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Celebramos la llegada del poeta de una vía que no murió

Viernes, 04 de septiembre de 2026 21:39

Hoy estamos nuevamente celebrando con el poeta Carlos Fernando Mallagray, su retorno a su “Vía muerta” (1996) que no fue. Y esto digo en tono celebratorio, porque estamos hablando de su nacimiento y del inicio, el día cuatro del mes de septiembre cuando llega a la vida y en algún momento de su hacer poético nos dice: “No tengo manos de labrador / pero labro. / Tal vez no la tierra, / más sí el vocablo”. Es toda una definición de la forma de su tarea, y a partir de aquí nos recuerda todo lo cultivado y sus logros como buen labrador y poeta expresa: “El primer sembradío / dio sus frutos / y con el viejo arado / he ido abriendo surcos.

// La prodiga tierra dio palabras / y de mi boca pasaron a lo escrito. / “A las cosas del mundo”(1978) / primer grito.

// Vino “Sin ser Ave”,(1987) / el Coyuyo, a ayudarme / y “Cuántos Vientos”(1987) / habrán soplado / desde aquellos tiempos / a esta parte”. Y continua con su tarea y labranza y nos dice: “Una nueva cosecha / que aún no he nominado / está esperando el tiempo / madurado. // Tal vez sea prodigo este año. // Ahora / estoy apalabrándolo al silencio / para que me hable, / porque quiero seguir con los almácigos / de todos los poemas / que brotaren”.

Después de su “Vía Muerta” nos recuerda que no fue muerta su vía, porque continuo con “Rostros del Agua”, en octubre de 1996 y regresa a sus raíces maternas, madre y abuelas de ambas ramas, son recordadas en una delicada Cartilla Poética. Pero quiero ir a otro momento de su poesía, antes de hablar de “Vía Muerta”... que dejo para el final de esta Histoletras. Quiero hablar de una antología producida a comienzos de la década de los noventa, “Poesía y Prosa en Jujuy hasta 1993 - Tomo II”. El Prólogo de esta parte segunda fue realizado por el escritor Andrés Fidalgo, y comienza con la siguiente aclaración: “Este segundo tomo ... requiere, como el primero, algunas explicaciones. Ya desde el título puede advertirse que descartamos (antes y ahora) la denominación de ‘antología’, ‘Parnaso’, ‘Florilegio’ u otras exageraciones similares. Se trata entonces, de una visión general de las letras jujeñas, sin acentuado rigor selectivo (Prólogo de 1969), que ahora reafirmamos con el carácter de simple exposición.

... A partir del 1 de marzo último, hicimos llegar unas setenta circulares a otros tantos autores, invitándolos a remitir el material que desearán, dentro de algunas normas referidas a plazo, cantidad de páginas y líneas...”.

Este último párrafo forma parte de mi interés, cuando dice que es una invitación para remitir un material elegido por el autor. Desde ya se comprende que todos los que recibimos la circular realizamos una autoselección, considerando la importancia de la misma. Por eso, para poner en presente y celebrar la poética de Carlitos Mallagray elegí algunos de esos poemas como “No sé de qué agua”: “No sé de qué agua me hablan. / No sé de qué agua. / Desde la pila a la lluvia, / hay distancia... / No sé de qué agua. / Como hay distancia / de la intemperie al paraguas // No sé de qué agua / tengo el barro / oscureciéndome el alma / y no sé que formaciones, / insospechadas, / podrá darme ese barro / modelador, a la larga. // No sé el destino que tiene / el barro de mi esperanza; / con la paja se hace adobe, / con el agua, se hace agua. // No sé de qué agua me hablan, / si para volverme tierra / casi no hace falta nada”.

Creo que este poema y su remate final no habla de un poeta pensador, que juega con las palabras para decir mucho más del líquido que nos alimenta, no sólo el cuerpo sino el alma y no sólo el alma sino la vida, porque nos dice el Poeta: “No sé de qué agua me hablan, /si para volverme tierra / casi no hace falta nada”.

Y continuando con este breve recorrido y celebrando su poética viene “El Coyuyo”, en su auxilio, y escribió este conocido y exaltado poema muy representativo del pago ledesmense y nos dice: “Como alas de coyuyo / vuela el plástico / sobre el cuerpo / de esa bicicleta / con un vendedor de diarios / arriba. // Como alitas de coyuyo, / transparentes y nervadas / por las propias gotas / de la lluvia. // Imagino un coyuyo pedaleando / y me da risa; / pero un hombre, con alas de coyuyo, / tan grandes como asinita / y una estrella asida a sus pies / que van jadeándole a la brisa, / el pelo chorreando agua / y una sonrisa... // El hombre / es un coyuyo que muere / cuando el cascarón se quita”. Para continuar elijo el “Poema III”: “Paradójicamente / la siempreviva / es la flor predilecta / para los muertos. // Son durables / y evitan la frecuencia / del encuentro. // No quisiera siemprevivas, / sólo el recuerdo”. Con este poema creo que estoy cumpliendo con el pedido de Carlitos y también con el “Poema IV”: “Con espejitos / se hacen señas las nubes. // Mensajerías chisporroteantes. // Luego, / como si se le rompiera el parche / a un bombo enorme, / suena. // Y acá en la tierra, / después, con la lluvia, / llega el secreto”.

Terminamos con parte de los poemas que Mallagray eligió, para “Poesía y Prosa en Jujuy- hasta 1993 Tomo II”, y desde Histoletras cerramos con una poesía de “Vía Muerta” de total actualidad, “El Desarme”: “Uno es tan ingenuo / que cree que van a tirar / sus cuchillos en la tierra. // El desarme... / Es como pretender / apagar un dragón / con matafuegos. // Yo no sé lo que se busca, / si ya nos han agujereado el cielo. // Osono o sueno / la cuestión es que / nosotros que vivimos sin saberlo, / tendremos un misil en el c... / en cualquier momento”. Nos inquieta el ingenioso poema de Carlos Mallagray, pero no deseamos su predicción.

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