¿Hora de rotar carteras o sostener tecnológicas?
El pasado 15 de mayo, el Nasdaq consolidó su racha alcista alcanzando un máximo histórico de 29.600 puntos, lo que representa un rendimiento cercano al 40% en tan solo 1 año. Este sólido avance no responde a la especulación, sino al desempeño operativo de las "Magnificent 7" impulsadas por el auge de la inteligencia artificial y la fortaleza de sus balances corporativos.
Sin embargo, en niveles de máximos históricos, el dilema es inevitable: ¿es óptimo incrementar exposición en estos niveles o es inminente una corrección?
El fantasma del año 2000 condiciona el sentimiento del mercado. Para el análisis bajista, el actual entorno evoca la crisis punto com, cuyo estallido precipitó una contracción del 80% en el Nasdaq en el término de 3 años.
Si bien el temor a un ajuste severo es un principio válido de gestión de riesgo, incorporar activos en máximo exige ponderar la prima de riesgo.
No obstante, un diagnóstico fundamental desarma el paralelismo. A diferencia de las valuaciones asimétricas de fines de los '90, las tecnológicas de hoy sostienen sus múltiplos con flujos de caja libre recurrentes y ganancias reales.
Con cautela analítica como premisa (selección de índices y/o activos tecnológicos individuales) y un riguroso rebalanceo de la composición total del portafolio, la tendencia alcista podría justificar mantener ponderación en el sector de cara a lo que resta del año.