El Hospital Garrahan destinó más de $80 millones a la compra de cinco centrífugas de última generación para renovar el equipamiento de sus laboratorios, que acumulaba años de uso intensivo.
Estos dispositivos son piezas clave para los análisis clínicos, ya que permiten separar los componentes de la sangre y otros líquidos biológicos. En el laboratorio del nosocomio se procesan entre 250 y 300 muestras por día, lo que exigía una actualización urgente para mantener la excelencia operativa y la capacidad de respuesta ante la demanda asistencial.
Los nuevos modelos cuentan con avanzados sistemas de balanceo asistido y bloqueo automático durante el funcionamiento. Estas características tecnológicas no solo reducen drásticamente la posibilidad de errores preanalíticos, sino que también elevan los estándares de bioseguridad para el personal de salud que los manipula, minimizando riesgos en el día a día de la guardia y las consultas.
"Este equipamiento nos permite estar actualizados para mantener la calidad del servicio", destacó Ana Buchovsky, coordinadora del Laboratorio del Garrahan. La especialista puso en valor la importancia de contar con herramientas precisas y confiables, subrayando que la inversión impacta directamente en la seguridad del paciente y en la eficiencia diagnóstica.
Esta adquisición se enmarca en el proceso de modernización integral que atraviesa el centro de salud, con el objetivo firme de consolidarse como el hospital de referencia y el mejor de América Latina en su especialidad. Con estas mejoras, el Garrahan refuerza su compromiso con la atención pediátrica de alto nivel, la estandarización de procesos y el bienestar de sus trabajadores.