Taty Almeida, la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo (línea fundadora) falleció este domingo a los 95 años, en el Hospital Italiano donde se encontraba internada, de acuerdo a la información que otorgaron sus famliares y allegados.
Minutos antes de su muerte, la habían sedado "porque ya su cuerpito no aguantaba más": "Gracias por haber acompañado sus relatos ...nos dio mucha felicidad a todos", manifestaron.
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, es una docente y activista dedicada a la defensa de los derechos humanos y, particularmente, reconocida por ser una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas en la última dictadura cívico-militar en Argentina.
Taty Almeida, una vida dedicada a pedir justicia y gritar Nunca Más
A diferencia de muchas de las Madres que comenzaron a reunirse en Plaza de Mayo durante los primeros años de la dictadura, Taty Almeida provenía de un entorno familiar estrechamente vinculado a las Fuerzas Armadas. Su padre había sido militar y varios integrantes de su familia mantenían vínculos con el ámbito castrense. Durante años ella misma reconoció que, en un primer momento, había acompañado muchas de las ideas que circulaban en aquellos sectores. Sin embargo, la desaparición de Alejandro transformó por completo su mirada sobre la realidad argentina y la impulsó a iniciar una búsqueda que se extendería durante el resto de su vida.
Fue por este motivo que cuatro años después del secuestro de su hijo, en 1979, Taty se unió al grupo de mujeres que conformaban las Madres de Plaza de Mayo y desde ese momento su búsqueda estuvo asociada a la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Cuando en 1986 se produjo la división de Madres de Plaza de Mayo, Almeida se integró a Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, espacio desde el que desarrolló gran parte de su militancia.
Con el paso de los años se convirtió en una de las voces más reconocidas del movimiento de derechos humanos argentino. Participó activamente en las campañas por Memoria, Verdad y Justicia, acompañó los juicios por delitos de lesa humanidad, brindó charlas en escuelas, universidades y organizaciones sociales, y sostuvo una presencia constante en cada conmemoración del golpe de Estado del 24 de marzo
Más allá de su militancia activa, el recuerdo de su hijo fue su motor siempre. En el año 2008, Taty publicó el libro Alejandro, por siempre… amor que recoge recuerdos, testimonios de familiares, amigos y comentarios de lectores además de los 24 poemas hallados en la agenda de Alejandro. De hecho, fue el hallazgo de esa libreta personal de su hijo lo que la incentivó a iniciar su militancia en un principio: en numerosas entrevistas relató que, a partir de la lectura de esta agenda, descubrió aspectos de su militancia política que desconocía, la ayudó a comprender mejor quién había sido Alejandro y cuáles eran los ideales por los que luchaba.
Su figura trascendió las fronteras de Argentina y recibió numerosos reconocimientos académicos e institucionales. En 2011 fue declarada Personalidad Destacada de los Derechos Humanos por la Legislatura porteña y posteriormente obtuvo doctorados honoris causa y distinciones de diversas universidades nacionales. Entre ellas se encuentran la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de las Artes, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y, recientemente, la Universidad de Buenos Aires, que en abril de 2026 le otorgó su máxima distinción honorífica por medio siglo de lucha en defensa de los derechos humanos.
En abril de este año, su última aparición pública, Taty Almeida recibió el título de doctora honoris causa de la UBA en el marco de los 50 años del último golpe militar. "Militancia es compromiso. Compromiso que han tomado tantos jóvenes, que son nuestra esperanza. Ustedes son los que van a continuar luchando por la Memoria, la Verdad y la Justicia”, fueron sus palabras al recibir ese reconocimiento en la Facultad de Filosofía y Letras.