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Europa y Argentina, el eterno retorno geopolítico

Jueves, 13 de agosto de 2026 00:00

Europa y Argentina comparten una extensa historia de interacción, mayormente positiva, en los ámbitos social y ambiental. Aunque los inicios estuvieron marcados por la conquista y colonización, procesos que dejaron profundas cicatrices, también sentaron las bases de nuestra configuración actual en términos de producción, convivencia y articulación cultural, elementos que hoy moldean nuestro presente y futuro.

Las circunstancias globales actuales abren nuevas oportunidades para nuestro país. Estas perspectivas cobran especial relevancia en el Norte Grande (NG) donde confluyen una gran diversidad biológica y étnica y es el motor de la expansión agropecuaria, forestal y minera, impulsado por una fuerte corriente migratoria mayormente europea. A su vez, la transición energética coloca al litio y a la región noroeste que lo alberga en el centro de la agenda nacional y global, lo que exige construir colectivamente una estrategia regional.

Este NG y sus espacios limítrofes han sido objeto de tempranas incursiones europeas que otorgaron visibilidad a estos territorios desconocidos hasta entonces. Ulrico Schmidl (Baviera 1510 -1580) recorrió las extensiones chaqueñas realizando las primeras descripciones de sus animales y comparándolos con sus especies europeas (“ovejas del tamaño de burros” refiriéndose a los guanacos chaqueños). El padre Jesuita Pedro Lozano (español 1697-1752) redactó la primera obra general sobre el Gran Chaco. Aime Bonpland (francés 1773 -1858) impulsó el cultivo comercial de la yerba mate en la Mesopotamia argentina. Por esos años también otro naturalista francés (Alcides d’Orbigny 1802 -1857) recorrió la Mesopotamia argentina (en 1830) describiendo con sumo detalle la fauna y vegetación. El ingeniero y naturalista español Félix de Azara (1746 -1821) hizo importantes aportes al conocimiento biológico de la Cuenca del Paraná - Paraguay. El artista italiano Guido Boggiani (18611902) recorrió la región chaqueña principalmente de Paraguay pintando primero y fotografiando después, los paisajes y los Chamacocos del Alto Paraguay. Erland Nordenskiold (sueco 1877-1932) organizó las primeras colecciones arqueológicas y etnográficas sistemáticas del Gran Chaco entre 1913 y 1932. También podemos mencionar por esos años a otro sueco (Gustav Haeger) que filmó en 1920 el primer film sobre el Gran Chaco y los indígenas Pilagá, en los años que comenzaban a llegar los primeros rebaños de vacunos y los criollos a la región del Pilcomayo, generando grandes cambios a nivel paisajístico, cambios que dominan en la actualidad la matriz socioambiental de la región.

Estos ejemplos ilustran una interacción histórica profunda entre ambos mundos, la cual fue revitalizada en mayo de 2023 con la visita de representantes diplomáticos de 16 naciones europeas, incluyendo 14 embajadores y la delegación de la UE. La visita se centró en el Bañado La Estrella, Formosa, corazón de la región chaqueña transfronteriza. Más recientemente (julio 2026) recorrimos con el embajador de la UE (Erik Hoeg), los alrededores de Resistencia, y en Corrientes, con el objetivo en todos los casos, de fomentar lazos culturales y comerciales, en sintonía con el enfoque ambiental global de la UE. Organizaciones de la sociedad civil coordinamos estos encuentros en una pequeña porción del vasto Norte Grande, buscando formas de articular acciones tendientes a la sustentabilidad de nuestra expansión productiva y crecimiento económico enmarcado en el recientemente firmado Acuerdo Mercosur - UE.

El mundo actual demanda nuestras producciones mineras, energéticas, forestales y alimenticias. Esta demanda debe impulsarnos a buscar permanentemente alternativas que promuevan la eficiencia energética, la preservación de la biodiversidad, la reducción de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y la inclusión social de nuestras poblaciones rurales. En esta búsqueda reside nuestra oportunidad para posicionar mejor nuestros productos en el mercado global, garantizando así la protección adecuada de nuestros bienes y servicios ambientales y el bienestar de nuestras poblaciones. Este es el desafío que el Acuerdo Mercosur UE nos plantea de cara al futuro inmediato.

Un nuevo encuentro que, como en el pasado, permita dar visibilidad a nuestros territorios sobre la base de sus valores intrínsecos, pero también de nuestra capacidad para entender los procesos a escala global en los que estamos ineludiblemente inmersos.

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