13°
18 de Marzo,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

¿En qué mundo vivimos? ¿Qué mundo crearemos?

Martes, 17 de marzo de 2026 23:48

¿Alguna vez sentiste que todo es demasiado? Las noticias, las redes, las discusiones, la velocidad. Opiniones que se cruzan como disparos. Personas que se cancelan, se atacan, se exponen. Vivimos en un tiempo donde la violencia muchas veces no necesita armas. No hace falta estar en una guerra para matar a alguien. Hoy se puede destruir a una persona con palabras, con silencio, con exclusión. Un grupo de Whatsapp, un comentario en redes, una burla repetida en la escuela... y alguien empieza a desaparecer por dentro.

Entonces aparece la pregunta, casi inevitable: ¿En qué mundo vivimos? Tal vez en uno que no es tan nuevo como creemos... pero sí más visible. A lo largo de la historia, cada época tuvo su ruptura. Cuando apareció el rock fue escándalo. Cuando irrumpieron los hippies, se los vio como amenaza. Hoy lo hacen los movimientos sociales, las nuevas identidades, las voces que antes no tenían lugar.

Cada irrupción incomoda. Porque no solo cuestiona al sistema... también nos cuestiona a nosotros. Y ahí aparece algo clave: las máscaras. Vivimos mostrando versiones de nosotros mismos. En redes, en el trabajo, incluso en vínculos cercanos. Son necesarias para convivir, sí. Pero a veces dejan de ser una herramienta... y se vuelven una prisión.

Porque detrás de muchas máscaras hay miedo: a no ser aceptados, a no pertenecer, a no ser suficientes, a perder poder.

Entonces empezamos a parecer. Parecer fuertes. Parecer exitosos. Parecer seguros. Pero cada vez nos cuesta más algo mucho más simple y más difícil: ser. Y cuando ese "ser" queda relegado demasiado tiempo, algo se acumula. Tensión. Frustración. Dolor.

Y eso... en algún momento, sale. A veces en forma de enojo. A veces en forma de intolerancia. A veces en forma de violencia hacia otro. Sí, la violencia existe.

Pero muchas veces es el grito de lo no visto, de la ambición sin límite y de una profunda desconexión: olvidar que somos parte de un mismo cuerpo.

Y cuando una célula ataca a otra, no gana... enferma todo el sistema.

Por eso, en momentos de crisis, suele pasar algo que la psicología sistémica conoce bien: necesitamos un culpable. Un "chivo expiatorio".

Alguien sobre quien descargar lo que no sabemos cómo resolver. Puede ser una persona, un grupo, una idea distinta. Lo importante no es quién... sino la función: aliviar la tensión sin mirar lo que realmente está pasando.

Pero hay algo incómodo -y profundamente transformador- de reconocer: Lo que vemos afuera también habla de nosotros.

Si todo es agresión, ¿cuánta agresión estamos sosteniendo por dentro? Si todo es ruido, ¿cuánto silencio evitamos? No se trata de culparnos. Se trata de comprender. Porque una sociedad no es otra cosa que millones de mundos internos en interacción.

Y quizás el gran desafío de este tiempo no sea tener razón.

Sino aprender algo que parece simple, pero no lo es: escuchar.

Escuchar sin interrumpir. Sin preparar la respuesta. Sin convertir al otro en enemigo. No para estar de acuerdo. Sino para permitir que el otro exista.

Porque cuando dejamos de escuchar... empezamos a deshumanizar. Y cuando deshumanizamos, cualquier forma de violencia se vuelve posible.

Tal vez no estamos viviendo en el peor mundo. Tal vez estamos viviendo en un mundo que está mostrando, sin filtros, lo que durante mucho tiempo estuvo oculto.

Y eso, aunque incomode... también es una oportunidad.

La oportunidad de preguntarnos: ¿Quién soy cuando no estoy actuando para los demás? ¿Desde dónde hablo cuando opino? ¿Y qué mundo estoy ayudando a construir con cada palabra, cada silencio, cada gesto?

Porque el mundo no es solo lo que vemos. También es lo que hacemos con eso. ¿En qué mundo vivimos? A veces lo preguntamos como si el mundo fuera ajeno... como si no tuviéramos nada que ver con lo que vemos.

Pero la verdadera pregunta es otra: ¿Qué mundo estamos creando? No en lo grande. En lo mínimo. En cómo hablamos, cómo miramos, cómo respondemos. Porque el mundo no cambia afuera. Cambia cuando alguien, en lo cotidiano, deja de reproducir lo que duele. Y ese alguien... también somos nosotros.

Algunas frases para sentir

"Lo que hoy nos asusta del mundo... quizás sea la parte de nosotros que todavía no nos animamos a mirar".

"El problema no es el mundo que vemos. Es lo que hacemos -o dejamos de hacer- cuando dejamos de vernos en el otro."

(*) Psicóloga, magíster en Salud Pública y coach ontológica (Aacop-Ficop 3903). Integra psicología, coaching, neurociencias, espiritualidad y arte para acompañar procesos de transformación en personas y organizaciones. Su enfoque trabaja relaciones conscientes, bienestar emocional y liderazgo humano, con herramientas aplicables a la vida cotidiana y al mundo profesional.

 

Temas de la nota

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD