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Uso de la energía: entender la factura para pagar menos

Viernes, 15 de mayo de 2026 21:01

POR IRMA ISABEL PADILLA VILLAGRÁN

Las elevadas facturas eléctricas que hoy reciben muchas familias no se deben únicamente a aumentos tarifarios. También influyen el nivel de consumo, la categoría tarifaria, los subsidios energéticos y la eficiencia con la que usamos la energía dentro del hogar.

Uno de los principales problemas es que gran parte de los usuarios desconoce cómo se calcula realmente una factura eléctrica. La mayoría observa solamente el monto final, sin comprender que existen distintos componentes que modifican considerablemente el valor a pagar.

En usuarios residenciales existen categorías tarifarias denominadas R1, R2, R3 y así sucesivamente, según el nivel de consumo mensual en kWh. Por ejemplo: R1 corresponde a consumos de hasta 150 kWh mensuales; R2 va de 150 a 300 kWh; y R3 de 300 a 500 kWh. El problema es que pequeños aumentos de consumo pueden provocar saltos de categoría y aumentar notablemente el costo final de la factura. Es decir, no solo se paga más por consumir más energía, sino también porque cambia el esquema tarifario aplicado.

Actualmente, además, existen distintos sistemas de subsidios energéticos como el Subsidio Energético Focalizado (SEF), beneficios provinciales y programas para sectores vulnerables. Sin embargo, muchas personas desconocen que estos subsidios poseen límites de consumo. Cuando se superan ciertos valores mensuales, parte de la energía comienza a pagarse a tarifa plena. Por eso es importante entender cuánto consumimos realmente. El uso excesivo de calefacción eléctrica, termotanques, hornos eléctricos, aires acondicionados o electrodomésticos antiguos puede incrementar considerablemente la factura y reducir beneficios subsidiados.

A esto se suma otro concepto importante: la energía reactiva y el factor de potencia. Muchos equipos eléctricos como heladeras, bombas de agua, motores o aires acondicionados necesitan una parte de energía adicional para funcionar internamente. Cuando existe un exceso de energía reactiva, las instalaciones trabajan de manera menos eficiente y pueden producirse pérdidas eléctricas y recargos económicos, especialmente en comercios e industrias. La eficiencia energética no significa dejar de usar energía, sino utilizarla inteligentemente.

Aprender a interpretar las facturas, conocer los subsidios disponibles y utilizar equipos eficientes puede representar una diferencia importante para la economía familiar.

La energía más barata es la que no se desperdicia.

(*) Directora de Eficenza, empresa de tecnología aplicada al ahorro energético y sostenibilidad.

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