Según informaron fuentes policiales, la adolescente se había ausentado de su domicilio en el barrio 31 de Agosto alrededor de las 17:30 del día anterior.
Ante la falta de noticias, la mujer radicó la denuncia durante la madrugada y se activó de inmediato un operativo de búsqueda.
En el procedimiento intervino el can “Leo”, especializado en rastreo de personas. Tras llegar al domicilio, los efectivos utilizaron prendas de vestir de la menor para iniciar el seguimiento. Sin embargo, el animal llamó la atención de los uniformados al insistir en ingresar nuevamente a la vivienda.
Ante esta conducta, el personal policial solicitó autorización para revisar el inmueble. Finalmente, el olfato del can no falló: Leo se dirigió directamente hacia una de las habitaciones, donde encontró a la adolescente dormida.
De acuerdo con las primeras averiguaciones, la joven habría regresado al domicilio sin que sus familiares lo advirtieran mientras se desplegaba el rastrillaje en la zona.
Tras constatar que se encontraba en buen estado de salud, la menor y su madre fueron trasladadas a la dependencia policial para realizar las actuaciones correspondientes.