José Arrieta, vicepresidente de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba, aseguró que la carne de cerdo atraviesa una transformación histórica en Argentina y destacó que el sector logró dejar atrás la imagen de un alimento ocasional para convertirse en una opción cada vez más presente en la dieta de las familias. “Estos últimos 20 años crecimos de 6 o 7 kilos de consumo por habitante por año a 20 o 21 kilos”, explicó, al remarcar el salto que tuvo la actividad.
El dirigente porcino señaló que el negocio atraviesa un momento de estabilidad, con costos de alimentación controlados y precios de venta que permiten proyectar inversiones. “El negocio está bueno, está estable, con un costo de alimentación relativamente moderado y un precio de venta que hace varios meses nos está dejando una rentabilidad. No es una locura, pero es una rentabilidad que se puede trabajar y proyectar”, afirmó.
Según Arrieta, la industria tuvo un fuerte crecimiento tecnológico en genética, alimentación y producción, lo que permitió modificar la percepción histórica sobre la carne porcina. “Hoy tenemos un producto de alto valor biológico, con poca grasa, mucha proteína y a un precio muy accesible”, sostuvo en diálogo con Splendid AM 990.
El vicepresidente de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba explicó que durante años el cerdo estuvo asociado principalmente a fiambres y chacinados, pero que esa tendencia comenzó a cambiar. “Dejamos de utilizar la carne de cerdo solamente para fabricar algún fiambre y realmente hoy tenemos dos o tres veces por semana carne de cerdo en la mesa de los argentinos”, afirmó.
Sin embargo, señaló que todavía existe un desafío cultural: lograr que los consumidores incorporen más cortes y preparaciones. “En la carne vacuna uno tiene hiperincorporados los cortes, va al carnicero y pide determinados nombres. En el caso del cerdo todavía nos falta ese conocimiento”, explicó.
En ese sentido, Arrieta destacó que la estrategia del sector apunta a promover cortes que puedan reemplazar preparaciones tradicionales de carne vacuna. “Lo que buscamos es quebrar esa cultura de consumo de carne bovina para algunos cortes como milanesas, pulpas, hamburguesas. Hoy esos cortes de cerdo pueden reemplazar perfectamente a los vacunos”, indicó.
El objetivo de la industria es continuar aumentando el consumo interno. “Tenemos proyectado llegar a unos 27 o 28 kilos por habitante por año para 2032 o 2033”, señaló, aunque aclaró que para lograrlo será necesario seguir trabajando en la promoción y en el conocimiento del producto.