Tal como se anunció ayer, la despedida al Indio Solari comenzó en la mañana de ayer frente al Polideportivo Gatica de Villa Domínico, en el partido de Avellaneda. A las 9 de la mañana, dos horas antes de la apertura de puertas, ya había una multitud en la zona y en los alrededores para participar de la denominada "Última misa ricotera". Sin un vallado que organice la fila en toda su extensión, al mediodía la cola ya superaba las 50 cuadras. Si a esa hora los últimos estaban a la altura de la sede de Independiente, una hora después, a las 13.30, se había prolongado diez cuadras más, hasta alcanzar la intersección de la avenida Hipólito Yrigoyen y la calle Obreros de la Negra. En promedio, la fila llega a ocupar más de 7 kilómetros. La gente que asistió al velatorio lloraba y cantaba a la vez.
La fila estaba formada de manera espontánea en el centro de la avenida Mitre. A sus lados, marcando los límites, aparecían cientos de puestos de compra de todo tipo de productos y comida, en dos filas interminables de gazebos.
Por magnitud y cantidad de gente, al velatorio ya se lo compara con los funerales de Néstor Kirchner y Diego Armando Maradona, los dos en Casa Rosada (el del futbolista fue en pandemia y terminó abruptamente, con incidentes).
Nadie sabe con certeza cuánta gente llegó ayer hasta Villa Domínico. Los bomberos iban por la fila viendo si hay gente descompuesta, discapacitados, familias con chicos y les dan prioridad para entrar a la capilla ardiente.
La marea humana que componía la fila, matiza la espera cantando temas de los Redonditos de Ricota. Pero también se expresa políticamente: cantando "traigan al gorila de Milei" y "la patria no se vende".