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Avanza la investigación por el asesinato de jujeño en Bolivia

Moisés Márquez (42), en prisión preventiva, está acusado de "asesinato agravado", según el Código Penal boliviano.
Sabado, 13 de junio de 2026 23:45
VÍCTIMA | MIGUEL CORIA DESARROLLABA SU LABOR PROFESIONAL COMO ODONTÓLOGO DESDE HACÍA CASI UNA DÉCADA.

La Justicia de Bolivia continúa la investigación por el asesinato de Miguel Coria (37), el ciudadano jujeño que residía en la ciudad de Tarija. Por el hecho ocurrido el pasado 25 de abril se encuentra con prisión preventiva Moisés Márquez Calani (42), imputado del presunto "asesinato agravado por motivos fútiles y bajos y por alevosía y ensañamiento", según los incisos 2 y 3 del el artículo 252 del Código Penal del Estado Plurinacional de Bolivia.

En el contexto de la pesquisa aun en curso, El Tribuno de Jujuy entrevistó en exclusiva a Ruddy Casas, abogado de la familia de Coria, para conocer la marcha de la causa. "El hecho se suscitó entre las 6 y las 6.55. Ha sido bastante cruel, salvaje, brutal", comenzó el letrado acerca del asesinato, a metros del departamento de la víctima en la avenida Domingo Paz.

Tras estas primeras palabras, el entrevistado inició con su narración contraponiendo la versión del imputado Márquez Calani con lo que hasta ahora demuestran las pruebas que generó en estos casi dos meses. "El agresor dice: 'Me intenta besar Miguel' y a partir de ahí lo intenta agarrar a puñetazos. Miguel corre a la vereda de enfrente, se escapa de su agresor, pero éste lo persigue", agregó Casas, de acuerdo a las imágenes de las cámaras de seguridad que obtuvo y que constan en la causa.

En la continuidad de las acciones que culminaron fatalmente, "una vez que lo encuentra en la vereda de enfrente, lo sigue golpeando. De ahí Miguel vuelve a escapar y cae al suelo, cerca de la pared. La pared tenía un revestimiento de piedra y ahí Miguel no intenta ni siquiera defenderse. Él lo único que tiende a hacer es levantar la mano para decir que pare. Y el agresor, con un conocimiento específico de dónde puede dañar la integridad de la víctima, le procede a golpear en la cabeza", detalló el letrado en comunicación desde la ciudad de Tarija.

No obstante el nivel de las lesiones y de la indefensión del jujeño que residía en el vecino país, el atacante, lejos de culminar con la brutalidad, continuó. "Ahora voy a hacer una recreación", dijo Casas mientras observaba la cámara en la entrevista mediante una plataforma de video. "Aquí atrás está la pared (señala) y él lo empieza a golpear en la cara. Le ha desfigurado la cara (a Coria), le ha roto las fosas nasales y la parte trasera del cráneo golpeaba contra la pared. ¿Qué ha hecho?, le ha fracturado toda la parte del cráneo", especificó.

"No feliz con esta circunstancia, ya una vez prolongado el sufrimiento y el dolor a Miguel. Le baja el pantalón y le da puñetazos. Posteriormente a dar los puñetazos, se asegura de que muera porque no es otra forma, lo vuelve a agarrar a patadas. Se agacha, se asegura que esté muerto, actúa sobre seguro, y se va. Se retira de lo más normal, como si no hubiera pasado nada, como si esta fuera una conducta recurrente", subrayó el abogado Ruddy Casas, en un repaso de los hechos acontecidos el sábado 25 de abril del presente año.

Fuga del escenario

Una vez culminado su accionar delictivo, minutos después de las 7 el acusado Márquez Calani caminó algunas cuadras antes de abordar un taxi que lo dejó en otro barrio tarijeño, San Bernardo, muy distante del escenario del hecho.

Sin embargo, dos personas fueron testigos del crimen y de la posterior fuga del imputado, quienes dieron aviso a la Policía Boliviana. Por esa razón, minutos más tarde se constituyó una comisión de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de la mencionada fuerza, que se encontró con el cuerpo de Coria en la vereda y con múltiples heridas.

A raíz de esto fueron convocados los profesionales médicos, quienes se encargaron de constatar que la víctima no tenía signos vitales. Por lo tanto, la División Escena del Crimen y la Fiscalía realizaron el levantamiento del cadáver y lo trasladaron a la morgue del hospital Regional "San Juan de Dios" para la posterior autopsia.

Detención y autopsia

Mientras lo anterior sucedía en las cercanías de la esquina de la avenida Domingo Paz y la calle O'Connor, de inmediato la Patrulla de Auxilio y Cooperación Ciudadana detuvo a Marquez Calani a varios kilómetros del escenario del crimen, gracias al aporte de los testigos.

Por otro lado, de acuerdo a las fuentes consultadas, la autopsia practicada ese mismo 25 de abril arrojó que la causa de muerte fue un traumatismo encéfalo craneal grave y múltiples fracturas en el cráneo, como consecuencia del salvaje ataque.

A partir de los elementos probatorios generados en las primeras horas tras el hecho, la Fiscalía formalizó la imputación por "asesinato agravado por motivos fútiles y bajos y por alevosía y ensañamiento", según los incisos 2 y 3 del artículo 252 del Código Penal del vecino Estado Plurinacional de Bolivia. Esto fue llevado adelante un día más tarde en una audiencia, que también definió la prisión preventiva de Moisés Márquez Calani por el término de cuatro meses en la cárcel de Morros Blancos, de la capital del departamento Tarija.

Dentista e instructor de zumba, vivió una década en Tarija

ENTREVISTADOS | EDUARDO Y GABRIELA CORIA, JUNTO AL ABOGADO RUDDY CASAS.

Miguel Coria era odontólogo e instructor de zumba en la ciudad de Tarija, en donde residía desde hacía cerca de una década. Más allá de los casi 500 kilómetros que lo separaban de la localidad de Reyes, donde reside su madre, sus hermanos resaltaron el fuerte vínculo que tenían.

Para conocer un poco más de la vida del jujeño que tenía 37 años, cumplidos el 21 de abril -cuatro día antes de su asesinato-, este medio de comunicación también conversó con Gabriela y Eduardo Coria. Con el recuerdo y el dolor aún frescos, ambos narraron lo que significó la víctima en sus vidas y cómo lo tienen presente a pesar de su ausencia física. “Mi hermanito era una persona maravillosa, generosa. Siempre ha sido un hijo amoroso. Más que hermano, un amigo. Porque teníamos una relación muy estrecha.

Yo sabía todo lo que le pasaba a él y él sabía todo lo que me pasaba a mí. De hecho, con mi mamá hacíamos videollamadas. Él estaba siempre pendiente de mi mamá”, aseguró Gabriela Coria, desde la provincia de Tucumán.

Esa cercanía también la resaltó Eduardo. “Era una persona muy comprometida, muy solidaria. Tenía una vocación de servicio muy grande. Como odontólogo, con sus pacientes, y como instructor de zumba transmitía esa alegría, esa luz. Esa energía positiva que contagiaba a todas las alumnas.

Como hermano, Miguel para Gabriela y para mí, era un pilar, muy presente, consejero, un guía”, resaltó el entrevistado por este diario, emocionado y con una foto entre sus manos. La mujer no pudo contener sus lágrimas cuando resaltó el papel de Miguel Coria con la madre de ambos. “Se encargaba de mi mamá, incluso emocionalmente, siempre la acompañaba, a la distancia o cuando venía a Reyes. Porque mi mamá vive en allá. Es una madre desgarrada, completamente rota del dolor. Si bien ella se refugia mucho en la oración, es muy católica.

El dolor de una madre no sé si lo podré entender. Me toca sostener a una madre y también sostener una lucha, levantando la voz por justicia para mi hermano”, cerró la mujer agradecida por las muestras de cariño hacia quien ya no está.

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