PUBLICIDAD

Argentina, ¿potencia ambiental? Cómo nos va con la biodiversidad

Jueves, 21 de mayo de 2026 00:25

Constantemente se debate en diversos foros la situación ambiental de Argentina ¿Nos encontramos en una situación desastrosa o, por el contrario, gozamos de un país ambientalmente sano?

Un aspecto crucial es la conservación de la biodiversidad. Argentina, debido a su ubicación predominantemente templada, posee una biodiversidad moderada y una larga trayectoria en su investigación y conservación. La protección de la naturaleza en Argentina se remonta a principios del siglo XX, con la creación en 1922 del Parque Nacional del Sud, primer parque nacional de Latinoamérica y base para la posterior creación del Parque Nacional Nahuel Huapi en 1934. En la actualidad hay 39 unidades nacionales de conservación que representan 44 millones de hectáreas. Esa superficie de protección nacional representa el 20% de lo que la Argentina protege como áreas protegidas, siendo el restante 80% áreas protegidas de jurisdicción provincial.

Históricamente, pocas especies se han extinguido en el país, aunque muchas están en peligro. En muchos casos, estas especies se encuentran dentro de la matriz productiva, en propiedades privadas con mucha naturaleza donde están inmersos diversos sistemas productivos.

Estamos a medio camino de proteger al menos el 30% de nuestro territorio. El sector productivo privado tiene un gran potencial para contribuir en esta dirección, algo que ya está haciendo. El objetivo debe ser evitar la pérdida de especies; a través de un esfuerzo conjunto público privado, podemos alcanzar e incluso superar la meta del 30%. Para lograrlo, es fundamental evaluar estos espacios privados, analizar la biodiversidad que albergan, desarrollar herramientas metodológicas para un monitoreo eficaz y asegurar compromisos sostenibles para la conservación a largo plazo de esta biodiversidad. Esto es precisamente lo que buscamos con el Programa Paisaje Productivo Protegido.

Argentina ha ganado experiencia en la restauración de ecosistemas (rewilding), logrando que especies extintas en el país, como el guacamayo rojo y la nutria gigante, regresen a su hábitat natural. Además, otras especies que se habían extinguido localmente en algunas provincias han sido reintroducidas con éxito (oso hormiguero, yaguareté, pecaríes en Corrientes) o están en proceso de serlo (tapir en Tucumán).

Como país, hemos asumido el compromiso de preservar al menos el 80% de la cobertura forestal nativa actual, lo que representa mantener más de 25 millones de ha de bosque nativo. Este esfuerzo monumental debe ser valorado internacionalmente. La protección de los bosques debe ir de la mano con una producción más eficiente y sostenible, tanto dentro como en su entorno, garantizando así su conservación a largo plazo. El marco legal, por sí solo, resulta insuficiente: es imprescindible desarrollar alternativas productivas que generen ingresos adecuados -especialmente en las propiedades de gran tamaño-, de modo que se facilite la inversión en infraestructura, se asegure la presencia permanente de personal en los predios, se delimiten los espacios y se consolide la información ambiental necesaria para la gestión futura. De lo contrario, el abandono de los predios activa procesos como robo de madera, caza furtiva, incendios y sobrepastoreo que conducen a la pérdida de biodiversidad y a un deterioro ambiental permanente e irreversible en bosques aparentemente protegidos por la ley.

Existe un consenso amplio sobre la relevancia de los humedales; la diferencia surge al considerar su grado de protección. Aún queda mucho por hacer, pero también es cierto que el país ha avanzado significativamente: hoy suman alrededor de 6 millones de ha reconocidas como Sitios Ramsar (sitios de importancia internacional), distribuidas en 23 áreas de 16 provincias. Los humedales más extensos del país se encuentran en el Norte Grande, la mayoría con algún nivel de resguardo -ya sea como Sitios Ramsar, Reservas Provinciales o Parques Nacionales-. Gran parte de su conservación depende de un uso responsable, entendiendo que preservar y aprovechar no son objetivos opuestos, sino complementarios.

En Argentina tenemos una deuda pendiente con nuestros ríos. Antaño fueron la principal vía de comunicación hacia el interior del país y, sin embargo, hoy buena parte de sus más de 6.000 km de cursos principales permanecen sin protección, especialmente en el NG. Si bien en muchas ciudades los ríos vuelven a cobrar protagonismo a través de costaneras que los hacen visibles, aún queda mucho por hacer para ponerlos en valor: preservar la calidad de sus aguas, asegurar la sostenibilidad de los recursos pesqueros y promover su uso como espacios de recreación responsable.

Faltan sin duda muchas cosas, pero hay mucho realizado también, es importante poner un justo precio al esfuerzo histórico que ha realizado el país en materia de la conservación de la naturaleza, pero que ello no nos lleve a bajar los brazos. Proteger nuestro entorno ambiental es una estrategia adecuada para posicionarnos en el mundo.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD