollamadas, los pagos electrónicos, el reconocimiento biométrico, los lentes inteligentes, algunos dispositivos para el hogar y los drones.
En cambio, los autos voladores, las patinetas con capacidad de levitar y las zapatillas que se ajustan solas no se convirtieron en productos de uso masivo.
La película también incluyó algunas situaciones pensadas como bromas. Entre ellas estuvieron la supuesta desaparición de los abogados y la victoria de los Cachorros de Chicago en la Serie Mundial, dos recursos que sus creadores incorporaron con intención humorística.
Un cambio decisivo durante el rodaje
La primera película se estrenó el 3 de julio de 1985, pero su producción estuvo marcada por una decisión importante. Eric Stoltz interpretó a Marty McFly durante cinco semanas, hasta que Robert Zemeckis y Steven Spielberg consideraron que su actuación no coincidía con el tono de comedia que buscaban.
El actor fue reemplazado por Michael J. Fox, quien tuvo que combinar el rodaje con sus compromisos en la serie Family Ties. Grababa el programa durante el día y trabajaba en la película por la noche, con apenas tres horas de descanso.
Fox y Christopher Lloyd, quien interpretó al excéntrico Doc Brown, formaron una dupla clave para el éxito de la historia. La película ganó un Premio Oscar a la Mejor Edición de Efectos de Sonido y, con el tiempo, fue incorporada al Registro Nacional de Cine de Estados Unidos.
A cuatro décadas de su estreno, el universo de Volver al Futuro se amplió con nuevas películas, series animadas y obras musicales. La saga también quedó ligada a la historia personal de sus protagonistas, entre ellos Michael J. Fox, quien fue diagnosticado con párkinson en 1991.
El legado de la trilogía continúa vigente y convirtió un relato sobre viajes temporales en uno de los grandes fenómenos de la cultura popular.