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Güemes, reaseguro de la independencia argentina en el Norte

Miércoles, 17 de junio de 2026 00:00

“En tiempo en que la Patria / necesitaba valientes, / el gaucho Martín / se puso a pelear / entreverao con su gente. // Donde termina la calle / va levantándose el cerro; / allí va Martín, don Martín Miguel, con sus cien gauchos de fuego.”

El prócer argentino Martín Miguel de Güemes nació en Salta, el 8 de febrero de 1785. A los 14 años, ingresó como cadete de la secta Compañía del 3er. Batallón de Regimiento Fijo de Buenos Aires y formó parte de la escolta permanente del Virrey que por entonces se encontraba en Salta. Debido a las invasiones inglesas en 1806, pasó con su batallón a Buenos Aires. Allí fue nombrado edecán de Santiago de Liniers. En el marco de la segunda invasión inglesa, abordó el buque mercante “El Justina”.

El 12 de agosto comandando un pelotón de Usares de Pueyrredón obliga a rendirse al buque británico, que había encallado frente al puerto de Buenos Aires. Por esta acción fue ascendido a alférez graduado y más tarde a teniente de Milicias de Granaderos. El 4 de julio 1809, obtiene del virrey incorporación a la Guarnición Militar de Salta, con el grado de teniente.

Ya producida la Revolución de Mayo, el 22 de agosto de 1810, Güemes comanda el escuadrón salteño denominado Partida de Observación. Intercepta mensajes y comunicaciones del enemigo español y prepara el terreno para el avance del ejército que responde a la Junta de Buenos Aires.

El 22 de septiembre de 1810, Diego de Pueyrredón le confía una misión muy importante en Humahuaca y allí asciende a capitán. En la Batalla de Suipacha, del 7 de noviembre de 1810, Güemes al frente de una fuerza integrada por jujeños, salteños, oranences y tarijeños contribuyó a la derrota de la fuerza realista al mando del general Córdoba, el que retrocede hacia Cotagaita. Fue el primer triunfo del Ejército Patrio y el inicio de una larga lucha.

Después de este triunfo Güemes es separado del Ejército Auxiliar por Juan José Castelli, de la Junta de Buenos Aires. Las causas podrían ser, que Castelli no incluyó a los guerreros gauchos ni a su jefe en el informe enviado a Buenos Aires; que haya habido diferencias estratégicas, como que Castelli buscara vía diplomática con los realistas y Güemes mantenía la ofensiva para expulsar definitivamente a los españoles; o por desobediencia e incomodidad política, dado que Güemes se niega a que sus hombres de lucha fueran desarmados e integrados al ejército.

La guerra le implicó a Güemas, enfrentar al invasor español, considerado un enemigo externo, y a la vez también a los que peleaban internamente al servicio tanto de España, como de intereses personales.

Cuando asumió el gobierno de Salta y tuvo que cumplir el rol militar y político y negociar con Buenos Aires para los recursos de la guerra, pero también del gobierno a su mando. Ya lo vemos opinando del Congreso de Tucumán; primero con la urgencia de la independencia, que San Martín pedía como fundamental; y luego, con la definición del gobierno propuesto por el general Be lgrano en el Congreso de Tucumán, de una monarquía constitucional a cargo de un descendiente de los incas, que San Martín apoyó al igual que Güemes. Todo esto tuvo sus consecuencias. Ya sabemos que la propuesta de Belgrano no triunfó y después el Congreso de 1816 se traslada a Buenos Aires y se dicta en 1819 una constitución unitaria. Todo esto producirá una guerra civil interior y Güemes se enfrenta con Araoz, gobernador de Tucumán, por el control de la región. El caudillo norteño Manuel Arias tomó partido por Araoz y el santiagueño Ibarra por Güemes. Se enfrentaron en territorio tucumano tres veces y las armas fueron desfavorables al caudillo de Salta.

Se sabe que el español Olañeta al tanto del conflicto interno, invade por sorpresa a Salta con el coronel José Valdés (Barbarucho) al mando de 400 hombres. En la noche del 7 de junio de 1821 se produce una gran emboscada cerrando todas las salidas, la única alternativa que tiene Güemes es salir al galope y saltar entre sus enemigos, cuando recibe un balazo por la espalda, que 10 días después le provocará la muerte.

El 17 de junio de 1821 celebró una conferencia con un parlamentario de Olañeta y ordenó al coronel Jorge Widt, que marche con sus fuerzas a poner sitio a la capital de Salta... y al emisario añadió: “-...diga a su jefe que agradezco sus ofrecimientos sin aceptarlos; está usted despachado”. Aquel día moría el Héroe Gaucho de Salta, en La Cruz, en el lugar llamado La Higuera. Ahora la Patria vestida de celeste y blanco canta con Hernán Figueroa Reyes: “Y su guardamonte al aire / serpenteaba las saitillas / sabiendo quizás / que la muerte cruel / rondaba en la Higuerillas”

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