Constantemente se debate en diversos foros la situación ambiental de Argentina ¿Nos encontramos en una situación desastrosa o, por el contrario, gozamos de un país ambientalmente sano? En una nota anterior nos referimos al estado de la biodiversidad. A continuación, intentaremos delinear algunos escenarios que reflejen nuestra situación actual y las posibles trayectorias futuras. No estamos en una situación idílica, pero tampoco en una completamente desfavorable.
El tema de los agroquímicos merece un tratamiento especial, y sin duda su uso en el país ha tenido un crecimiento exponencial, principalmente de herbicidas y fertilizantes asociado al actual modelo imperante de producción agrícola denominada «siembra directa", sistema del que Argentina es líder mundial en su concepción y aplicación. Este sistema consiste en evitar el arado del suelo y por tanto mantener su estructura reduciendo la pérdida de carbono y nutrientes manteniendo al suelo "vivo" y sometido a rotación de cultivos. Entendemos que reducir la dependencia de agroquímicos es también reducción de la productividad, pero significa además reducción de costos, reducción de la contaminación y de las emisiones de "Gases de Efecto Invernadero" (GEI). Ciencia y experiencia a escala de paisaje trabajando e interactuando en red.
Ser cada vez más eficientes en el uso de las energías debe ser un objetivo, pero debemos reconocer que nuestro gasto energético per cápita es muy bajo comparado con lo utilizado en el Hemisferio Norte (EEUU, Canadá, UE). Sin embargo, nuestra matriz energética fuertemente dependiente de los combustibles fósiles (80%) debe ser revertida hacia sistemas de generación renovables (eólica, solar, hídrica, hidrógeno verde, biomasa). No debemos perder de vista que Argentina aporta menos del 1% de las emisiones globales de GEI. Sin embargo, compartimos un planeta cuya reducción de emisiones es una tarea ineludible y colectiva, aunque con responsabilidades diferenciadas. El desafío está en hacerlo de manera compatible con nuestro crecimiento económico y el necesario desarrollo territorial. En ese sentido las provincias del NOA y en particular Jujuy, son impulsoras de energías alternativas como la solar e incluso hay pueblos de la Puna basados esencialmente en este tipo de energía ("Pueblos Solares"). También la energía proveniente de biomasa producto de la actividad alco-azucarera juega un rol muy importante en la región NOA, a lo que debemos sumar la contribución del bioetanol proveniente tanto del cultivo de la caña de azúcar como del maíz que se mezclan en una proporción creciente con las naftas de origen fósil.
El Cambio Climático (CC) sintetiza nuestra relación actual y global con la Naturaleza. Así como en el pasado atribuíamos a la furia de los dioses nuestras desgracias ambientales, hoy las reconocemos como consecuencia del propio accionar humano. Al CC lo debemos enfrentar con una economía más sólida, con capacidad tecnológica que nos permita desarrollar las herramientas adecuadas, reduciendo la pobreza, es decir, la vulnerabilidad, apostando al diálogo y a la construcción colectiva de soluciones fomentando la gobernanza territorial.
Con el objetivo de contribuir a generar e implementar soluciones a la escala de los problemas, desde ProYungas desarrollamos el concepto de Paisaje Productivo Protegido. Esta propuesta busca destacar las acciones positivas del sector productivo en la protección de los bienes y servicios ambientales, promoviendo un marco de diálogo basado en la confianza mutua y en el uso de la mejor información disponible para encontrar respuestas a los desafíos identificados. El sector productivo es parte activa en encontrar y desarrollar las soluciones necesarias.
No es posible encarar la temática ambiental en forma adecuada sin abordar seriamente el tema de la pobreza. Más de 14 millones de argentinos (30% de los hogares) están por debajo de la línea de pobreza y la gran mayoría del resto, particularmente en el Norte Grande (NG), carecen de fuentes de empleo estables. Lo ambiental está indisolublemente asociado a lo social. No podemos y no debemos, tener producciones saludables en contextos de marginalidad social, y sin duda ello resulta el principal desafío del NG, y su gran oportunidad de revertir este proceso de desigualdad geográfica y social.
"Que el Mundo fue y será una porquería ya lo sé..." dice el tango Cambalache de Santos Discépolo. Estas líneas enfrentan esa mirada fatalista, tanguera, para abordar las crisis ambientales globales. Por otro lado, Argentina y el NG tienen poca incidencia en ese estado de cosas global, aunque podemos sentir sus consecuencias. Tenemos mucho por mejorar, pero también mucho por mostrar. Si logramos que esa mejora se traduzca en una mejor posición de nuestros productos en el mundo, podremos demostrar que en Argentina "más y mejor producción" puede ser sinónimo de más conservación de la naturaleza y más inclusión social.