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“Me gustaría poder abrazarlas”

Desde la tranquilidad de Jujuy tras hacer historia en el Estadio 23 de Agosto, Cazzu reflexionó en una charla intíma sobre sus raíces, la vivencia del carnaval, su proceso musical y el fuerte lazo con las mujeres del norte.

Martes, 13 de octubre de 2026 15:48
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A la mañana siguiente de su show en el Estadio 23 de Agosto en Jujuy, Cazzu se sentó a repasar lo sucedido en una entrevista para Ruido y Sentimiento con la periodista Romi Zanellato, la misma que le hizo su primera nota para la revista Rolling Stone en el 2020, cuando todo comenzaba a gestarse y lo demás ya fue historia. Con los cerros de fondo y un mate en la mano, la artista abordó sus reflexiones sobre la identidad jujeña, las tradiciones de la provincia, su trabajo con la voz sin autotune, su mirada sobre el dinero y la violencia económica, y el proceso detrás de Latinaje.

El cansancio tras el espectáculo era evidente, pero la lucidez permanecía intacta. Sobre lo que implica procesar la magnitud de semejante evento en la provincia, Cazzu fue sincera al expresar: "En realidad, tardás un rato, un par de días, a encontrar lo positivo de todo lo que pasó". En esa búsqueda, la artista reflexionó sobre la respuesta del público que se acercó bajo la consigna del carnaval. Explicó la diversidad cultural del territorio y lo complejo que resulta resumir la provincia en un solo show: "Yo siempre digo que es muy difícil resumir todos los cambios y las evoluciones y la cantidad de cultura moviéndose en lugares como los nuestros donde convergen muchas culturas en realidad, ¿no? De distintos pueblos, de distintas identidades y el carnaval jujeño se terminó de establecer como una identidad capaz más global de la provincia, pero es más de por acá, más de la puna, más de la cultura colla, un montón de mezclas de cosas...".

Al referirse a su origen y su vinculación personal con las manifestaciones populares del norte, Julieta aclaró las particularidades de su zona de crianza: "Ahí es donde es complejo explicar porque como yo soy de una partecita más para allá de más de la Yunga, más selvático, donde la cultura guaraní es la que está más presente. Nosotros tenemos ahí lo que se llama el Pin Pin. El Pin Pin es otro tipo de carnaval, es otro tipo de cultura, se ve distinto, pasan otras cosas, un poco más loco todavía...". Sobre la utilización de trajes y simbología en el escenario fuera de la época festiva, señaló el respeto hacia el ritual: "El logro que nosotros hicimos fue pedirle permiso a la Pachamama para que nos deje un poco usar los trajes que es como es como lo estamos usando por fuera del ritual real, del momento en el que se usa, porque después el diablo todavía está durmiendo".

Ese compromiso con nuestra cultura jujeña también se vio reflejado en la música del espectáculo. En la apertura, la artista le dio espacio al violín interpretado por Wara, actual Revelación en Cosquín, generando un momento de improvisación en el tema inicial. Cazzu recordó ese pasaje del show: "Ódame, el violín y yo: en todos los países a los que vamos a hacer giras hay un violinista que está en ese momento, acá el momento es de más libertad. Yo no me voy a perder con el violín, porque yo la canción la conozco y vos vas a ser lo peor, lo más horrible y deforme y hermoso al mismo tiempo que se te ocurra... Como ayer lo era con Wara, es un momento para mí muy especial, que a ella la vieron en la primera vez que la gente ve al violín. Y no ódame, que es la primera canción con la que empieza. Y que fuera ella, jujeña tocando su violín y a su forma, su cadencia, como quiera".

Sobre la seguridad con la que se expresa y se posiciona públicamente, la cantautora explicó que fue una postura que debió desarrollar al salir de la provincia y enfrentarse al centralismo: "Nosotros los pueblos del norte somos pueblos con identidades bastante discriminadas, bastante burladas, yo tenía 17 años, una primera vez que me fui de viaje egresados al sur y entendí Buenos Aires y otras personas que eran más blancos que nosotros... tenían mucho para burlarse de nosotros, de nuestro acento, de nuestros colores, de nuestras formas, de nuestra cara, de nuestra identidad. Fue la primera vez que yo entendí lo que era ser jujeño y ser jujeña afuera". Al preguntarle si esa forma de ser era nata o construida con el tiempo, respondió: "Para mí nací así porque yo a veces digo por qué, porque soy así, porque no puedo callarme, porque no puedo quedarte quieta... Eso que la gente ve como seguridad, a veces es en realidad como una inyección de adrenalina que te da y creo que lo sabes y te hace salir a decir y a defender cosas que después el cuerpo y la mente te lo cobran, te lo cobran caro".

A su vez, compartió lo que siente hacia las mujeres de Jujuy y la intención detrás de su trabajo artístico: "Pero como jujeña mi mayor deseo para todas las jujeñas y todas las mujeres del norte y las mujeres marrones y las mujeres con identidades ancestrales, me gustaría poder de alguna forma abrazarlas porque yo no sé si las represento del todo pero sí las quiero abrazar y me importan y las respeto y por eso intento desde mi lugar, que es un lugar recontra popstar y recontra ser comercial, no sé, traer todo esto, como un acto de justicia, hacer una canción". En ese sentido, agregó la inquietud que impulsa sus búsquedas musicales: "¿Cómo convertir en cool ser jujeño, cómo convertir en cool ser del norte y cambiarte de alguna forma toda esta idea centrista y blanca?".

Durante la entrevista, Zanellato y Cazzu repasaron también la relación de la cantante con su propia voz, marcándola como un proceso de superación personal frente a la comparación: "La voz es totalmente consecuente a tus emociones a lo que vos percibís de vos misma. Yo tengo una historia con la voz que es como una historia trágica y a la vez creo que es mi historia más resiliente (...) porque yo tengo una hermana muy talentosa y yo nunca tuve su talento entonces para mí eso era que estaba clarísimo... me hacía inhibir y todo el tiempo estar triste, es como: 'yo no puedo cantar, yo no soy buena porque no tengo un buen oído porque no siempre escucho bien la nota y no la puedo replicar'". Contó que esa percepción la llevó inicialmente a buscar géneros con otras dinámicas: "Empecé a hacer esta carrera por la música marginal que tiene menos pretensiones y yo siempre esto lo digo porque fue mi realidad, la realidad cuando vos haces cumbia en otra época (aunque espero que eso ya no sea así) vos no eras un músico, eras un cumbiero, no eras un cantante, cantabas cumbia y era algo que estaba totalmente denigrado y cualquiera cantaba... y lo mismo que se hizo del urbano".

Para trabajar sobre ello, emprendió una formación junto a su profesora Marisol y tomó la decisión de encarar sus presentaciones en vivo sin procesar su voz electrónicamente: "No sólo decidí ponerme a cantar un montón sino que decidí hacerlo sin autotune en vivo que es algo que casi no pasa en los niveles en los que nosotros estamos porque no por algo que sea falso sino porque en el pop hay mucho hay mucha danza y muchos errores pasan muchas cosas... y tomé la decisión junto con Marisol mi profesora... y hace dos años que yo decidí que ese entrenamiento iba a hacer efecto en mi voz... Para mí todavía es un tránsito, yo no me considero una gran cantante, considero que puedo cantar en ocasiones lo hago mejor y lo hago bien pero está muy prendido a mi estado de ánimo".

En relación a sus cambios de etapa profesional y personal, se mencionó la frase "Tiene que cambiar la vida para que cambie la música". Cazzu recordó el cierre del ciclo de Nena Trampa y la distancia que tomó respecto a ciertas dinámicas del género urbano vinculadas al dinero: "A mí me pasaron cosas de conocer personas que tenían cierta relación con el dinero y yo empecé a tener miedo y empecé a tener mucho rechazo... Descubrí que yo tenía miedo a la plata entonces empecé a hacer un trabajo contrario... En este momento considero que cada negocio que yo tengo debe ser el mejor para mí porque este proyecto particularmente lo hago casi todo yo". En ese punto de la charla, se refirió también a sus experiencias recientes sobre el tema: "En estos últimos tiempos sufrí mucho la violencia económica públicamente y no me muevo de ese lugar... La plata es circunstancial y no puede definir el respeto que vos le tenés a una persona".

El proceso de Latinaje coincidió con su maternidad y con cambios en su entorno afectivo. Sobre el contexto en el que comenzó a gestarse esa etapa, mencionó: "Cuando yo me convierto en mamá hay muchas cosas que cambian en mí porque yo en ese momento tenía más o menos algo que parecía gestarse como una familia que supo ser en momentos una algo muy valioso y muy amoroso muy responsable de que yo también me haya animado a cantar y hacer otro tipo de música porque mi compañero en ese momento hacía una música muy romántica y muy bonita... No pasa nada recordar que también hay momentos que pareciera que no, pero que no se borran que son momentos valiosos".

Ese camino la llevó a replantearse la relación con quienes escuchan su propuesta y a valorar la cercanía con el público femenino: "Creo que Latinaje me terminó de enseñar que siempre estuve persiguiendo todo el tiempo el público equivocado". Asimismo, relató el origen de las ideas detrás del tema Con otra, surgido tras una conversación en terapia: "Le tenía la frase escrita por una conversación que yo tuve con mi psicólogo en un momento y hablábamos como de que a veces hay un responsable que tiene en realidad la incapacidad de dar amor y yo me quedé pensando en eso dije y de ahí a la filosofía viste filosofar inventar como una situación en la que una persona narcisista puede ser esta persona que hace que genera las grietas entre inclusive entre las mujeres".

Sobre el final del reportaje, al evaluar el futuro de su proyecto tras la repercusión de Latinaje, Cazzu fundamentó su decisión de priorizar la búsqueda artística por sobre las fórmulas sencillas: "Hay una devaluación del público de la gente, que esta idea de hacer música simple es una forma de como de estupidizar a la gente de pensar que no tienen la capacidad ni el tiempo... A mí quizá quiero hacer discos que la gente se tenga que sentar a escuchar y cerrar los ojos para irse a donde los estoy llevando y bueno y eso en ocasiones tiene mucho margen de error pero es parte de la carrera y parte de la vida del proyecto Cazzu".

Esta charla íntima invita a redescubrir la inmensa riqueza cultural que habita en Jujuy y a valorarla sin prejuicios, a través de la mirada de una joven que nació en un pequeño pueblo del interior y que, a fuerza de trabajo, identidad y convicción, se convirtió en una referente internacional. La historia de Julieta Emilia Cazzuchelli demuestra que las raíces no son un límite, sino una potencia para conquistar cualquier escenario del mundo sin olvidar jamás de dónde se viene.

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