Con la autorización del polarizado en los vidrios de los vehículos particulares al momento de realizar la revisión técnica vehicular, los requisitos disminuyeron, pero aún así, para acceder al chequeo hay que cumplir condiciones administrativas mínimas. Para sacar turno, hay que presentar la cédula verde o el título del vehículo, y el carnet de conducir de la persona que lo lleva. No necesariamente debe ser el titular.
Desde el punto de vista mecánico, explicó Franco Molina, “la evaluación consiste en una línea multiensayo y una normal, donde se verifica en vehículos livianos el alineado, la suspensión, frenos, y la revisión del tren delantero y dirección”.
“Tenemos tres tipos de resultados, de los cuales uno es el aprobado, y que pueden tener algunas observaciones leves que nosotros consideramos que no afectan a la seguridad vehicular, y si las fallas afectan la seguridad del automotor la prueba será rechazada”, indicó.
Atendiendo a la situación “tratamos de tener criterios flexibles, cuidando el bolsillo de la gente, ya que el costo de los repuestos y la mano de obra de las reparaciones, por ahí no están al alcance de los propietarios de los vehículos al momento de hacer la prueba; pero sin perder el punto de vista de la seguridad”, dijo e insistió “se revisa lo necesario para mantener la seguridad”.
Por último detalló que se trata de dos tipos de inspección, la automática, a través de máquinas, computadoras y software, pasan los datos para el ingeniero, y después “tenemos un diagnóstico ocular y táctil realizado por técnicos calificados, quienes realizan una inspección, toman todas las observaciones que creen que son necesarias”.
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