El comienzo de mayo llega con una fuerte presión sobre la inflación mensual debido a una serie de aumentos programados que impactan directamente en la canasta básica.
Los incrementos confirmados en servicios esenciales, telefonía y salud privada generan una inercia difícil de contener para los ingresos de los trabajadores y los sectores más vulnerables.
Entre las subas más sensibles que entran en vigencia este mes, se destacan los abonos de telefonía celular, con alzas de hasta el 4,5%, seguidos por el servicio de gas, que registra un ajuste del 3,6%. Asimismo, las prepagas aplicarán un incremento del 3,4% y el servicio de agua sufrirá una actualización del 3%.
Esta situación golpea el bolsillo de las familias jujeñas, donde el costo de vida continúa en ascenso mientras los mecanismos de actualización salarial parecen no alcanzar el ritmo de los precios.
Frente a los aumentos que traccionan la inflación pasada, la pregunta inevitable recae sobre los ingresos. Las actualizaciones pautadas para este mes evidencian una preocupante pérdida frente al costo de vida.
El contraste es notorio al observar las negociaciones laborales. La paritaria de Comercio, uno de los sectores que agrupa a la mayor cantidad de trabajadores en el país, apenas fijó un incremento del 1,5%. Por su parte, la situación en el sector pasivo sigue la misma tendencia: los jubilados que cobran la jubilación mínima, contemplando el bono adicional, percibirán una mejora de tan solo 2,9%, un porcentaje que queda licuado frente a las subas de los servicios esenciales.
Las nuevas tarifas de gas rigen a partir de mayo
En la madrugada del jueves 30 de abril el Gobierno nacional aprobó los nuevos cuadros tarifarios establecidos mediante la publicación de las resoluciones 463/2026 y 466/2026. De esta manera, los usuarios residenciales y comerciales verán reflejados en sus facturas los valores establecidos.
El nuevo esquema tarifario aprobado contempla diversos componentes: la actualización dispuesta por la revisión quinquenal de tarifas efectuada en 2025, la variación mensual de índices económicos, y el reconocimiento de las Diferencias Diarias Acumuladas (DDA), un mecanismo que permite ajustar las tarifas en función de las diferencias entre precios estimados y reales del gas adquirido y vendido por la distribuidora.
El Precio Anual Uniforme (PAU), central en la estructura tarifaria, se aplica a todos los contratos y acuerdos de abastecimiento vigentes en el marco del Plan Gas.Ar. De igual forma, este precio no aplicará sobre los beneficiarios del SEF, régimen que mantiene los bloques de consumo base y otorga bonificaciones automáticas a los hogares vulnerables.