Durante más de un siglo, Rosario le dio la espalda al Paraná. Toda la costa estaba ocupada por instalaciones del puerto, vías de ferrocarril y silos, que funcionaban como una barrera entre la ciudad y el río.
Esa historia empezó a cambiar en 1992, cuando se demolió el muro de la avenida Wheelwright y se inauguró el Centro Cultural Parque de España, diseñado por el arquitecto catalán Oriol Bohigas y financiado por el gobierno español. Fue el primer edificio en demostrar que la costa podía ser otra cosa. ¿Querés conocerlo? Encontrá acá tus pasajes a Rosario y armá tu escapada.
Tres años después, en 1995, la Municipalidad recuperó el Galpón N°9. Convirtió este antiguo depósito de granos a metros del río en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC). Hoy, alberga propuestas como circo contemporáneo, instalaciones, performances y videoarte. El galpón conserva su estructura industrial original y es parte clave en la escena cultural rosarina.
En 2004 la transformación de los ex Silos Davis fue clave. Esos ocho cilindros de hormigón diseñados a principios del siglo XX son ahora el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario o, como todos lo conocemos, el MACRO.
De sus diez pisos, siete están dedicados a exhibiciones. Además cuenta con una colección que hoy supera las 800 obras de más de 460 artistas. Incluye piezas de Marta Minujín, León Ferrari y Antonio Berni. Por ejemplo, los grabados de Berni de la serie Juanito Laguna, premiados en la Bienal de Venecia de 1962, están ahí.
Pero esta reconversión no se quedó solo en los museos. En febrero de 2026, Rosario inauguró Costa Nueva. Este paseo costero de 3,2 kilómetros va desde La Fluvial hasta el Parque España. Integra varios galpones portuarios reciclados con funciones completamente nuevas.
En el Galpón 17, funciona una experiencia inmersiva que recorre 300 años de historia de la ciudad con recursos audiovisuales. El Galpón 13 se convirtió en la Tecnoteca. Es un espacio dedicado a inteligencia artificial, programación y herramientas digitales. Y el Mercado de Frutos Culturales, instalado en otro de los galpones, reúne a más de 50 emprendedores locales.
El recorrido completo se puede hacer a pie y sin apuro. Desde el MACRO, en Bulevar Oroño y el río, se baja hacia el CEC y el Parque Nacional a la Bandera, y de ahí se sigue por la rambla nueva hasta el Parque de España.
En esas diez cuadras de costa se encuentran el arte, la gastronomía, los espacios verdes y los miradores al Paraná. El CMD Centro, por ejemplo, es el Centro Municipal de Distrito que funciona en la antigua Estación Rosario Central, activa desde 1870 y reconvertida en 2005. Queda a pocas cuadras y completa el circuito de infraestructura reciclada.
Lo interesante de Rosario no es que haya puesto un museo en un silo. Es que convirtió toda una franja costera —vías férreas, galpones de granos, muelles abandonados— en un corredor cultural que sigue creciendo. En 2026, se anunció la ampliación del Parque de España y un futuro parque acuático en la zona norte, pegado a la playa de La Florida.
La ciudad que le daba la espalda al río ahora vive de cara a él, y lo que queda por hacer es tanto como lo que ya se hizo.