El inicio de la Independencia de Bolivia tiene que ver no sólo con la lucha en el "Alto Perú sino con lo que aconteció en el propio Perú; por eso, como un antecedente directo tomamos el triunfo de Ayacucho a cargo del General del Ejército de Bolívar, José Sucre, el 9 de diciembre de 1824, cuando se produce la capitulación de los vencidos, entre los cuales había catorce generales realistas, que reconocieron la Independencia del Perú. Las autoridades realistas de todas partes aceptaron los términos de capitulación de Ayacucho y se sometieron a los mandos patriotas. Sólo el general Olañeta desconoció la capitulación y decidió retirarse hacia el sur.
En este asunto es interesante la opinión del escritor-historiador Miguel Ángel Pereira, en su "Olañeta el empecinado": " ...Olañeta era el único jefe realista que quedaba en el Alto Perú e indignado no quiso firmar le rendición que daba por terminada la guerra y que fuera suscrita en su momento por los demás jefes vencidos". El 8 de enero de 1825 en un oficio al Virrey del Perú le dice textualmente lo siguiente: "... Como buen español juré defender los derechos de Su Majestad en esta parte de la monarquía. Fiel a mis compromisos y a la causa del Rey, jamás faltaré a lo que una vez me obligué solemnemente. Por esto, es que no puedo entrar en las capitulaciones celebradas entre el general Canterac y el del ejército llamado Libertador.
Yo extraño que vuestra señoría al incluirme las indicadas capitulaciones, me encargue su observancia. Ellas sólo comprenden hasta el Desaguadero. Y no mandando vuestra señoría aquí tampoco debería prevenirse su cumplimiento. De todos modos, mi ejército y yo estamos resueltos a morir antes de cometer una infamia".
Mientras tanto La Paz, Cochabamba y Santa Cruz declararon independencia, contando con apoyo de las tropas realistas. Olañeta decidió acampar al sur de Potosí, en el pueblo de Tumusla, allí murió de un balazo queriendo someter a uno de sus batallones sublevados, el 2 de abril de 1825. El resto pidió ser comprendido en la capitulación de Ayacucho, con lo que se daba termino a la dominación española en el Alto Perú (Hoy Bolivia). Dice Pereira: "No es casualidad que en este combate de Tumusla, intervengan tropas jujeñas y salteñas al mando del comandante Iriarte, cerrando así la historia de 300 años de dominación española y los 15 años de luchas constantes, sacrificadas y heroicas, del pueblo de los territorios de Jujuy y Salta".
Sucre, desde La Paz convocó a una asamblea de diputados, los que, reunidos en Chuquisaca, declararon que nacía un estado independiente de todas las naciones del antiguo y nuevo mundo, el 6 de agosto de 1825. La asamblea la dio el título de Libertador a Simón Bolívar y lo nombró presidente de la República. El nuevo estado entró a llamarse República de Bolívar. Nombre convertido luego, en Bolivia.
Bolivia fue la penúltima República en lograr su independencia antes que el Uruguay en 1828. Queda así el sueño de ver libre e independiente a la Patria Grande por la que lucharon, sin ninguna duda, Bolívar, San Martín, y muchos otros grandes patriotas.
Dice el Himno Nacional de Bolivia, en un fragmento: "Bolivianos: el hado propicio / coronó nuestros votos y anhelos; / es ya libre, ya libre este suelo, / ya cesó su servil condición... Loor eterno a los bravos guerreros, cuyo / heroico valor y firmeza conquistaron las / glorias que empieza hoy Bolivia feliz a / gozar. // Que sus nombres el mármol y el bronce a / remotas edades trasmitan y en sonoros / cantares repitan: / Libertad, Libertad, libertad. Aquí alzó la justicia su trono / que la vil opresión desconoce, / y en su nombre glorioso legose / libertad, libertad, libertad... Si extranjero poder algún día sojuzgar a / Bolivia intentare, al destino fatal se prepare / que amenaza a soberbio invasor. Que los hijos / del grande Bolívar han ya mil y mil veces / jurado morir antes que ver humillado de la / patria el augusto pendón. // de la patria el alto nombre / en glorioso esplendor conservemos / y en sus aras de nuevo juremos / íMorir antes que esclavos vivir!"
Desde Histoletras a nuestros lectores recordamos que somos habitantes de nuestra hermosa tierra jujeña, donde también conviven miles de habitantes bolivianos, porque el pasado nos unió dignamente y somos hijos de una misma Gran Madre llamada Latinoamérica.
Hoy Bolivia está de fiesta celebrando su magna Independencia que ya tiene 201 años y nosotros a su lado gozamos de saberla libre e independiente.
Por otro lado, nos solidarizamos por Venezuela de saberla en un estado transitorio de su independencia alterada por un llamado estado democrático, que tendrá que dar cuentas de sus actos a la reconocida entidad de Organización de las Naciones Unidas y agregado el dolor inmenso que nos causó la tremenda catástrofe natural que sufrió y es conocimiento del mundo. Por todo esto nuestro corazón latinoamericano sufre y no puede gozar completamente la fiesta de nuestra hermana Bolivia.